El joven marinero español que en 1878 fue ejecutado tras asesinar a toda una familia en Gales

La Historia está repleta de asesinos en serie cuyos crímenes han sido escalofriantes. Todos los países tienen algún caso que, según va pasando el tiempo, singuen explicándose y acaban convirtiéndose en parte del folklore popular de aquel lugar.

Un joven marinero español, apellidado García, fue ejecutado en 1878 tras asesinar a toda una familia en una pequeña población de Gales (imágenes vía walesonline - paperspast.natlib)
Un joven marinero español, apellidado García, fue ejecutado en 1878 tras asesinar a toda una familia en una pequeña población de Gales (imágenes vía walesonline - paperspast.natlib)

Varios han sido los casos de crímenes múltiples que han tenido lugar en Gales pero hay uno, sucedido en la aldea de Llangybi (condado de Monmouthshire) en el verano de 1878, que todavía sigue explicándose como uno de los hechos singulares en la Historia de esta pequeña población en el sureste galés.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio

Las víctimas habían sido cinco integrantes de la familia Watkins: el matrimonio William Elizabeth y sus tres hijos más pequeños (de los siete que tenían) Charlotte de ocho años, Frederick de cinco y la pequeña Alice de tan solo cuatro.

En la mañana del 17 de julio uno de los trabajadores de una explotación agrícola cercana se presentó en el hogar de los Watkins para averiguar cuál era el motivo por el que William no se había presentado a su lugar de trabajo aquel día.

Al llegar a la casa se encontró con una escalofriante escena, en la que los cadáveres del matrimonio yacían sin vida en el suelo del comedor, envueltos en un gran charco de sangre y presentando numerosos cortes por todo el cuerpo.

Por una de las ventanas del piso superior de la vivienda salía humo y en el interior llegaba un fuerte y desagradable olor a quemado. Tras subir, el testigo presenció una de las escenas más horribles… el cuerpo sin vida y semimutilado de los tres pequeños, con los que el asesino se había ensañado con un hacha y, posteriormente, había prendido fuego al colchón el que estarían durmiendo cuando fueron sorprendidos por el criminal.

Rápidamente aquel hallazgo fue puesto en conocimiento de las autoridades que empezaron a investigar para dar caza de los responsables de aquella matanza.

Unas horas más tarde llegaba a la cercana población galesa de Newport un viajante que, tras enterarse de la terrible noticia, puso en conocimiento de la policía que por el camino, muy cerca al lugar del crimen, se había cruzado con un extraño tipo al que ofreció llevar en el carromato y éste se negó, dándole la sensación que huía de algo.

Según la descripción que ofreció aquel testigo casual, la policía pudo determinar que se trataba de un joven marinero de 21 años y origen español que el día anterior había sido puesto en libertad, tras haber pasado en prisión nueve meses.

El joven, valenciano de nacimiento, se apellidaba García y alrededor del cual se le da un nombre diferente, dependiendo la fuente de consulta. En unos documentos es citado como Joseph y en otros Yusaf. Lo más probable es que se llamara Josep o José y en Gales se le adaptase el nombre al inglés e incluso fonéticamente.

La cuestión es que García había cumplido una condena de nueve meses tras haber sido detenido tras allanar una vivienda en 1877. Cuando cometió tal delito acababa de llegar a Newport poco antes en un barco en el que trabajaba como marinero.

Gracias a la descripción del testigo se realizó una abatida por los alrededores y pudieron dar con García, quien portaba en aquel momento una serie de objetos que se sabía a ciencia cierta que no le pertenecían y que no tenía en el momento de salir de prisión.

Esos objetos eran algunas prendas de ropa femenina, que posteriormente y gracias al testimonio de una de las hijas mayores del matrimonio Watkins (que había podido salvarse del crimen al no estar en casa) pertenecían a su madre Elizabeth. El presunto asesino también llevaba consigo una navaja.

Garcia fue detenido, interrogado y llevado a juicio. En todo momento se declaró inocente e indicó que había pasado por el hogar de los Watkins y que cuando llegó ya los encontró muertos, robó algunos objetos y huyó. Esa fue la declaración con la que la defensa intentó salvarlo.

Pero todas las pruebas apuntaban a que el joven marinero español había sido el autor de terrible crimen y el jurado popular lo declaró culpable, sentenciando el juez que la pena impuesta sería la ejecución mediante la horca.

García fue ajusticiado en la mañana del 18 de noviembre de 1878. Un gran número de ciudadanos acudieron para ver en directo la ejecución e incluso, según consta en las crónicas de la época, se llegó a vitorear al verdugo encargado de ejecutarlo en el momento de accionar la palanca.

El relato de esta curiosa historia (con diferentes variantes) se ha convertido en uno de los más explicados en el folklore galés.

Fuentes de consulta e imágenes: newspapers.library.wales / truecrimelibrary / 'Victorian Murders' de Jan Bondeson / trove.nla.gov.au / paperspast.natlib.govt.nz / britishexecutions / executedtoday / walesonline

 

 

Más historias que te pueden interesar:

Otras historias