Kepa Arrizabalaga vuelve a cruzarse en el camino del Real Madrid

Alfonso Duro
AP PHOTO.
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Es imposible saber si el todavía portero del Atheltic de Bilbao, Kepa Arrizabalaga, odia o adora a Zinedine Zidane. La cuestión es que por culpa o, quizás, gracias a él el cancerbero está ahora mismo en camino a convertirse el nuevo guardameta del Chelsea londinense, cruzándose casi sin quererlo de nuevo en el camino del Real Madrid.

Cabe recordar que en enero pasado el vasco estuvo a milímetros de convertirse en nuevo jugador blanco, pero que la negativa de Zizou dio al traste con una operación que se hubiera llevado a cabo por sólo 20 millones de euros y para la cual Kepa ya había incluso pasado la revisión médica. Zidane se plantó firme contra el club y se negó a aceptar el traspaso del portero de Ondarroa alegando que Keylor Navas era su hombre de confianza en el marco y que, a mitad de temporada, no quería que nada ni nadie trastocara la paz del vestuario.

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El resto es historia: Navas siguió de titular, fue villano ante la Juventus (casi costando el pase a semis de la Champions League) pero todo un héroe ante el Bayern de Munich, aguantando un bombardeo en el partido de vuelta en el Bernabéu, y también en la final de Kiev. Quedaba la intrahistoria de la situación de Luca Zidane, el segundo hijo de Zizou, que llegó al primer equipo saltándose varios pasos en la cantera blanca y amparado claro está por el manto de su padre. La llegada de Kepa en enero pasado, con Kiko Casilla también en nómina, hubiera seguramente mandado a Luca a otro equipo a mitad de temporada y quizás eso también ayudó a que el técnico de la primera plantilla se negara rotundamente a aceptar un traspaso que por la edad del portero, así como por su precio, parecía de cajón.

La consecución de la decimotercera apagó los humos de aquel incendio, pero la salida del club de Zidane apenas cinco días después dejó entreabierta la posibilidad de que la afrenta por el fichaje de Kepa hubiera sido uno de los motivos de su rescisión de contrato.

Desde ese momento el Real Madrid se puso manos a la obra para fichar un nuevo portero. El club siempre ha hablado maravillas de la profesionalidad de Keylor Navas, y no hay más que ver su palmarés para entender que deportivamente su fichaje en 2014 fue todo un acierto, pero Florentino siempre ha tenido entre ceja y ceja el fichaje de otro portero, uno quizás más mediático, o quizás más guapo… quién sabe lo que puede pasar por la mente del presidente.

Florentino Pérez y Keylor Navas durante la presentación del costarricense con el Real Madrid (AP Photo/Andres Kudacki)
Florentino Pérez y Keylor Navas durante la presentación del costarricense con el Real Madrid (AP Photo/Andres Kudacki)

Primero fue David De Gea, en 2015, y el famoso fax que no entró a tiempo cuando Navas ya viajaba de camino a Manchester como parte de la operación por el portero de la selección española. Luego fue el propio Kepa el invierno pasado y, desde hace años, estaba en la recámara el nombre de Thibaut Courtois.

El belga ha sido siempre del gusto de la entidad. Un portero alto, sobrio, dominador en el área, y con una experiencia espectacular a sus todavía cortos 26 años. Ha jugado una final de Champions League con el Atlético de Madrid (perdió contra los blancos en 2014 en Lisboa) y ha sido medalla de bronce y mejor portero del Mundial 2018. En el Chelsea ha sido siempre uno de los jugadores menos discutidos y ha levantado dos títulos de Liga en sus cuatro temporadas. Termina contrato el año que viene, por lo que su traspaso no superará los 35 millones de euros, y con su llegada a Madrid Courtois podrá volver a convivir con sus hijos, los cuales residen en la capital española con su expareja.

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El traspaso con el Chelsea estaba acordado hace semanas, pero los londinenses pidieron tiempo para atar el recambio del belga antes de anunciarlo. Se habló primero de Alisson (que acabó en el Liverpool), de Kasper Schmeichel, de Pepe Reina y de Jordan Pickford, pero finalmente el elegido es Kepa Arrizabalaga. 80 millones de euros pagará Roman Abramovich para hacerse con los servicios del vasco, convirtiéndose así en el portero más caro de la historia del fútbol.

Lo que no queda claro es qué pensará el propio Kepa de todo esto. Al ver a Courtois vestido de blanco por 35 millones de euros, quizás le carcoma el remordimiento de saber que pudo haber sido él quien hubiera podido instalarse en la portería blanco para los próximos tres lustros. O quizás no. A lo mejor Kepa ha sido del Chelsea desde pequeñito y nadie lo sabía.

De cualquier forma, el de Ondarroa ha vuelto a cruzarse en el camino del Real Madrid, esta vez para desencallar la llegada de Courtois a Concha Espina. Las vueltas que da la vida.

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