Medallista olímpica con EEUU expuso sus problemas antes de quitarse la vida

Kelly Catlin tras lograr la medalla de bronce en Hong Kong, 2018. (Getty Images).
Kelly Catlin tras lograr la medalla de bronce en Hong Kong, 2018. (Getty Images).

El fallecimiento de la medallista de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la estadounidense Kelly Catlin, pone de relieve la presión y el agotamiento al que están sometidos los atletas profesionales. La ciclista en la modalidad de persecución se suicidó con 23 años de edad la semana pasada y la noticia trascendió varios días después. Fueron sus familiares y la Federación de Ciclismo de Estados Unidos quienes confirmaron la noticia. Pocos días antes de quitarse la vida, el 27 de febrero, Catlin escribió un artículo en la publicación, Velo News, donde compartió con los lectores cuán difícil le estaba resultando compaginar estudios universitarios y deporte de élite.

La campeona del mundo en 2016, 2017 y 2018 también era estudiante de Matemática Computacional en la Universidad de Stanford, por eso, en su escrito insistió en romper con clichés como que la “gestión del tiempo lo es todo” o que “ser estudiante solo te convierte en una mejor atleta”. Catlin desafió ambos preceptos porque su realidad como universitaria era como “hacer malabarismos con cuchillos que se caen pero que acaban en el suelo, no en mí”, publicó.

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Kelly Catlin durante una competición en Hong Kong en 2017. (Getty Images).
Kelly Catlin durante una competición en Hong Kong en 2017. (Getty Images).

A finales de febrero, Catlin y el equipo estadounidense alcanzaron la segunda plaza de la Copa del Mundo de Berlin. Se trató de su primer podio de la temporada, lo que supuso una dosis de moral antes de afrontar las clasificatorias para los JJOO de 2020. Con la medalla todavía colgada, su entrenador, Gary Sutton, se acercó a ella un gesto que no reflejaba la alegría del resultado obtenido. Habían recibido un email de Stanford que confirmaba que Catlin debía repetir el examen de Análisis Estadístico. El mundo se cayó a sus pies.

“Morí un poco por dentro”, escribió tras describir la escena en su artículo.

La alegría de su éxito deportivo quedó instantáneamente empañada por el fracaso académico, y esto último le pesó más.

“Ser graduada en Matemática Computacional es fácil. Ser estudiante mientras compites simultáneamente en el equipo nacional de pista es más difícil. Más todavía cuando tienes que volver a hacer un examen de tres horas justo en el momento en que finalizas la ronda final de una competición por equipos”, explicó. “Siento como si necesitara viajar en el tiempo para poder hacerlo todo”.

Kelly Catlin muestra la medalla de bronce que logró en uno de sus últimos campeonatos. (Getty Images).
Kelly Catlin muestra la medalla de bronce que logró en uno de sus últimos campeonatos. (Getty Images).

Para Catlin, el equilibrio entre sus estudios y la competición de élite no existía. Ante la imposibilidad de fraccionar los días entre entrenamientos y educación, la técnica que usó fue la de usar periodos de tiempo más amplios. Desde noviembre a mediados de diciembre se concentró en los campeonatos del mundo. Aquellos 40 días los dedicó exclusivamente al ciclismo. Al finalizar, se enfocó en sus estudios al cien por cien durante dos semanas, antes de volver a viajar con su equipo. Esta manera de combinar sus dos pasiones -y responsabilidades- no fue suficiente.

“Las cosas acaban yendo mal, no importa la gestión del tiempo, la organización o la disciplina. Hay cosas que pasan en la vida y por supuesto andar en bicicleta y la Ley de Murphy son prácticamente sinónimos. Brazos rotos, concusiones, libros que se pierden, mala conexión a internet, lo que sea. Nunca puedes planear lo que no se puede controlar y -volviendo a la analogía de los malabarismos- a veces esos cuchillos se te clavarán”, argumentó.

Cartlin pensaba que la mayor de las virtudes es reconocer tus propias debilidades y, según afirmó, “aprender a pedir ayuda cuando más se necesita”.

Kelly Catlin (segunda corredora) en la competición por equipos de los JJOO de Río 2016. (Getty Images).
Kelly Catlin (segunda corredora) en la competición por equipos de los JJOO de Río 2016. (Getty Images).

“Estoy empezando a aprender esta lección. Lenta y dolorosamente. Todavía fracaso. Como atletas, estamos socialmente programados para ser estoicos con nuestro dolor, para soportar nuestras cargas sin protestar. Incluso cuando ese estoicismo llega al punto de la estupidez y las responsabilidades nos empiezan a hacer daño”, agregó.

Así se sentía Catlin pocos días del trágico desenlace. A través de su escrito, ella misma quiso hacer ver a los demás que el descanso del cuerpo y de la mente es fundamental para poder seguir desempeñando con fortaleza y claridad mental las responsabilidades del día a día. 

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