El sinsentido de la bolsa: los nefastos acontecimientos que nos esperan

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Para los inversores, tiene sentido. Las acciones han subido más del 40 % desde finales de marzo debido a que, tras pasar los peores daños producidos por la recesión del coronavirus, ha llegado la caballería. Ahora la Reserva Federal apuntala activos de riesgo, el Congreso inyecta mucho dinero a la economía y parece que se recuperan algunos de los millones de puestos de trabajo perdidos.

Pero si eres una persona normal que piensa que la subida de la bola es una locura, tienes razón. No hay valoraciones correctas o incorrectas para ninguna acción ni para el mercado en general. Solo existe el valor que asigna el mercado en un momento dado, de acuerdo a la oferta, la demanda y otros factores. Pero la demanda de acciones (inversores que presentan solicitudes de compra) no está sincronizada con lo que sucede en la economía real, donde la tasa de desempleo se ha disparado del 3,5 % al 13,3 % en solo tres meses.

Los operadores tienen razón al decir que la bolsa evalúa el futuro y no el pasado. Los datos económicos retrospectivos sobre lo que sucedió la semana pasada o el mes pasado son irrelevantes a la hora de fijar el valor de la acciones a menos que sugieran medidas a futuro, como pueden ser cambios inesperados en la política de la Reserva Federal, pero cuesta imaginar cómo se evalúan las acciones de cara al futuro. ¿2025? ¿2030? Si es así, hablamos de un horizonte temporal tan distante que prácticamente no tiene sentido.

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Estos son algunos de los nefastos acontecimientos que los economistas pronostican durante los próximos 12-24 meses:

Quiebra generalizada de pequeñas empresas. “Se espera que las pequeñas empresas con unos pocos empleados quiebren en masa”, dicen los analistas de Moody’s Analytics en sus proyecciones del 2 de junio. “De los 8 millones de establecimientos comerciales que funcionaban en Estados Unidos antes de la crisis, no sorprendería que cerca de un millón no vuelva a abrir. Eventualmente, se abrirán negocios nuevos y la economía se recuperará, pero el proceso llevará años, no meses”. Muchas de esas pequeñas empresas no disponen de la conexión necesaria con los bancos para beneficiarse de la ayuda federal. Las solicitudes de quiebra comercial se dispararon en mayo un 48 % respecto al año anterior, un anticipo de la carnicería que se avecina.

Pérdidas productivas por valor de billones de dólares. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que la recesión producida por el coronavirus costará 15,7 billones de dólares a la economía estadounidense para 2030 en términos de economía real productiva, ajustada por la inflación, con una caída total de la producción del 5,3 %. Eso supone siete meses enteros de inactividad económica, lo cual aplastará el empleo y los ingresos hasta bien entrada la década.

El informe laboral de mayo mostró un aumento inesperado en las nóminas no agrícolas (David Foster / <em>Yahoo Finance</em>).
El informe laboral de mayo mostró un aumento inesperado en las nóminas no agrícolas (David Foster / Yahoo Finance).

Una recuperación del empleo larga y lenta. IHS Markit piensa que el empleo no se recuperará a sus niveles anteriores al virus hasta 2024, a pesar de la creación sorpresiva de 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo en mayo. El crecimiento del empleo en mayo se debe en parte al regreso de algunos trabajadores a sectores afectados como son los viajes y el comercio minorista, pero las anomalías estadísticas en la encuesta del gobierno pueden haber dejado fuera del recuento a algunos trabajadores desempleados. Y el empleo no se podrá recuperar por completo hasta que haya una vacuna para el coronavirus, que, como muy pronto, tardará más de un año en llegar. Mientras tanto, el Congreso, puede negarse a aprobar más medidas de estímulo, algo que muchos economistas piensan que sigue siendo necesario. Un mes de cifras de empleo optimistas podría ser un espejismo.

Crisis de deuda. Gobiernos del mundo entero se están endeudando para rescatar a empresas y trabajadores y evitar un empeoramiento de la recesión global. En algún momento, se empezará a dudar seriamente sobre la capacidad de algunos países para pagar los intereses de la deuda. Primero ocurrirá en países en vías de desarrollo y luego, quizás, en Italia. El aumento de las tasas de interés sería una señal de esto, ya que elevaría los costos de endeudamiento para todo el mundo.

Estrés bancario. Muchas empresas en proceso de quiebra o reestructuración entrarán en incumplimiento de pago de deuda con los bancos y los prestamistas. Los bancos no son frágiles ni están apalancados en exceso como lo estaban antes de la crisis financiera de 2008, pero un choque imprevisto de la magnitud del que estamos viviendo ahora podría hundir a algunos prestamistas.

Los inversores claramente piensan que la Reserva Federal y otros bancos centrales pueden capear estos problemas, y la Reserva Federal ciertamente tiene el poder de intervenir la economía en masa. Sin embargo, lo que no puede hacer es crear la demanda. Eso requiere que las empresas y los consumidores tengan la confianza de que el coronavirus ha desaparecido, que trabajar es seguro y que no hay problema con gastar dinero.

En esta foto de archivo del 3 de marzo de 2020, el presidente de la Reserva Federal Jerome Powell habla durante una conferencia de prensa para discutir un anuncio del Comité Federal de Mercado Abierto, en Washington (<em>AP Photo</em> / Jacquelyn Martin).
En esta foto de archivo del 3 de marzo de 2020, el presidente de la Reserva Federal Jerome Powell habla durante una conferencia de prensa para discutir un anuncio del Comité Federal de Mercado Abierto, en Washington (AP Photo / Jacquelyn Martin).

La mayoría de estados ya están suavizando las restricciones de confinamiento destinadas a detener la propagación del virus y la actividad económica se recupera lentamente en algunos lugares, pero las pérdidas de empleos, los cierres de los negocios y el gasto perdido también causan un daño estructural a la economía que llevará años reparar.

Estas pérdidas de puestos de trabajo y empresas serán importantes para el mercado de valores, porque tienen un impacto sobre la rentabilidad de muchas empresas públicas y la solvencia de algunas de ellas, pero el poder de la Reserva Federal es superior a todo esto, o al menos los inversores piensan que es así. “El respaldo sin precedentes de los bancos centrales ha ayudado a evitar que la gran conmoción económica causada por el virus se convierta en una crisis financiera”, explicó Capital Economics a sus clientes el 4 de junio. “Pensamos que muchos activos de riesgo podrían seguir teniendo un rendimiento superior”.

Por tanto, no tiene sentido este mercado de valores boyante en relación a la devastación que está habiendo en el mundo real, pero tiene perfecto sentido dado que la Reserva Federal y otros bancos centrales estén impulsando el alza de las acciones para reconstruir la confianza en una parte de la economía. ¿Eres escéptico respecto al desempeño del mercado de valores? ¿Te anima a invertir? En ambos casos, tienes razón.

Rick Newman

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