Hace 11 días estaba de vacaciones y ahora es campeona olímpica

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Por Henry Bushnell

Hace 11 días, Jackie Young estaba disfrutando de unas merecidas vacaciones veraniegas en Florida. Era sábado por la noche, alrededor de las 22:30 y se acercaba la hora de dormir. De repente, sonó su teléfono.

Pensó que se trataba de una llamada al azar y cualquier otro que estuviera disfrutando de unas vacaciones tras un trabajo agotador hubiera dejado que el teléfono siguiera sonando. Young lo descolgó. Por ese gesto, ahora es campeona olímpica.

Dos de las componentes del equipo estadounidense de baloncesto 3x3 femenino, Kelsey Plum y Jacquelyn Young, muerden su medalla de oro lograda en los Juegos Olímpicos de Tokio. (Foto: Christian Petersen / Getty Images).
Dos de las componentes del equipo estadounidense de baloncesto 3x3 femenino, Kelsey Plum y Jacquelyn Young, muerden su medalla de oro lograda en los Juegos Olímpicos de Tokio. (Foto: Christian Petersen / Getty Images).

Young, una estrella en ascenso de la WNBA, había volado a Florida para una escapada de cuatro días para relajarse durante el parón de la liga de un mes por los Juegos Olímpicos. Esa noche, el director de USA Basketball, Jay Demings, la llamó y le preguntó si le gustaría hacer un viaje diferente. Al poco tiempo, también la llamó la entrenadora Kara Lawson para decirle si quería unirse al equipo de baloncesto 3x3 de Estados Unidos de Tokio a partir de la semana siguiente. El avión salía el lunes. ¿Se uniría Young?

Demings y Lawson no le aseguraron un lugar en la lista definitiva de cuatro jugadoras, pero poco antes, Katie Lou Samuelson, una de las cuatro componentes del equipo, había dado positivo por COVID-19. La competición olímpica empezaba en siete días, seis y medio contando la diferencia horaria. El gobierno japonés exigía además dos test negativos de coronavirus realizados en días separados para poder entrar en el país. Así que le dijeron a Young que no había garantías, pero que si deseaba tener la posibilidad de convertirse en olímpica debía regresar a casa lo antes posible.

A la mañana siguiente se subió a un avión de regreso a Las Vegas, donde juega para las Aces de la WNBA. Cuando aterrizó, faltaban cinco días y medio para el primer partido del equipo de Estados Unidos. Las jugadoras Kelsey Plum, Allisha Grey y Stefanie Dolson partieron al día siguiente a Tokio y Young se sometió a una prueba de coronavirus y comenzó a hacer la maleta.

Fue entonces cuando se enteró de que Samuelson había contraído el COVID y había sido excluida de los Juegos Olímpicos. Young sintió pena por ella, pero aprovechó la oportunidad de unirse al equipo. El martes tomó un vuelo comercial de 12 horas y aterrizó en Tokio el miércoles, con jet lag, tres días antes del primer partido.

Al día siguiente, convertida ya en atleta olímpica, admitió que le sorprendió la llamada.

Luego había muchos asuntos que resolver. Tenía que cambiar el chip. El baloncesto 3x3 sigue siendo, en esencia, baloncesto, pero es una versión diferente, más rápida y más física que el original. Muchos jugadores experimentados de 3x3 dicen que no es fácil de aprender. Young lo había jugado en 2019 y en algunos campos de entrenamiento en 2020, pero su experiencia en la élite era mínima.

Jacquelyn Yong protege el balón frente a la rusa Yulia Kozik durante la final femenina de baloncesto 3x3 de los Juegos Olímpicos de Tokio. (Foto: Stanislav Krasilnikov / TASS / Getty Images).
Jacquelyn Yong protege el balón frente a la rusa Yulia Kozik durante la final femenina de baloncesto 3x3 de los Juegos Olímpicos de Tokio. (Foto: Stanislav Krasilnikov / TASS / Getty Images).

Sin embargo, no había tiempo para sentarse, pensar, planear y establecerse en Tokio. La competición, en la que se disputaban dos partidos al día, comenzaba el sábado. Jill Biden se presentó allí además para conocer al equipo. Una semana después de estar de vacaciones y pensando en ver los Juegos Olímpicos desde casa, Young conocía a la primera dama.

Cinco días después de llegar a Tokio, ella estaba lanzándose al suelo en busca de balones sueltos en una cancha al aire libre, saliéndose de la línea de 3 para salvar posesiones, abrazándose a sus compañeras de equipo en la línea de tiros libres para celebrar una victoria en la final ante Rusia por 18-15 y saludando al presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach.

Más tarde, subía cogida de las manos de Plum y Dolson al podio, se colocaba la medalla de oro al cuello, posaba con ella para los fotógrafos, la mordía y la sujetaba con su mano izquierda mientras se alejaba al caer la noche.

“Estaba de vacaciones y después mi vida cambió”, dijo. “Ahora soy medallista de oro. Es una locura”.

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