La isla resort a medio construir en Extremadura cuyo conflicto de años ha llegado a 'The Guardian'

Las autoridades extremeñas y los ecologistas llevan más de una década litigando por la construcción de un resort en una isla de agua dulce en el embalse de Valdecañas suspendida en un limbo legal que vivió su penúltimo capítulo en noviembre y cuya existencia ha llegado hasta la prensa británica. Allí, en The Guardian, se han hecho eco de una historia de desencuentros entre quienes defienden el medio ambiente y quienes ven en el proyecto una revitalización económica de la zona.

Situada en el embalse del mismo nombre en el Tajo, la isla de Valdecañas alberga un complejo de lujo a medio construir que tiene enfrentados a la Junta de Extremadura y a los ecologistas desde hace años. (Foto: Captura de Google Maps)
Situada en el embalse del mismo nombre en el Tajo, la isla de Valdecañas alberga un complejo de lujo a medio construir que tiene enfrentados a la Junta de Extremadura y a los ecologistas desde hace años. (Foto: Captura de Google Maps)

En el río Tajo a su paso por Extremadura existe una isla con un campo de golf, un hotel, otro a medio construir, una urbanización no asequible para cualquier bolsillo, piscinas… Un proyecto urbanístico que comenzó a levantarse allá por 2007, solo un poco antes de que la burbuja inmobiliaria estallase llevándose por delante un modelo económico y urbanístico insostenible por más tiempo que, en el caso del embalse de Valdecañas, siempre contó con los ecologistas en contra.

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Fueron ellos, con la Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (ADENEX) y Ecologistas en Acción a la cabeza, como recuerdan en Público, quienes plantaron cara al proyecto de la Junta. Querían, esgrimen como argumento en favor del resort las autoridades locales, levantar la economía de una de las regiones más castigadas y abandonadas de España. En la construcción de este complejo exclusivo vieron una forma de llamar al turismo y la inversión en una comarca cuyos vecinos, en parte, están de acuerdo.

“Esto ha estado sucediendo durante 12 años y la gente está bastante harta del sector ambiental. La gente habla de esta isla como si fuera un desierto antes, pero no lo era, era un basurero”, ha declarado Silvia Sarro, la alcaldesa del pueblo cercano de El Gordo, a The Guardian, que se ha hecho eco de la historia de la isla de Valdecañas y de su litigio.

Adenex, por el contrario, explica en sus escritos e informes que esas 135 hectáreas que componen el espacio podrían dedicarse a otras actividades y que deberían ser conservadas. Defienden que se trata de un terreno especial de protección de aves y que es parte de un área de conservación de la Unión Europea.

Pero, ¿qué dice la Justicia? En un fallo de 2011 se dictaminó que la isla debía ver restaurado su estado anterior. Los recursos y juicios posteriores han llegado hasta una última sentencia pronunciada en noviembre por el Constitucional que, como recuerdan en Público, determinó que las modificaciones realizadas por el gobierno regional sobre la Ley del Suelo y Ordenación del Territori para poder realizar las obras fueron una medida inconstitucional.

Es decir, el juez da la razón a los ecologistas mientras los edificios siguen en pie o a medio construir. Ahora le toca decidir al Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEX) si esas modificaciones en la ley fueron válidas o no y si se tira todo abajo o se continúa adelante con un proyecto que lleva más de 12 años en el limbo.

Desde la Junta de Extremadura, firme defensora del proyecto, aseguran que la demolición y el coste de la compensación a los propietarios ascendería a 130 millones de euros, según datos de The Guardian, y recuerdan, en declaraciones al diario británico, que antes “era solo un espacio plantado de eucaliptos sin valor ambiental que valiera la pena preservar”. Un “vertedero” de electrodomésticos y basura de todo tipo según algunos vecinos de la zona.

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