El jugador más problemático de la NBA: del terraplanismo a desaparecer sin motivo alguno

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NEW YORK, NEW YORK - JANUARY 01: Kyrie Irving #11 of the Brooklyn Nets reacts during the second half against the Atlanta Hawks at Barclays Center on January 01, 2021 in the Brooklyn borough of New York City. The Hawks won 114-96. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and/or using this Photograph, user is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Sarah Stier/Getty Images)
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Kyrie Irving es un jugador único, en lo deportivo y en lo personal. Dentro de la cancha está considerado como un base dentro de la élite de playmakers de la NBA, y fuera de ella llama la atención por sus ataques de ego, teorías terraplanistas, rituales de santería antes de los partidos y, en general, su peculiar forma de ser. Un jugador como ninguno otro entre los 450 jugadores que forman parte de la liga, en muchos sentidos.

La última de Kyrie ha sido desaparecer. Los Brooklyn Nets anunciaron que el jugador se iba a ausentar por motivos personales y el base no ha disputado los últimos cuatro encuentros hasta la fecha de publicación de este artículo. ¿Dónde está Irving? La franquicia no lo ha hecho público. Una franquicia donde parece que además ya empiezan a estar un poco cansados del comportamiento del base.

No hay una fecha sobre la mesa para el retorno de Irving con los Nets y la NBA tiene previsto investigar al jugador por saltarse los protocolos sanitarios de la Liga y asistir a una fiesta sin mascarillas ni distancia social (las redes sociales lo enseñan todo, Kyrie). El asunto empieza a chirriar. Tanto que hasta el famoso periodista Stephen A. Smith (ESPN) ha pedido públicamente al base que se retire ya mismo y le tacha de “tóxico para el equipo”.

Ordeno y mando

Sus declaraciones hace ahora un año, durante la temporada 2019-20, antes de la burbuja, tampoco ayudan a que no se le pongan ciertas etiquetas. Era sólo su tercer partido con la camiseta de los Nets tras recuperarse de una lesión y ya se ponía intenso criticando a algunos de sus compañeros. “Es evidente que necesitamos una o dos piezas para complementarme a mí, a Durant, DeAndre Jordan, Temple, Dinwiddie y LeVert”, comentó después de perder con los Sixers. “Si soy duro como líder o soy demasiado para alguien, que se quede fuera de nuestro vestuario. Es tan simple como eso”. Poco después fue uno de los principales culpables del despido del entrenador Kenny Atkinson. “No nos hace falta entrenador”, llegó a decir.

Especialista en ponerse a sí mismo una diana en la espalda, Kyrie Irving fue una de las cabezas visibles del plante de varios jugadores oponiéndose a participar en la burbuja de Orlando. No jugó la ‘fase final’ de la temporada por convicciones políticas y porque no había suficientes garantías sanitarias por el Covid-19. En su primer año en los Brooklyn Nets sólo disputó 20 partidos y se embolsó 31.7 millones de dólares (a los que hubo que restar la cantidad proporcional a los encuentros que no jugó en la burbuja). Un asterisco en el currículo de un Kyrie al que se le ha mirado en más de una ocasión con recelo por… por sus cosas.

Terraplanista ilustrado

“Nos están engañando. Nos han dicho que la Tierra es redonda, pero si uno piensa en la forma en que viajamos, ¿de verdad creéis que la Tierra gira alrededor del Sol?”. Ésta fue la perlita de Kyrie Irving durante el All-Star Weekend de 2017. Así, sin más. Dos frases y trending topic en Twitter. “Quién dice que las imágenes que vemos son reales. Yo puedo hacer una foto panorámica con el IPhone y hacer que parezca esférica, así que no sé”.

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Medio año después, Irving volvió al tema, e incluso fue un poco más allá, mostrando disconformidad con el hecho de que haya ciertos pensamientos o teorías que no puedan comentarse en público en pleno S.XXI. Incluso si crees en ello, no salgas y lo digas de esa forma. Es algo que debe quedar para las conversaciones privadas, porque el modo en el que tú lo dices y cómo la gente lo percibe, es distinto. Y yo no soy muy listo que digamos”. Eso sí, pidió disculpas por su exceso de sinceridad. “En ese momento no calibré el alcance. Estaba más como diciendo, ‘soy un gran teórico de la conspiración. No podéis decirme nada’. Así que pido perdón por todo ello. A todos los profesores de ciencia que han venido y me han dicho que han tenido que rehacer su currículum, les pido perdón”.

Pero que nadie se confíe. Con el tiempo, recuperó el tema y en el podcast de Richard Jefferson y Channing Frye… vuelta la burra al trigo. “No quería criticar a la ciencia. No quería empezar una guerra y parecer un loco, pero cuando empecé a buscar por mi cuenta advertí que no hay una foto real de la Tierra. No tenemos fotos reales de la Tierra del mismo modo que tampoco hemos estado en la Luna. También es una conspiración”. Más leña al fuego.

Hechicero

El terraplanismo no es la única fuera de lo normal, por decirlo de alguna forma, que tiene Kyrie Irving. En el primer partido de la temporada 2020-21, su segunda en los Nets, el base volvió a llamar la atención por otra ‘excentricidad’ que, sin querer faltar al respeto a las creencias de nadie, no es demasiado habitual.

El equipo de Brooklyn jugó su primer partido a domicilio y lo hizo en Boston. Precisamente la cancha de unos Celtics de los que salió por la puerta de atrás, dejando al equipo en la estacada, después de que se deshiciesen de alguien tan involucrado en la franquicia como Isaiah Thomas, al que enviaron a los Cleveland Cavaliers vía traspaso para hacerse con Irving. Éste había tenido una explosión de celos por estar a la sombra de un tal LeBron James (entiéndase la ironía del ‘un tal’) y su exceso de ego le llevó a querer marcharse de los Cavs.

Afortunadamente para Kyrie, los fans de Boston no le abuchearían en su primera visita al TD Garden ya que la pandemia de coronavirus les mantenía, y mantiene, alejados de las gradas. Sin embargo, Irving quiso limpiar los malos espíritus de esa cancha y antes del partido llevó a cabo un ritual de purificación relacionado con sus raíces sioux.

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"Es algo que proviene de muchas tribus nativa. Simplemente es para limpiar la energía y asegurar que todos estemos equilibrados. No es nada que no haga en casa. Es para que estemos conectados y que nos sintamos bien al ir a trabajar. Es parte de mi cultura nativa", se justificó el base de los Nets. "No quiero faltarle el respeto a ningún otro equipo. Algunas personas piensan que estaba haciendo algunas cosas rituales antes del juego, pero no, es solo algo de mi cultura". El problema viene cuando esa ‘cultura’, esos temas ajenos al baloncesto propiamente dicho, acaban estando por encima de los logros deportivos, de un anillo de campeón en el que fue una pieza clave junto a LeBron, de seis presencias en el All-Star, de un galardón de Rookie of the Year… Por encima de la etiqueta de ‘uno de los mejores bases de la NBA’.

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