El “Departamento de Noticias” de la Cadena Cope

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Juan Antonio Alcalá (Cadena Cope)
Juan Antonio Alcalá (Cadena Cope)

Juan Antonio Alcalá e Isaac Fouto integran lo que el primero de ellos suele denominar el “Departamento de Noticias” de la Cadena Cope. Esta unidad de élite del periodismo deportivo español, cuya denominación entendemos extraoficial y hasta jocosa, es la encargada de desentrañar a los oyentes de la emisora cuanto se cuece en los despachos del fútbol español.

Fouto es quien más está dando que hablar estos días —hasta fue trending topic— tras el polémico final de temporada en Segunda División. Se le acumulan más broncas que de costumbre, y aún más desagradables de lo habitual, lo cual debe de ser agotador incluso para alguien que ha llamado “burro” a Manolo Lama o ha acusado a varios compañeros de programa —Lama incluido— de “moverse en la mierda” de la polémica arbitral. La semana pasada hubo incluso que cerrarles el micrófono a él y a Siro López después de que se enzarzaran en un intercambio de alusiones personales.

Isaac Fouto (Cadena Cope)
Isaac Fouto (Cadena Cope)

Fouto es conocido desde hace años por su defensa a ultranza de los árbitros y, de un tiempo a esta parte, también de los postulados de LaLiga. Un tertuliano de Cope, José Joaquín Brotons, le acusó en su día de parcialidad debido a que también trabaja en Gol y por tanto cobra de Mediapro (socia de LaLiga). Fouto se lo tomó regular y le llamó “imbécil”. Hace unos meses, el propio Alcalá lo etiquetó como portavoz de Javier Tebas con un calculado lapsus después de que su compañero de departamento contara algo favorable a LaLiga: “Según ha dicho Javier… Isaac Fouto”.

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Alcalá de portavoces sabe mucho, pues durante más de un año se erigió en el de Luis Rubiales. Si hacemos caso a sus intervenciones durante aquel feliz periodo, el presidente de la RFEF era no sólo un gestor perfecto sino, posiblemente, el mejor ser humano del mundo. El romance terminó de forma abrupta a principios de abril, cuando Rubiales filtró unos audios a la Cadena Ser y, para colmo, dejó tirado a Alcalá, al que había prometido una entrevista. Ahora Alcalá besa por donde pisa Tebas, al que hace sólo unos meses retrataba como el lado oscuro frente a la luz que emanaba de Rubiales. Como escribía hace unos días Javier Martín (@GeorgeBest_), Alcalá es un hombre de fuertes convicciones. No son siempre las mismas porque las cambia de un día para otro pero, mientras las tiene, son fuertes.

Alcalá es mucho más peliculero que Fouto. Para ambientar sus intervenciones en ‘El partidazo de Cope’, suele recordar la cantidad ingente de horas que ambos han pasado al teléfono despachando con las más altas instancias del deporte y la política. En una ocasión, hasta se felicitó por tener el último modelo de iPhone y su generosa batería, porque de lo contrario no habría podido gestionar la abrumadora repercusión de su noticia de la noche anterior. Si alguien le acusa en antena de ser un mero correveidile del mandamás de turno —y le ha sucedido ya en varias ocasiones—, se pone digno y reitera que él está “vinculado exclusivamente la Cadena Cope”. A veces añade que la emisora le “paga muy bien, por cierto”. Los smartphones de última generación no se compran solos.

En 2020 Alcalá nos ha contado que Iker Casillas se presentaba a las elecciones a la RFEF un día antes de decirnos que no se presentaba y varias semanas antes de volver a decirnos que sí. Nos ha dicho que el candidato alternativo a Casillas era Mariano Rajoy. Nos ha adelantado que habría público en los estadios antes de que terminara la Liga y ahora, que Tebas medita dimitir. Una noticia poco creíble; no porque lo diga yo, sino por lo que decía él mismo sólo unos segundos después de dejarnos el titular de impacto. Que Tebas confirmara ayer que no va a dimitir no sorprendió a nadie.

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Extrañamente, Alcalá considera todo esto periodismo de primer nivel, como se empeña en hacernos ver noche tras noche. Si algo le distingue de otros proveedores de exclusivas pochas, como Roberto Gómez o Manolete, es la puesta en escena, de flipado absoluto. Según da las buenas noches, Alcalá deja claro que nuestros oídos son dos privilegiados, que su intervención va a remover los cimientos del deporte y hasta de la sociedad española. No hay duda de que se mete en su papel, de que se lo cree. “¡Y esto va a misa!”, remacha para disuadir a los escépticos, como el sumo pontífice de la información que es. Alcalá frente a un micrófono que se abre es Messi recibiendo a unos metros del área: el estadio se queda en silencio porque sabe que algo va a pasar. Mientras cuenta su noticia, el mundo se para. Y él lo celebra siempre como un gol por la escuadra, aunque el balón haya abatido a un espectador en el tercer anfiteatro.

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