¿Tiene Corbyn la receta para reinventar la izquierda europea? Su plan sin complejos le hace remontar

Las elecciones británicas se acercan (12 de diciembre) y los partidos tratan de convencer a los indecisos para capturar valiosos votos. Uno de los que lo intenta con más ahínco es el líder laborista Jeremy Corbyn, que observa las encuestas con preocupación, ya que los conservadores lideran con solvencia (más de 10 puntos porcentuales cuando en el mes de julio estaban prácticamente empatados).

Consciente de que necesita una nueva remontada (como la protagonizada en 2017 contra Theresa May, aunque en aquella ocasión no le valió para ganar), el político de Chippenham ha lanzado un ambicioso manifiesto de reformas sociales y económicas con el que pretende dar un vuelco a sus opciones en los comicios. Pero sus propuestas podrían incluso cruzar fronteras y ser imitadas por los partidos políticos de izquierdas en el continente.

Jeremy Corbyn con su manifiesto. (REUTERS/Phil Noble).
Jeremy Corbyn con su manifiesto. (REUTERS/Phil Noble).
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Tradicionalmente, los partidos socialdemócratas han estado muy vinculados a la defensa de los derechos de las clases trabajadoras y los conservadores han sido más cercanos a las élites. Una distinción que en los últimos años no ha sido tan pronunciada.

Y es que desde la gran crisis económica las formaciones socialistas recortaron mucho en asuntos sociales, imponiendo las recetas económicas más liberales. Ahora Corbyn busca recuperar a ese electorado con su programa.

En él, propone la renacionalización de los ferrocarriles, el agua y el correo, la construcción de 100.000 viviendas sociales cada año, las matrículas universitarias gratuitas, la jornada laboral de 32 horas semanales en el plazo de una década (sin perder el salario actual), aumentar el salario mínimo a las 10 libras por hora, la introducción de cuatro nuevos días festivos en el calendario o Internet gratis para todos.

También hay guiños a la lucha por el cambio climático o a una mayor preocupación por la conciliación, con mayores bajas de maternidad y un aumento del permiso de paternidad (de las dos a las cuatro semanas).

Reformas todas ellas de calado y no muy del gusto de las grandes empresas. El objetivo, casi a la desesperada es recortar distancias para poder llegar con opciones al 12 de diciembre. Y es que la llegada de Boris Johnson a Downing Street ha supuesto un gran repunte de los conservadores en los sondeos. Si con May las fuerzas estaban igualadas, desde que el exalcalde de Londres ha tomado el mando, las diferencias han aumentado rápidamente, llegando incluso a situarse por encima de los 12 puntos porcentuales.

La estrategia de los laboristas es clara. Con el Brexit como telón de fondo, Johnson se dispara, por lo que el intento es centrar el tiro en otros asuntos que también importan mucho a los británicos y que pueden movilizar a una izquierda normalmente más reacia a ir a votar.

¿Qué pasa con el Brexit?

En lo que se refiere a la salida británica de la Unión Europea, la indefinición de Corbyn durante meses ha castigado mucho al partido, por lo que en esta ocasión han cuidado mucho el dejar clara su postura. Los laboristas apuestan por la celebración de un segundo referéndum vinculante en el que estaría incluida la opción de la permanencia.

En el caso de que la continuidad triunfara, el manifiesto señala que el resultado “no debería implicar la aceptación del status quo”, es decir que si Reino Unido permaneciera, querría negociar un nuevo tipo de relación con la Unión.

Boris Johnson lidera las encuestas. REUTERS/Phil Noble
Boris Johnson lidera las encuestas. REUTERS/Phil Noble

De momento parece que este giro a la izquierda le ha dado buenos resultados porque los laboristas están marcando estos días sus mejores registros desde el mes de mayo (en torno al 34% de intención de voto), pero este repunte no se está viendo compensado porque los conservadores también marcan máximos (un 42%).

Ambas formaciones están sacando réditos de la caída de partidos como los liberales demócratas, los verdes o el Partido del Brexit. Otro factor importante es que las dos principales fuerzas superarían ahora mismo el 70%, lo que muestra que el bipartidismo coge aire en Reino Unido frente a las otras opciones.

Corbyn tiene todavía cuatro debates por delante para intentar remontar. Después de que el primer cara a cara se saldara con empate, el de Chippenham presume ahora de un programa revolucionario que tendrá que defender ante Johnson. La gran cita es el 6 de diciembre cuando ambos líderes debatirán en solitario. El laborismo se encuentra ante su gran reto.

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