Keylor Navas tuvo otro partido consagratorio y se vistió de héroe bajo la nieve de Múnich

Estefanía Ramos
·2 min de lectura

Keylor Navas se marchó del Allianz Arena con dos goles encajados, pero quién diría que aún así y con un Neymar sobresaliente en la primera mitad y un Mbappé tan decisivo como implacable, el portero tico iba a ser el mejor de su equipo. 31 tiros del Bayern, 12 de ellos, entre palos, 10 balones atajados por el portero. Un asedio alemán que pudo acabar en goleada pero Navas dio un auténtico recital con paradas para todos los gustos. Bajo la nieve de Baviera, Keylor impuso su ley y frenó al campeón de Europa.

FBL-EUR-C1-BAYERN MUNICH-PSG | CHRISTOF STACHE/Getty Images
FBL-EUR-C1-BAYERN MUNICH-PSG | CHRISTOF STACHE/Getty Images

Gracias a su actuación, el costarricense sostuvo a su equipo y los franceses llegarán al partido de vuelta con ventaja. Y es que si no hubiera sido por él, la eliminatoria habría quedado prácticamente sentenciada en la ida pero a favor de los alemanes. Esta no es la primera vez que Navas se luce en Champions. En el partido de vuelta de octavos en París se encargó de difuminar todas las esperanzas de remontada del Barcelona con una parada tras otra, lo que de muestra que lo de ayer no es casualidad. Estamos ante un gran portero que atraviesa un momento dulce.

El guardameta está brillando con luz propia, y en un equipo plagado de estrellas y que son los nombres propios en el nuevo orden del fútbol mundial, Navas está más que a la altura de las circunstancias. Pero los títulos no llegan sólo a base de meter goles, también hay que pararlos. Así es como se forjan los grandes equipos, con un gran guardameta bajo los palos que te saque goles imposibles, y arriba con uno o dos jugadores que te hagan gol cada vez que tocan el balón. Y el PSG tiene los dos factores.

Keylor Navas, Paris Saint-Germain | Alexander Hassenstein/Getty Images
Keylor Navas, Paris Saint-Germain | Alexander Hassenstein/Getty Images

En París llevan soñando con vengarse del Bayern desde el mismo momento en el que acabó la final de Lisboa. Pero lo que pocos nos imaginábamos es que el verdugo fuese, con permiso de Mbappé y Neymar, Keylor Navas. Ahora al costarricense le quedan por delante otros 90 minutos para consumar la venganza francesa y ratificar su gran estado de forma.

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