El aparatoso accidente que tuvo Isabel II el día de su boda

Carmen Ro
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La reina Isabel II padeció un accidente el día de su boda. Un infortunio que sólo supieron unos pocos, los más cercanos. Ni siquiera el propio novio estuvo al corriente del nefasto suceso hasta mucho tiempo después. Apenas faltaban dos horas para que la joven reina Isabel diera su “sí quiero” a Felipe de Edimburgo, cuando tuvo lugar un inesperado percance. Un infortunio que puso a prueba la capacidad de Isabel II para mantener la calma en los momentos cruciales. Y aseguran que, a pesar de la fatalidad, la joven Isabel II no perdió los nervios en ningún momento.

Princess Elizabeth and Prince Philip leaving Westminister Abbey from their Royal Wedding.  (Photo by Frank Scherschel/The LIFE Picture Collection via Getty Images)
Princess Elizabeth and Prince Philip leaving Westminister Abbey from their Royal Wedding. (Photo by Frank Scherschel/The LIFE Picture Collection via Getty Images)

Isabel tenía 21 años. Era su gran día. El 20 de noviembre de 1947. Era el día de su boda con su amado Felipe. Era el gran día de la boda de la reina de Inglaterra. Medio mundo estaba atento al acontecimiento. La ceremonia se celebraba en la Abadía de Westminster ante 2.000 invitados. Además, el enlace se iba a retrasmitir por la radio de la BBC para dos millones de personas en todo el planeta. Faltaban dos horas para que Isabel II contrajera matrimonio con Felipe de Grecia y Dinamarca. La joven reina ya se había puesto el magnífico vestido del diseñador Norman Hartnell. Isabel lucía muy bella con aquel espectacular traje de novia de mangas y cintura ajustadas y escote de corazón. Un vestido que llevaba 10.000 perlas incrustadas y una cola de casi 5 metros de largo. Una maravilla de diseño. Isabel se encontraba feliz. El imponente vestido de novia se completaba con una magnífica tiara. Era una tiara de diamantes que había pertenecido a la reina María, la abuela de Isabel. Lo cierto es que aquella tiara no siempre había sido una diadema. Originalmente la tiara fue un collar que se reconvirtió en diadema. La joven Isabel no había llevado hasta ese momento tiara alguna. Isabel tocó el broche que unía la tiara. El resultado fue un terrible accidente.

(Eingeschränkte Rechte für bestimmte redaktionelle Kunden in Deutschland. Limited rights for specific editorial clients in Germany.) Elisabeth II.  (*21.04.1926-), Koenigin von GB seit 1953, - mit Ehemann Prinz Philip nach der, Hochzeit auf dem Balkon von Buckingham Palace  (Photo by ullstein bild via Getty Images)
(Eingeschränkte Rechte für bestimmte redaktionelle Kunden in Deutschland. Limited rights for specific editorial clients in Germany.) Elisabeth II. (*21.04.1926-), Koenigin von GB seit 1953, - mit Ehemann Prinz Philip nach der, Hochzeit auf dem Balkon von Buckingham Palace (Photo by ullstein bild via Getty Images)

La tiara se partió por la mitad. La magnífica diadema se rompió estrepitosamente en dos partes. Los allí presentes se alarmaron ante el desastroso percance. Faltaban sólo un par de horas para el enlace, insisto. Pero Isabel mantuvo la calma. La reina madre le dijo a su hija que la única solución era ponerse otra tiara. Isabel se negó. Isabel quería llevar la tiara de su abuela. La joven reina tuvo una arriesgada idea para solventar el accidente.

Princess Elizabeth, later Queen Elizabeth II with her husband Phillip, Duke of Edinburgh, after their marriage, 1947. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)
Princess Elizabeth, later Queen Elizabeth II with her husband Phillip, Duke of Edinburgh, after their marriage, 1947. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)

Isabel II dio la orden de que se llevaran la tiara al taller de la corte. Un guardia llevó a toda velocidad la diadema para ser reparada. A contrarreloj la pieza fue restaurada. El arreglo fue de emergencia y por ello no fue muy preciso. Realmente se podía apreciar un pequeño hueco en el lugar de la ruptura. Pero Isabel quedó satisfecha con la solución del aparatoso accidente y volvió a colocarse la tiara. Eso sí la joven reina tuvo máximo cuidado de no volver a tocar el broche. Isabel II acudió a su cita con su futuro esposo en el altar de la Abadía de Westminster como si nada hubiera pasado. Quienes estuvieron con ella en aquellos alterados minutos antes de su boda aseguran que la joven reina no perdió los nervios en ningún momento.