El Real Madrid tiene un jugador de 28 años que parece que tenga 40

Raúl Rioja
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Era el día del examen a Luka Jovic, al que se todo se le mira con lupa y se le espera con el cuchillo afilado, pero las crónicas negativas no deberían centrarse en el serbio, que por cierto no estuvo nada mal, sino en Isco Alarcón, de nuevo decepcionante en un partido de lo más propicio para un jugador de sus características. O, al menos, de las aptitudes que tenía en 2020.

Cada titularidad de Isco es un daño tremendo al Real Madrid, estamos ante un jugador de innegable calidad, pero tan exageradamente lento que los partidos del máximo nivel como son los de la Liga española le vienen grande, muy grande. Es verle esprintar y pensar que no es digno de un jugador de Primera división ese estado de forma.

Isco, en el partido ante el Betis. (Foto: Fran Santiago/Getty Images)
Isco, en el partido ante el Betis. (Foto: Fran Santiago/Getty Images)

A Isco habría que preguntarle qué quiere, qué es lo que necesita. Ante el Valladolid, jugó de mediapunta puro, con tres centrocampistas detrás que le cubrían las espaldas y dos delanteros delante. Ideal, perfecto, idóneo. Y ni por esas.

De Isco ya se ha hablado mucho sobre si mal estado de forma, pero lo más sorprendente, el dato más increíble, es que tiene solo 28 años. 28. Debería estar en el mejor momento de su carrera, esa edad es el punto álgido de la carrera de casi todos los futbolistas, más los de su posición. Y ahí está el de Arroyo de la Miel, casi arrastrándose por los campos, con la sensación de que en realidad ha cumplido los 30 hace varios años, o que ronda ya los 40.

Como será de malo el estado de forma de Isco que nadie, absolutamente nadie, reclama ya su presencia en los onces iniciales ni dice nada con sus habituales suplencias. Tras años y años de periodistas pidiendo a gritos su titularidad por encima de Gareth Bale, su estado actual es tan penoso que ya nadie quiere mojarse por él.

La duda que tengo es por qué juega un partido como el Valladolid como titular. Isco puede tener su utilidad en ciertos contextos, en los últimos minutos de partidos que se quiera tener más el balón para defender un resultado, quizás. O para desatascar un partido con un pase filtrado a pocos minutos del final. Pero nada más. La titularidad de Isco en un partido en 2020 es un sinsentido y tengo la sensación, al ver cuándo le ha cambiado Zidane, que el galo se ha dado cuenta. El tiempo lo dirá, pero lo que está claro es que cada vez que Isco está en el once, es un grave error.

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