La agenda política a distancia de los problemas de la gente

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Es conocida la animadversión de Pablo Iglesias hacia el director del CIS J.F. Tezanos, incluso habiendo exigido su dimisión y de haberle denunciado -al igual que Vox- ante la Junta Electoral Central. También es conocida la intención de Iglesias de que Podemos controlase el CIS. A pesar del protagonismo negativo del director del CIS entre los medios de comunicación y los partidos políticos (Podemos, el PP o Vox) y de que existen dudas razonables de que las proyecciones de diputados hechas desde el CIS han sido cocinados hasta la ebullición; el CIS no tiene rival como fuente de datos sociológicos en España. 

En concreto, los barómetros del CIS son una excelente fuente de datos para comprender el latido de la sociedad y su evolución en España. Por tanto, hay que diferenciar el escepticismo sobre las proyecciones de resultados electorales (pronósticos) con los datos recogidos por el CIS (descripción a posteriori). 

Desde mayo de 1985 el CIS hace la siguiente pregunta ¿Cuáles son los tres problemas principales que existen actualmente en España? (en la etapa previa a Tezanos era de manera trimestral y en la actual es mensual lo que, también, da para un debate metodológico al alterar las series históricas). En el barómetro de diciembre 2019 los datos son:

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10 principales problemas en España Fuente: Barómetro CIS 2019
10 principales problemas en España Fuente: Barómetro CIS 2019

Cuáles son los problemas de la gente

El principal problema es el paro (57,4%) seguido de los políticos en general, los partidos y la política (49,5%). Además, estos dos problemas son los primeros para el 62% de los ciudadanos. Seguidos de los problemas de índole económica (30,5%) asociados al paro y la falta de calidad del empleo (12,8%); la corrupción y el fraude (20,7%) que están asociados a los partidos políticos en gran medida; la sanidad (17,2%); los problemas de índole social (12,5%); la independencia de Cataluña (11,8%); las pensiones (11,4%) y la inmigración (9,7%) seguidos de la violencia de género (7,9%), la educación (5,7%). Estos son los problemas que forman parte y por orden de la agenda de los españoles y sus problemas más acuciantes en la España de inicios de 2020.

La agenda política y mediática

Si comparamos la agenda de los ciudadanos frente a la agenda política y, la de su espejo, la agenda de los medios de comunicación profesionales se puede deducir que la lucha contra el principal problema nacional como el paro y la mejora de la calidad del empleo siendo los más serios está lejos de copar las narrativas políticas, las portadas de medios de comunicación, las tertulias o los debates parlamentarios.

Mayor marginalidad se produce aún -salvo con la gestión mediática del escándalo político- a la hora de que los políticos en general, los partidos y la política sean considerados como un problema dentro de la propia agenda política de los partidos y sus élites. Simplemente carece de relevancia tal problema en la agenda política.

La sanidad junto a las pensiones son los dos problemas sociales que la agenda política anda siempre parcheando o posponiendo. La sanidad es un problema que se resume en un argumetno simple: existen 17 sistemas sanitarios con prestaciones y calidad diferenes que no garantizan a los ciudadanos el acceso a la salud de forma igual. En la práctica desde la agenda política se ha asumido que el problema de la sanidad no tiene solución porque incluso cada Comunidad va modificando su modelo sanitario en función de los partidos que gobiernan, lo que garantiza una desigualdad sistémica de los ciudadanos en el acceso a la salud.

Con las pensiones sucede algo parecido al ser uno de los problemas críticos a medio plazo y, quizás, el más pospuesto. Para agravar el problema durante la presidencia de Mariano Rajoy se redujo, por parte de su gobierno, el superávit del fondo de reserva de la Seguridad Social que en el año 2011 era de 65.000 millones de euros hasta solo los 2.150 millones en 2019 (ver gráfico). De igual forma, el Pacto de Toledo, la comisión parlamentaria creada en 1995 para asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones, lleva colapsado desde 2016 y no hubo ningún acuerdo en 2019. En resumen, la agenda política ha asumido que el problema de las pensiones hay que llenarlo de cortinas de humo -se distrae a los medios con el señuelo de si se actualizan con el IPC o no en lugar de perseguir cómo garantizar la sostenibilidad de sistema- porque no se sabe cómo afrontarlo. Por esa razón son constantes el parcheo y los retrasos en abordar una solución cuando está a poco años en el horizonte la jubilación de la generación del baby boom español (1960-1975).

Evolución del fondo de reserva de la Seguridad Social Fuente: EPData
Evolución del fondo de reserva de la Seguridad Social Fuente: EPData

El problema del independentismo catalán, mal formulado desde el CIS como la independencia de Cataluña es, además, de otro problema político un problema de convivencia e interdependencia que seguirá tensando las relaciones entre regiones y ciudadanos de forma cada vez más emocional. Y, por tanto, con la posibilidad de que se acabe provocando la ruptura de la cohesión social, el atraso económico y sea el caldo de cultivo de respuestas políticas extremas en un próximo futuro. 

España está hoy atrapada en la red del multipartidismo pero con una ley electoral pensada para el bipartidismo, lo que tiene como consecuencia que el poder de la gente a la hora de poner y quitar gobiernos (propios del bipartidismo) pase a las élites políticas y haya provocado ya dos repeticiones electorales y una ingobernabilidad crónica. España se ha italianizado.  

En resumen, la gobernabilidad del país es rehén de una ley electoral que privilegia la representatividad de los partidos nacionalistas en el País Vasco y Cataluña, lo que les permite limitar y condicionar la voluntad de las mayorías electorales.

Muchos partidos políticos han aprendido a hackear legalmente el sistema lectoral. La última prueba es Teruel existe cuyo único diputado ha sido clave para la elección de Pedro Sánchez como presidente del gobierno. No obstante, los cum laudem del hackeo electoral son el PNV y ERC, o hace años CiU, que lo han llevado a su máxima expresión y rentabilidad, consiguiendo una notoriedad en la agenda pública y política desproporcionada. La consecuencia es que un limitado número de votos y representantes impiden que el Estado se reforme para garantizar la gobernabilidad de todo el país y la toma de decisiones para el bien común.

No es sorprendente que el ciudadano medio tienda a creer que las instituciones no son representativas de la sociedad real o que los políticos profesionales están muy alejados de sus problemas reales o que sus voces e inquietudes están silenciadas en la conversación política y mediática nacional. Todos síntomas idóneos para que el nacional populismo recoga, en forma de votos crecientes, tanto descontento en los próximos años.

Hay que instalarse en el caos, seguiremos atentos.


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