James Rodríguez no da su brazo a torcer

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James / Getty Images
James / Getty Images

No se trata de ser ventajista ahora. Todo fanático del mundo del fútbol sabe que James Rodríguez, en su mejor nivel, puede estar perfectamente en el top 5 de jugadores del mundo. El colombiano tiene un compendio de técnica, velocidad, arrojo y, sobre todo, gol, que es muy difícil de encontrar entre los grandes mediapuntas del momento. De nuevo, pensando en el nivel más alto que se ha visto de James, ni Hazard, ni Silva, ni Pogba, ni Isco, ni Rakitic, ni Robben, Ribery o Thiago Alcántara llegan a compararse en su totalidad de cualidades con el colombiano.

James demostró en el pasado Mundial y en su primera temporada en el Real Madrid que cuando su nivel de compromiso iguala el de su calidad, no tiene rival de cara a convertirse en un jugador verdaderamente importante para cualquier equipo. El problema de James Rodríguez en el Real Madrid ha llegado cuando, justamente, no se ha mostrado todo lo identificado con la causa como debería.

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Las comparativas son siempre odiosas, pero lo cierto es que en el Real Madrid, por cualquier motivo, los componentes de la BBC tienen manga ancha en cuanto a disciplina táctica se refiere. Jugadores (grandes estrellas, por cierto) como Modric, Kroos, Isco o Casemiro deben recoger el guante y correr el doble porque Bale, Benzema y Ronaldo poco hacen por ayudar defensivamente al equipo. James, quien sabe por qué, debió pensar que tras un gran primer año en el equipo su status dentro del grupo era equiparable al de la BBC, y su nivel de esfuerzo bajó considerablemente.

El colombiano seguía marcando goles y siempre que se le daba la oportunidad dejaba destellos de su calidad, pero cuando Zidane agarró las riendas y apostó por él tras el destierro al que le había condenado Rafa Benítez, el colombiano le defraudó. Zidane no olvida que en su primer gran partido como entrenador del Real Madrid, ante el Atlético de Madrid en el Bernabéu, el colombiano se desentendió completamente de Filipe Luis en la jugada del gol colchonero. Zizou dejó de contar con él para dar paso a Lucas Vázquez, jugador esforzado donde los haya.

La presente temporada no ha sido la mejor para James Rodríguez. Ese mal regusto del año pasado no ha acabado de irse, y el colombiano estuvo bastante fuera de la onda en el otoño pasado, cuando más le necesitaba Zidane para las rotaciones del equipo. Por otra parte, Isco y Asensio fueron los primeros en captar el mensaje del técnico; Kovacic y Morata fueron los siguientes. Zidane no podía ser más claro: él tiene un once inicial fijo y para ganarse un puesto en el mismo hay que correr mucho.

James Rodríguez, finalmente, también lo ha entendido. Su rendimiento en el último mes y medio ha sido simplemente espectacular y cabe preguntarse (tras todo un año dando por hecho su venta el verano que viene) si de verdad vale la pena desprenderse de un talento así. Más allá de los goles –5 en los últimos cuatro partidos que ha jugado– y de sus asistencias, la actitud del colombiano ha dado un giro de 180 grados y el propio Zidane ha caído rendido de nuevo a sus exhibiciones.

De esta manera, no sería descabellado que el club hiciera un esfuerzo para mantener a James en la plantilla el año que viene. Sin duda sus últimas actuaciones han vuelto a disparar su caché en Europa, y el Real Madrid podría intentar sacar entre 80 y 100 millones por un jugador que está en el mejor momento de su carrera. Pero si ese dinero se invierte en fichar otra gran estrella, llámese Dybala, Hazard o Mbappe, ¿no sería más sensato continuar apostando por el talento de la casa que se encuentre ya completamente adaptado a las exigencias del club y a la ciudad?

Los casos de Isco o Asensio son muy claros a la hora de definir lo que parece ser la nueva política del club. Jugadores asentados y de gran calidad son siempre mejor opción que grandes promesas con un futuro incierto al llegar a un club gigantesco como el Real Madrid. A la vez, será verano de elecciones y a Florentino Pérez le gusta hacer siempre mucho ruido en el mercado en estos casos, pero con otras prioridades para reforzar el equipo (De Gea, Theo Hernández, etc.) quizás este último repunte de James Rodríguez acabe por concederle un puesto privilegiado en la plantilla del año que viene.

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