Otis, el bebé que nació tras estar alojado en el útero de sus dos madres

Jasmine y Donna Francis-Smith, de 28 y 30 años respectivamente, se han convertido en la primera pareja en dar a luz a su hijo por medio de un procedimiento de gestación llamado “maternidad compartida” descrito por The Telegraph, medio que ha recogido su historia, como pionero. Este consiste en extraer el óvulo de una de las madres, fecundarlo en el útero de una de ellas -que lo acogerá durante unas horas- para después extraer el embrión y implantarlo en el útero de quien llevará a término la gestación.

En el caso de esta pareja británica afincada en Essex, ha sido Jasmine quien ha completado los nueve meses de embarazo después de que su hijo pasase unas horas en el útero de Donna cuando solo era un embrión. Hace dos meses, el 30 de septiembre, nacía Otis, un bebé al que quien le dio a luz describe como “muy bueno”.

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Lo vivido por esta pareja es único y abre una puerta hacia la llamada “maternidad compartida” de la que tan satisfechas están estas británicas que se conocieron en 2014 después de que Donna -que ha servido durante 11 años en el Ejército- regresase al Reino Unido tras pasar largos periodos en Afganistán y Chipre. A su vuelta, conoció a Jasmine a través de una web de citas, se casaron el pasado mes de abril y hace solo unas semanas lograron su sueño de aumentar la familia.

El procedimiento usado por Donna y Jasmine, que llevaron a cabo en la London Women’s Clinic, se conoce como Fecundación In Vivo y se diferencia de la Fecundación In Vitro en que la fertilización se realiza en un organismo y no en un ambiente artificial, como resume el citado diario británico, aumentando así las posibilidades de éxito. Donna alojó el embrión durante 18 horas y luego este fue implantado en el útero de su esposa Jasmine.

Para ellas ha sido todo un éxito y una experiencia que esperan que puedan vivir más parejas en un futuro inmediato. Para Jasmine, “el procedimiento realmente nos hizo sentirnos bastante partícipes en todo el proceso y nos ha acercado emocionalmente. Ahora que Otis nació sano y salvo, nos sentimos una verdadera familia. Si tuviéramos que pasar por el proceso nuevamente, no cambiaríamos nada”.

En declaraciones a The Telegraph, Donna explica que con las técnicas habituales “hay parejas del mismo sexo en las que una de ellas se queda embarazada y lleva todo el peso durante los meses de embarazo, mientras que con este procedimiento ambas hemos estado involucradas de forma incondicional. Definitivamente nos ha acercado más emocionalmente. Somos una pareja muy unida, pero ambos tenemos un vínculo especial gracias a Otis y a la forma en la que ha venido al mundo”.

En 2018 una pareja de Texas dio a luz a otro bebé que también estuvo en sus primeras horas de vida en el útero de ambas madres. Sin embargo, en el caso de Ashleigh y Bliss Coulter el procedimiento fue distinto. La fecundación se produjo en el interior de un dispositivo que una de ellas llevó durante unos días. Una vez fecundados los embriones, fue extraído y se congelaron todos salvo uno, que fue transferido al útero de su otra madre.

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La diferencia con la fecundación in vitro es que en la in vivo la fertilización se produce en el útero y no en un entorno artificial. (Foto: Getty Images)
La diferencia con la fecundación in vitro es que en la in vivo la fertilización se produce en el útero y no en un entorno artificial. (Foto: Getty Images)


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