Italia disfruta de la gloria del fútbol y confía en que cure las heridas nacionales

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Euro 2020 - Final - Celebración de fans italianos en Milán

Por Crispian Balmer

ROMA, 12 jul (Reuters) - Tras 18 meses de infierno pandémico, Italia disfruta este lunes de un poco de gloria futbolística después de que su selección nacional ganara la Eurocopa por primera vez desde 1968 tras la victoria sobre Inglaterra en Londres.

Dirigidos por el seleccionador Roberto Mancini, los jugadores aterrizaron poco después del amanecer y se encontraron con que muchos aficionados seguían celebrando en el frescor de la madrugada, con el olor de los fuegos artificiales en las calles y las banderas ondeando en las ventanillas de los coches.

Italia fue el primer país occidental azotado por el COVID-19 el año pasado y ha registrado hasta ahora 127.775 muertes, más que cualquier país europeo, salvo el Reino Unido.

La mayoría de las restricciones destinadas a frenar el contagio se han levantado y el domingo se vivió como una liberación en muchas plazas del país, donde el triunfo del fútbol fue recibido con una explosión de vítores, pitidos de coches y lágrimas.

El equipo es conocido simplemente como los Azzurri, por su camiseta, en referencia al color del cielo azul intenso que se ve en Italia durante todo el verano y que une al país tanto como la pasión compartida por el fútbol.

"El fútbol no es una metáfora de la vida, ni de la política, pero la selección nacional siempre acaba pareciéndose a la nación que representa". "Este último mes, el equipo de Mancini nos ha recordado que ser italiano no es tan malo después de todo", dijo el periódico Corriere della Sera.

Una banda de música desfiló por las calles de la isla meridional de Lampedusa, grupos de hinchas remaron por los canales de Venecia y una procesión de coches que tocaban el claxon recorrió la misma calle de la ciudad septentrional de Bérgamo donde el año pasado los camiones del ejército hicieron cola para recoger los ataúdes de las víctimas del COVID-19.

Los elogios llegaron de todas partes, desde los políticos hasta los sacerdotes, con la esperanza de que el éxito en el fútbol contenga un mensaje más amplio para una nación que el año pasado registró su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial y que ahora busca la redención.

(Información adicional de Antonio Denti; Editado por Nick Macfie, traducido por José Muñoz)

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