Quién es la joven del discurso y el saludo fascista a la que comparan con el rapero Hasél

M. J. Arias
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Desde el pasado sábado, tras su participación en una marcha y acto homenaje a la División Azul frente al cementerio de La Almudena en Madrid, el rostro de Isabel Medina Peralta no cesa de ser compartido en redes sociales y medios de comunicación. También sus palabras. Fue ella quien, micrófono en mano, lanzó un discurso contra los judíos y con menciones a Adolf Hitler que ha provocado la petición a la Fiscalía de que investigue las proclamas antisemitas.

Lo que dijo, y dónde lo dijo, están siendo objeto de investigación por si hubiera algo considerado delito. Mientras, sus palabras y declaraciones han hecho que su situación sea comparada con la del rapero Pablo Hasél, quien este martes fue llevado a prisión tras su encierro en la Universidad de Lleida para cumplir una condena por delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona. Han sido principalmente desde Podemos donde han hecho la comparación entre ambos casos a modo de denuncia.

La diputada extremeña Irene de Miguel publicaba un mensaje en Twitter pidiendo la libertad del rapero a primera hora de la mañana del martes (poco después de su detención por los Mossos) en el que escribió “normalidad democrática” junto a un montaje en el que aparecía una imagen de Hasél siendo detenido y otra de Peralta haciendo el saludo fascista.

Viralizada la imagen de la joven, han sido varios los medios que han trazado perfiles de quién es y cuál es su ideología, de la que ella habla largo y tendido en su perfil de Twitter. Sobre ella, se ha explicado que se trata de una joven madrileña de 18 años, estudiante de Historia y relacionada con organizaciones y grupos de ultraderecha como Bastión Frontal y La conquista del Estado, como señalan en 20 Minutos.

Pero lo que más eco está teniendo es su discurso del sábado, en el que afirmó, tras la marcha convocada por Juventud Patriótica, que “es nuestra suprema obligación luchar por una España y por una Europa ahora débil y liquidada por el enemigo, que siempre es el mismo con distintas máscaras: el judío, porque nada más certero que esa afirmación”.

Su participación en la convocatoria neonazi para conmemorar el 78 aniversario de Krasny Bor, la batalla de la Segunda Guerra Mundial a la que se presentaron voluntarios españoles para luchar en el bando de Adolf Hitler, le ha hecho alcanzar un perfil púbico con el que parece sentirse bastante cómoda a tenor de los mensajes que ella misma ha publicado en las últimas horas haciéndose eco de su propia repercusión mediática y política.

Así, por ejemplo, a la comparación realizada desde Podemos entre ella y Javier Ortega Smith, respondía: “¿Las diferencias? Ellos son sionistas, capitalistas, demócratas y constitucionales. Nosotros no”.

Su perfil está lleno de mensajes con contenidos fascistas, machistas y homófonos. “El fascista no odia las razas, el fascista las ama. Ama la variedad del mundo, la diversidad de razas, costumbres y culturas y quiere preservarlas. El fascista odia a los verdaderos culpables de esta invasión y suplantación racial. Al antirracista, al sionista”, se puede leer en uno de ellos.

Tras su recién adquirido protagonismo y las críticas y condenas por lo dicho el sábado, lejos de retractarse, se ha ratificado asegurando que “podréis denunciarme, encarcelarme, o incluso matarme, pero jamás, jamás, capitularé”.

Incluso, en las últimas horas ha llegado a enfrentarse a Vox –partido del que ha dicho que no le representa– y, a un mensaje de Rocío Monasterio en el que esta muestra su apoyo a la comunidad judía tras lo visto y escuchado el pasado sábado en la mencionada marcha, Peralta les ha echado en cara que “cuando el pueblo se muere de hambre y cierra sus negocios, os preocupáis de campañas electorales. Cuando señalo con el dedo al mismo que os financia a todos, entonces os unís como cipayos defendiendo a su señor por cuatro perras”.

En una entrevista concedida a El Español explica cómo se ve así misma dentro del panorama ideológico y cómo se define: “Nunca me definiría nazi. Me considero nacionalsocialista y fascista, pero para mí nazi es un rapado que aparece en las películas de Hollywood y ya está. No considero que un nazi sea un nacionalsocialista.”.

Preguntaba por cuál es para ella la diferencia entre esos términos, explica que, según ella, "un nacionalsocialista lleva otro tipo de vida. En él impera la elegancia, escucha a Wagner, no se dedica a hacer el macarra y el vándalo, sino que lucha por unas ideas y sigue firme a ellas. Un nacionalsocialista nunca podría llamarse nazi. La palabra se ha descontextualizado y se ha empleado para denigrar”.

Según cuenta a El Español, tiene asumido que su discurso acabará por llevarla a la cárcel y, cuando eso ocurra, su plan es escribir un libro sobre su ideología.

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