¡Bienvenido de nuevo, Isco!

GABRIEL BOUYS/AFP via Getty Images
GABRIEL BOUYS/AFP via Getty Images

Zinedine Zidane sorprendió a propios y extraños una hora antes del comienzo del partido ante el PSG al anunciar la inclusión de Isco Alarcón en el once titular de la noche.

El malagueño ha tenido un pésimo arranque de temporada, dejando de sentirse importante en el equipo y cayéndose continuamente de los planes de su entrenador. Y es que tal vez desde el 3-0 a la Roma en septiembre del año pasado, en la fase de grupos de la Champions League --el mejor encuentro madridista bajo el mando de Julen Lopetegui-- no se habían vuelto a tener noticias positivas de Isco.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio

Los más de 14 meses que han transcurrido entre aquel partido y éste contra el PSG han sido sin duda alguna los peores en la hasta ese momento inmaculada carrera del de Arroyo de la Miel. Porque Isco siempre había sabido superarse y salir vencedor de todas las curvas que le había deparado el mundo del fútbol; sin embargo, el último año parecía un futbolista superado, casi hastiado, como si hubiera decidido que su techo ya lo había tocado y no había nada más por lo que luchar como profesional.

Sorprendía esta forma en la que Isco se tomaba su carrera, pues con 27 años y el apoyo que había encontrado tanto en Lopetegui como en Luis Enrique en la Selección Española, se esperaba de él que diera un paso al frente, que disfrutara con el fútbol y que hiciera disfrutar a los aficionados de su magia. Es cierto que Santiago Solari se enfrentó a él nada más llegar al Real Madrid, y que quién sabe quien de los dos tuvo más culpa en ese pleito, pero nada puede excusar la manera en la Isco, simplemente, se dejo llevar sin ni siquiera revelarse sobre el campo.

Porque oportunidades tuvo. 

Quality Sport Images/Getty Images
Quality Sport Images/Getty Images

La vuelta de Zidane a falta de 11 partidos el año pasado aclaró su camino, y en la pasada pretemporada el francés también dejó claro que a la mínima oportunidad, Isco iba a ser de la partida, pero el malagueño desaprovechó cada una las ocasiones que tuvo para imponerse.

Tras el empate 2-2 en el Bernabéu ante el PSG, Zidane no quiso decir cuándo decidió que Isco iba a ser de la partida ante el conjunto francés, pero sí que aseguró que en su plan --quizás desde el varapalo que sufrió en París en septiembre-- estaba la idea de jugar con cuatro centrocampistas. En tal caso, y visto lo visto ante la Real Sociedad, todo haría indicar que ese cuarto hombre sería Luka Modric, que jugó a un gran nivel ante el conjunto vasco e incluso marcó un gol. Pero a Zidane le gustan las sorpresas y no se amilanó ante Mbappé, Neymar, Di María o Icardi.

Isco fue el elegido, como en Cardiff y como en Kiev. Gareth Bale en el banquillo y el malagueño de único eslabón entre el mediocampo y la delantera. Ese es el puesto que más le gusta, en el vértice del rombo, con campo y opciones para jugar por delante, con compañeros que le guarden las espaldas detrás, dando rienda suelta a toda la magia que atesoran sus botas.

Volvió el malagueño al once merengue en un día de esos señalados en el calendario, y con él volvió el fútbol control al conjunto madridista. Isco aporta calidad y serenidad en el medio sector, porque es de esos futbolistas a los que no les quema el balón en los pies. La pide, engancha, juega al primer toque cuando hace falta, y controla siempre el tempo del partido. 

Juntar a Isco con los pulmones de Fede Valverde --fútbol champán, el suyo-- y Casemiro, con la tenacidad y sapiencia táctica de Kroos, con la explosividad de Hazard y la creatividad de Benzema, nos regaló un maravilloso cóctel de juego e intensidad que maniató al PSG durante 83 minutos, y que sólo dos errores puntuales pudieron afearlo. 

Pero la afición madridista tuvo que irse a casa feliz. Porque el Real Madrid vuelve a ser un equipo --y ya va más de un mes que lo parece, no es flor de un día--, pero sobre todo porque Zidane ha obrado otro milagro: Ha recuperado a Isco

Quality Sport Images/Getty Images
Quality Sport Images/Getty Images

El francés ha ido cumpliendo todos sus objetivos poco a poco, a su estilo, sin ruido. Kroos, Carvajal, Marcelo, Modric, todos han ido recuperando su mejor nivel, encontrando su fútbol, y alcanzando su tope de forma. Ahora parece que le toca el turno a un Isco que se fue ovacionado al ser sustituido por Modric. 

El partido de Isco recordó a los viejos tiempos. Al clinic que dio en Lisboa cuando salto al campo en el minuto 69 junto a Marcelo y las papas más ardían. O a la oda al buen gusto con la pelota que dibujo en el cielo de Cardiff en 2017. Con Isco al máximo nivel no hay ningún jugador de la plantilla que le dispute el puesto, porque el malagueño tiene intangibles que no poseen el resto de sus compañeros. 

Él solito es capaz de ordenar todo el frente de ataque madridista, de hacer que fluya el balón en el medio o de esconderlo cuando sea necesario. Pero es que además tiene gol. Con Isco al máximo nivel no hay ningún jugador de la plantilla que le dispute el puesto, porque el malagueño tiene intangibles que no poseen el resto de sus compañeros. 

Isco está de vuelta y con él el fútbol de posesión en el Real Madrid. Por delante tiene siete meses apasionantes, para demostrar que sigue siendo uno de los mejores futbolistas de Europa e intentar volver a engatusar a Luis Enrique para que le entregue las riendas de La Roja de cara a la Euro 2020. Que bueno tener a un pelotero de su calibre de vuelta.

Más historias que te puede interesar:

Eden Hazard, el vago que todo entrenador quiere en su equipo

Luka Modric y el ejemplo del último Xavi en el Barça

La rápida caída en desgracia de James Rodríguez 

Otras historias