La engañosa propuesta fiscal de Trump en la pandemia

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El presidente Donald Trump firma una orden ejecutiva durante una conferencia de prensa en el Trump National Golf Club en Bedminster, Nueva Jersey, el sábado, 8 de agosto de 2020 (AP Photo / Susan Walsh).
El presidente Donald Trump firma una orden ejecutiva durante una conferencia de prensa en el Trump National Golf Club en Bedminster, Nueva Jersey, el sábado, 8 de agosto de 2020 (AP Photo / Susan Walsh).

Los trucos y las trampas abundan durante “el culebrón de verano” que son las campañas presidenciales, cuando los candidatos hacen sus afirmaciones y promesas más exageradas, pero puede que el presidente Trump esté dejando el listón muy alto (o muy bajo).

En un memorando presidencial del 8 de agosto, Trump ordenó al Departamento del Tesoro que “aplace” la recaudación del impuesto sobre la renta salarial que pagan la mayoría de estadounidenses desde el 1 de septiembre al 31 de diciembre. El impuesto sobre la renta salarial es una deducción obligatoria que ayuda a financiar la Seguridad Social y el Medicare. Así que alguien que gane 50,000 dólares al año podría ahorrarse 1,300 dólares durante el período de cuatro meses. La orden ejecutiva de Trump solo se aplica a los ingresos de hasta 2,000 dólares semanales (104,000 dólares anuales), lo cual tiene un resabio bastante populista.

Pero hay un problema. Dado que se trata de un aplazamiento de los impuestos y no una exención de impuestos, los trabajadores podrían acumular la deuda y pagar el impuesto en 2021. Esto genera muchas dudas, ya que la gente que más necesita el dinero para comprar productos básicos en este momento sería la menos indicada para pagar la deuda el próximo año. La solución obvia es convertir el aplazamiento de los impuestos en un recorte fiscal permanente una vez que el dinero sea devuelto.

Trump dice que lo hará si es elegido para un segundo mandato. Tras firmar la orden ejecutiva el 8 de agosto, Trump dijo que “eliminará” el impuesto de forma definitiva si sale reelegido, de modo que nadie tendrá que pagarlo de forma retroactiva. Joe Biden, el adversario demócrata de Trump, dijo que el recorte de impuestos de Trump es “imprudente” y lo caracterizó como un ataque a la Seguridad Social señalando que se opone a esta idea y que no perdonará dicho impuesto si gana en noviembre.

Por tanto, Trump, ha creado un marco en el que podría reclamar la devolución de un regalo hecho a los trabajadores para que lo voten en noviembre. Si gana Biden, tendrán que devolver el dinero. Trump es el que da, Biden el que quita. Un voto para Trump es un voto para que el trabajador se quede con el dinero. Un voto para Biden es como sacarle la billetera al Tío Sam.

¿Los votantes lo aceptarán? Depende de cómo se resuelva la guerra de discursos durante las próximas 11 semanas. El desafío de Biden parece más fácil. La Seguridad Social y el Medicare son programas muy populares, especialmente entre las personas mayores a las que beneficia. Al conseguir unos 100,000 millones de dólares en financiación de los dos programas, Trump está tocando el “tercer carril de la política” y espera que las personas mayores voten por él en mayor porcentaje que cualquier otro grupo etario, en lugar de castigarlo. Biden ya está criticando a Trump por poner en peligro los medios de vida de la gente mayor.

También está el irritante asunto del Congreso, que tendría que aprobar la ley para perdonar el impuesto adeudado. De por sí, ya es muy cuestionable si Trump puede aplazar legalmente la recaudación de impuestos, tal y como ha propuesto. Está claro que no puede cancelar, aumentar o reducir los impuestos por su cuenta sin una ley. Básicamente no hay posibilidades de que los republicanos controlen la Cámara de Representantes en noviembre, por lo que en el mejor de los casos Trump tendría que lidiar con un Congreso dividido, tal y como ocurre ahora.

Por qué Trump no puede cancelar el impuesto sobre la nómina ahora

Una pregunta razonable para Trump es por qué espera a ser reelegido para cancelar este impuesto. ¿Por qué no lo hace ahora? La respuesta es que el Congreso no lo aceptará, ni ahora, ni en 2021. La defensa de la Seguridad Social y el Medicare es una misión existencial del Partido Demócrata y tampoco hay muchos republicanos dispuestos a dejar de financiar estos programas.

El candidato presidencial demócrata y exvicepresidente Joe Biden se coloca la mascarilla a su salida de un acto de campaña en el Centro Comunitario William "Hicks" Anderson en Wilmington, Delaware, el martes, 28 de julio de 2020 (AP Photo / Andrew Harnik).
El candidato presidencial demócrata y exvicepresidente Joe Biden se coloca la mascarilla a su salida de un acto de campaña en el Centro Comunitario William "Hicks" Anderson en Wilmington, Delaware, el martes, 28 de julio de 2020 (AP Photo / Andrew Harnik).

Trump parece haber ganado algunos puntos por intentar hacer algo mientras el Congreso duda sobre las nuevas medidas de estímulo. Si el Congreso trae un nuevo amplio paquete de medidas, algo más que probable, el aplazamiento de los impuestos sobre la renta salarial de Trump probablemente quede sumido en el olvido, pero si no es así, Trump puede decir que hizo lo máximo posible para conseguirlo sin una ley que lo apoyara.

Biden también tiene previsto aumentar los impuestos, por lo que Trump no tendrá que esforzarse mucho para etiquetarlo como el aguafiestas que recauda impuestos. La diferencia es que Biden quiere aumentar los impuestos solo a aquellos que ganan como mínimo 400,000 dólares al año. Al derogar el aplazamiento de los impuestos sobre la renta salarial de Trump a los trabajadores con ingresos más bajos, Biden “aumentaría” los impuestos sobre los trabajadores de bajos ingresos, infringiendo así su autoproclamado espíritu de defender a los más desfavorecidos.

Todo esto nos sugiere que si el aplazamiento de los impuestos sobre la renta salarial de Trump realmente se llega a aplicar y luego gana Biden, este último no tendría más opción en 2021 que perdonar estos aplazamientos. Al mismo tiempo, los demócratas probablemente intentarían compensar las pérdidas por valor de 100,000 millones de dólares aumentando los impuestos aún más a los ricos. Lo quiera o no Trump, esto podría terminar siendo un regalo de despedida a los trabajadores.

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Rick Newman