Isco vuelve a ser el líder del Madrid en el mejor momento

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Eurasia Sport Images/Getty Images
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Isco Alarcón parece un hombre nuevo. Con la confianza que le ha dado Zinedine Zidane esta temporada cómo el viento bajo sus alas, el malagueño ha vuelto a alzar el vuelo y mostrar su mejor repertorio sobre el terreno de juego.

El de Arroyo de la Miel es un superclase, un jugador diferente, uno de esos hombres que vestidos de corto son capaces de cambiar el sino de un partido. De los que te devuelven el precio de la entrada, que diría Valdano. Eso sí, desde que el Real Madrid levantara la decimotercera en Kiev, en mayo de 2018, al chico se le había torcido el gesto.

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Toda la temporada pasada Isco la ocupó en luchar contra las sombras. Con sólo 26 años, el malagueño parecía un verdadero exfutbolista. Se dejó llevar, descuidó su físico y se perdió en el plano mental. 

Isco fue importante para Julen Lopetegui, que ya le había convertido en indispensable en la Selección, en el arranque de la campaña, pero su fútbol se había dispersado. Una vez llegó Santi Solari al banquillo, al malagueño se le acabó la carrerilla. Su enfrentamiento con el argentino le envió directamente a la grada y sus horas en el club parecían contadas.

Diego Souto/Quality Sport Images/Getty Images
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Sólo el sorpresivo regreso de Zidane al banquillo aplacó la idea de hacer caja con Isco, y eso que novias no le iban a faltar —el Manchester City, entre otros. Pero el internacional español decidió aprovechar la oportunidad y volver a dejar claro que tiene calidad de sobra para ser un futbolista importante en el Real Madrid.

Sus actuaciones ante el equipo de Pep Guardiola, precisamente, y el FC Barcelona volvieron a dejar bien claro que su talento es muy aprovechable y que Zidane puede confiar en él para este último tramo de temporada.

Isco marcó ante el City y forzó la mejor parada de Ter Stegen en el Clásico, pero además no se cansó de pedir la pelota, de darle dinamismo al juego del equipo, de jugar con el espíritu de un jugador comprometido con la causa.

Y es justamente ese compromiso el cual ha hecho que su situación en el Madrid haya cambiado drásticamente. Zidane le ha dado los galones que no le permitió tener Solari, pero el mérito de esta mejora en su rendimiento no es más que del propio Isco. Porque ha sido él quien se ha propuesto volver a demostrar que tiene madera para jugar en el Real Madrid y porque en muy poco tiempo ha convencido a los escépticos de que es el hombre indicado para liderar a los merengues en el próximo lustro.

Ahora que se pone bonita la competición, con la vuelta de los octavos de final de la Champions League a la vuelta de la esquina y la pelea final por Liga en un puño entre Barça y Madrid, Zizou puede estar tranquilo de contar de nuevo con el talento de Isco a su servicio. El malagueño tiene entre ceja y ceja cerrar la temporada con algún título y su fútbol vuelve a enamorar a todos.

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