La semana mágica de Arturo Vidal reafirma su figura frente al dogmatismo azulgrana

Arturo Vidal celebra su gol frente al Sevilla en el Camp Nou. (Foto Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)
Arturo Vidal celebra su gol frente al Sevilla en el Camp Nou. (Foto Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)

Cuando el Barça fichó a Arturo Vidal, la sorpresa entre el barcelonismo fue enorme. Para algunos, una herejía. Entre tantas cosas que se comentaban al viento entre supuestos expertos y aficionados, se decía que “Vidal no tenía ADN Barça” y “Vidal alejaba al Barça de su estilo”. Sin embargo, cabe preguntarse cuál es el estilo del Barça en estos momentos, pero eso ya será otro día. Discípulo aventajado de Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli, el hombre de la cresta se convirtió en fijo en la mejor selección chilena de la historia por su versatilidad y talento, pero también por su interpretación del juego.

Siempre al límite de la agresividad en la presión, Vidal es un jugador ultracompetitivo. Por ello, una temporada después de su fichaje, el chileno se ha presentado como un recurso muy valioso para distintos contextos que permite más margen de maniobra a Ernesto Valverde.

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Si bien el Arturo Vidal del Barça no fue el que vimos en la Juventus de Turín por culpa de las lesiones y el paso del tiempo, eso no significa que el chileno no esté sumando desde la titularidad o el banquillo a sus 32 años. De hecho, esta semana, revolucionó el partido ante el Inter de Milán gracias a convertirse en un mediapunta entre líneas que lanzaba la presión alta de manera muy efectiva para embotellar al equipo de Antonio Conte en su propia área. Y frente al Sevilla, volvió a encontrarse con el gol y realizar un partido notable de nuevo. El sudamericano es élite en sus virtudes, pese a que el dogmatismo azulgrana trate de esconderlo.

A menudo, caemos en el error de desnaturalizar a los futbolistas. Ya pasó con Coutinho con algunos catalogándolo de Andrés Iniesta y otros ya intentaron colocar a Arturo Vidal, cuyos mejores atributos se caracterizan por la llegada al área de segunda línea, la recuperación en campo contrario y la concentración defensiva, como si hubiese de ser el motor ofensivo del Barça en el centro del campo. Al chileno no le podrás pedir que sea el timón del centro del campo, pero sí que sume mucho desde su parcela en otros ámbitos.

El chileno, que lleva una década mostrando su talento por Europa y Sudamérica, no escucha y sigue. Hasta en las noches más oscuras, cuando a otros les pasaban por encima en días para el olvido, el chileno nunca se arrugó y combinó el despliegue defensivo con criterio desde el balón o la inteligencia táctica. Para muestra, su primera parte en Anfield tratando de evitar un cataclismo que sería realidad a la postre.

Lamentablemente, a Arturo Vidal muchos le hicieron la cruz desde el minuto que puso un pie en el Camp Nou. Sin pararse a valorar su talento, rol en el equipo o funciones dentro del campo. A muchos dogmáticos no les importa su rendimiento, sino poder sacar pecho tras un mal partido y verse recompensados con la razón. No difieren entre la realidad y la ficción. Poco importa que su imponente despliegue físico venga acompañado de una gran inteligencia táctica para interpretar al rival en salida de balón y robar arriba. Poco importa que haya sido clave para la mejor selección chilena de la historia o técnicos tan célebres como Pep Guardiola o Massimiliano Allegri. El chileno seguirá luchando por su verdad.



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