Jordi Alba, un regreso tan inesperado como insulso

Goal.com


ANÁLISIS

Nadie le podrá reprochar a Jordi Alba no haberlo hecho todo para poder estar en el Santiago Bernabéu. El carrilero zurdo reapareció tras apenas dos semanas, empujado también por las dudas que ha dejado Junior Firpo en su ausencia, pero no cuajó un buen partido en lo individual ni pudo sumarse al ataque con la frecuencia que suele exhibir. Fue, de hecho, el jugador azulgrana que menos intervenciones protagonizó entre los que disputaron los noventa minutos.

Alba demostró no estar para grandes trotes ya que limitó al máximo sus incursiones al ataque para estar más pendiente de la contención. Fue, eso sí, el defensa que recuperó más balones, cinco, y el segundo del equipo en este aspecto. Estuvo limitado por la amarilla que vio en un encontronazo con Dani Carvajal que el colegiado, Mateu Lahoz, resolvió amonestando a los dos pero sin mayor aportación que un centro que Antoine Griezmann mandó al anfiteatro su aportación pasó casi inadvertida más allá de interceptar a Fede Valverde cuando intentaba armar un contrataque.

A fin de cuentas apenas acumulaba dos entrenamientos con el grupo y no hay que olvidar que esta ha sido su tercera lesión muscular esta temporada. Pero aun así Quique Setién prefirió devolver la titularidad a Alba y sentar de nuevo a Junior en el banquillo para visitar al Real Madrid, prueba inequívoca de que la confianza en los suplentes, como ya sucediera con sus antecesores al frente del equipo técnico, sigue siendo muy limitada. Alba es el mejor ejemplo de ello pues aunque rinda en defensa donde realmente puede liarla es en ataque.

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