James Rodríguez demuestra que está para el Real Madrid

REUTERS/Juan Medina
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Zinedine Zidane habrá tenido muy claro que no iba a contar con James Rodríguez desde que el colombiano terminó su cesión en el Bayern de Múnich, pero éste demostró ante el Valladolid que el francés —y muchos de sus detractores— cometieron un grave error con él.

El mediapunta ha vuelto con ganas de revancha. Se le ve centrado y con ganas de aprovechar su segunda oportunidad. Sus 60 minutos ante el Valladolid, en su primer partido de esta segunda etapa en el equipo, recordaron al mejor James de su primer año en el conjunto merengue. Entonces, de la mano de Carlo Ancelotti, James marcó 17 goles y regaló 15 asistencias. Fue uno de los jugadores más decisivos del campeonato blanco, sin llegar nunca a ser un titular indiscutible.

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Es cierto que su nivel bajó considerablemente el segundo año, y que su actitud cambió para peor —con malos modos cuando Rafa Benítez o Zidane le dejaban en el banquillo, e incluso algún que otro desplante. Pero ahora parece que la situación ha dado un giro de 180 grados, que James está enfocado en su carrera, y que pretende aprovechar todas las oportunidades que le brinde Zidane.

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En su primer encuentro de vuelta en el Real Madrid, James fue el mejor sobre el terreno de juego. Su fútbol dio empaque al mediocampo, siempre conectó bien con Isco y se asoció de maravilla con Gareth Bale y Carvajal en el costado derecho.

No se escabulló de la responsabilidad de tirar del carro en ataque, tanto que hasta se pidió la primera falta que hubo al borde del área perfilada para un zurdo.

Parecía que el tiempo no había pasado por él. Reclamaba galones en cada jugada, no parecía que estuviera “debutando”, a pesar de que cuenta con más de 100 partidos como madridista a sus espaldas.

Su influencia en el juego fue tan grande durante la hora que estuvo en el campo, que tras su salida el Real Madrid se colapsó. Todo el buen fútbol que había encontrado en la primera parte, guiado por las botas del colombiano, desapareció por completo. Las oportunidades blancas empezaron a caer con cuentagotas, mientras que el Valladolid aprovechó para salir de la cueva y apretar en prácticamente todas las jugadas de ataque.

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Benzema marcó en una jugada que parecía definitiva, pero Guardiola empataría cinco minutos después. Habiendo salido del partido James —y también Isco—, ya no había forma de encontrar la magia de nuevo, y el Real Madrid volvió a salir de su estadio dejando un muy mal sabor de boca.

Volaron los primeros dos puntos del Bernabéu, pero la buena noticia es que la grada se reencontró con James. El colombiano brilló, salió ovacionado, y demostró que tiene madera para ser parte de este proyecto.

Su calidad y su dinamismo le vendrán de maravilla a un Real Madrid urgido de hombres a los que no le queme la pelota en los pies.

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