La singular “Zona Autónoma” y sin policía que manifestantes antirracistas han creado en Seattle

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En la ciudad de Seattle se ha creado un singular espacio, que ha sido foco de resistencia y celebración para quienes allí se han reunido y, en contrapartida, ha desatado la ira de Donald Trump. Esa área, en el barrio Capitol Hill de esa ciudad del noroeste de Estados Unidos, incluye el edificio de la estación de policía local.

En Seattle, como en muchas por todo Estados Unidos, multitudes se han volcado a las calles en protesta por la muerte del afroamericano George Floyd y para repudiar el racismo y la injusticia sistémica que padecen en el país comunidades de minorías. Eso condujo a que durante varias noches se registrasen momentos de tensión entre policía y manifestantes, los cuales en ocasiones fueron dispersados por la policía con gases lacrimógenos. Eso al margen de saqueos y actos vandálicos de grupos que sacaron espurio provecho de las protestas pacíficas.

Una barricada en una de las entradas a la "Zona Autónoma de Capitol Hill" o CHAZ, en Seattle, en la que manifestantes antirracistas tienen el control sin presencia de la policía. (David Ryder/Getty Images)
Una barricada en una de las entradas a la "Zona Autónoma de Capitol Hill" o CHAZ, en Seattle, en la que manifestantes antirracistas tienen el control sin presencia de la policía. (David Ryder/Getty Images)
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Pero en  lugar de escalar más esas tensiones, las autoridades de Seattle optaron por otra vía: de acuerdo al periódico The New York Times, las autoridades ofrecieron abandonar y sellar la comisaría en Capitol Hill y dejar que los manifestantes ocuparan libremente el espacio exterior.

Así, se creó una singular “zona libre”, en el sentido de que es autogestionada por los manifestantes allí presentes sin intervención oficial, que ha sido llamada la “Zona Autónoma de Capitol Hill” (Capitol Hill Autonomous Zone o CHAZ).

Según el Times, un cartel colocado sobre la entrada principal de la comisaría abandonada reza “Este espacio es ahora propiedad del pueblo de Seattle”, y en torno a ese espacio se han colocado obstáculos y barricadas para delimitar ese singular lugar.

Dentro de las cuadras que conforman a CHAZ se vive en una suerte de ambiente que, comenta el Times, sería es una mezcla entre festival y comuna, donde se distribuye agua y comida gratis, se realizan eventos de música y poesía, se presentan discursos de cambio social y se ofrecen servicios médicos básicos.

No todo sería un vergel. La jefa de policía de Seattle, Carmen Best alertó, aunque sin presentar evidencia y aludiendo a mensajes divulgados en redes sociales, de que en esa zona comercios sufrían extorsión a cambio de protección. La cámara de comercio de Capitol Hill negó tener reportes de ello. Y algunos han criticado que esa zona esté patrullada por individuos armados que hacen las veces de policía.

Pero quien ha ardido en indignación contra la “Zona Autónoma de Capitol Hill” ha sido el presidente Trump, que ha calificado a las personas que allí se reúnen como “terroristas domésticos” y exigido a la alcaldesa Jenny Durkan y al gobernador Jay Inslee que “retomen su ciudad ya” o él lo hará por ellos. “Esto no es un juego”, dijo.

Pero podía decirse que para Trump al parecer sí sería una suerte de ominoso juego político-retórico, pues recurre a Twitter de modo ominoso y amenazante. DDe sus palabras se lee que él podría enviar al Ejército para desalojar la “Zona Autónoma” en línea con advertencias similares al respecto pero, en realidad, la posibilidad real de que lo haga es muy reducida e incluso podría salirle el tiro por la culata.

Muchos altos generales retirados del Ejército han deplorado la pretensión de Trump de usar al ejército contra la población estadounidense, y esa crítica punzante ha tenido enorme repercusión en la opinión pública.

Al respecto, la alcaldesa de Seattle le respondió al presidente de modo directo. “Protéjanos a todos. Regrese a su búnker”, le espetó Durkan a Trump.

De acuerdo al Seattle Times, Durkan dijo que cualquier amenaza de “invadir” Seattle no solo no es bienvenida sino que sería ilegal. Y recordó que, más allá de la situación presente, el barrio de Capitol Hill ha sido por décadas un lugar de libre expresión y manifestación.

Así, por el momento la CHAZ funciona en Seattle sin que exista al parecer intención de desmantelarla, al menos por el momento, y sin presencia allí de la policía local. Incluso, narra el Times, los bomberos de Seattle han colocado toilets portables y servicios sanitarios en las calles de esa área.

Los manifestantes, en paralelo, se han resistido al retiro de ciertas barreas y barricadas en las calles.

Al  final, la clave en torno a esta “Zona Autónoma” no es si se convertirá en una suerte de mundo idílico-comunitario permanente, una burbuja dentro de Seattle, lo que no presumiblemente resultaría viable en el largo plazo, sino cómo convertir ese activismo y la organización popular para lograr transformaciones de fondo y que, a la postre, abarquen muchos más que unas cuadras.

Sobre todo en las demandas iniciales y básicas del movimiento presente: el alto al racismo y a la brutalidad policiaca, la transformación de las instancias policiales y la reversión de la injusticia sistémica que agobia a las minorías, entre ellas los afroamericanos y los hispanos.

En contrapartida, la situación no se encuentra libre de riesgos y desencuentros. En realidad, tanto la alcaldesa Durkan como la jefa de Policía Best se echan entre ellas la papa caliente de quién fue quien determinó abandonar la comisaría de Capitol Hill, de acuerdo a la televisora Fox News.

Duncan ha dicho que la libre expresión y manifestación de la población es un derecho constitucional y dijo que exigir justicia y bienestar general no es “terrorismo doméstico”, como dijo Trump, sino “patriotismo”.

Best, por su parte, dijo que 25 de sus oficiales han sido lesionados desde que comenzaron las protestas en Seattle y espera en algún momento recuperar el control de la comisaría actualmente abandonada.

Una de las calles cerradas en el área autónoma CHAZ en Seattle. (AP Photo/Ted S. Warren)
Una de las calles cerradas en el área autónoma CHAZ en Seattle. (AP Photo/Ted S. Warren)

También se han reportado incidentes de tensión entre los manifestantes en la CHAZ, que en su mayoría serían de ideología de izquierda progresista, con individuos de línea conservadora y de derecha que se han aparecido por allí.

Los incidentes, con todo, no habrían sido mayores y en general, hasta el momento, las cosas en  esa región sin policía en Seattle se ha dado de modo pacífico. Y no se ha establecido ningún plazo para que la policía vuelva al lugar o para que se retiren los manifestantes.

Y, en todo Estados Unidos, las protestas en repudio a la muerte de Floyd y por la erradicación del racismo y la injusticia continúan.

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