La Supercopa de España, en Tánger: reacciones y precedentes

Trofeo de la Supercopa de España. Foto: Omnisport.
Trofeo de la Supercopa de España. Foto: Omnisport.

Era un secreto a voces durante las últimas semanas, aunque aun así la noticia no ha dejado de sorprender a más de un aficionado cuando se ha confirmado oficialmente. La edición de 2018 de la Supercopa de España se disputará a partido único, y no en formato de ida y vuelta como se venía haciendo desde los orígenes de la competición en 1982. Es más: la sede no será el campo de ninguno de los dos equipos participantes este año, sino que se ha escogido un entorno neutral… fuera de España.

El estadio Ibn Battuta de la ciudad de Tánger, al norte de Marruecos, es el escenario elegido para que el Barcelona (campeón de Liga y de Copa) y el Sevilla (finalista de la segunda competición) se disputen el título el próximo 12 de agosto. Así lo ha anunciado la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), organizadora del torneo, durante el pasado fin de semana. No sin polémica, ya que al club andaluz no le hace ni pizca de gracia tener que jugarse un campeonato oficial en otro continente.

Según recoge el diario ABC, los hispalenses sienten que el cambio de formato perjudica a su afición, ya que se les había incluido esta competición en el precio del abono contando con que, como siempre, se jugaría a doble partido y el primero de ellos sería en el Pizjuán; sin embargo, en el campo marroquí, cuya capacidad es de 45.000 espectadores, cada equipo solo dispondrá de 6.000 entradas. Y por supuesto, no se tiene en cuenta el coste del viaje, que a los equipos se lo paga la RFEF (además de abonarles cerca de un millón de euros) pero las hinchadas se tendrían que costear por su cuenta. Ninguna compañía aérea ofrece vuelos regulares entre la capital andaluza y la urbe magrebí, aunque, dada la proximidad geográfica (poco más de 200 kilómetros en línea recta) una opción razonable es cruzar el estrecho de Gibraltar en ferri desde Tarifa o Algeciras.

José Castro, presidente sevillista, ha insistido en que disputarán el partido “porque nos lo hemos ganado y porque tenemos la posibilidad de obtener un título, pero no porque estemos de acuerdo. La Federación nos obliga a ello”. El Barcelona, sin embargo, está conforme con que la Supercopa pase a ser a partido único en campo neutral porque de esta manera puede aligerar su calendario de pretemporada, muy cargado de compromisos amistosos (pero muy rentables) como la International Champions Cup. Entre los aficionados hay división de opiniones: la mayoría están en contra de que haya que salir de España…

…pero otros no ven mayor problema:

Y tampoco falta quien sospecha que detrás del asunto hay motivaciones económicas poco lícitas. Canal Sur ha desvelado que Tánger Med, el nuevo gran puerto de la localidad norteafricana que aspira a convertirse en el principal punto logístico de acceso al Mediterráneo, ha encargado la construcción de elementos como las pasarelas de embarque a la empresa Adelte Group. El consejero delegado de esta compañía familiar no es otro que Josep Maria Bartomeu, presidente azulgrana desde 2014.

En todo caso, el traslado de la Supercopa al extranjero está sentando un precedente en España, pero no es una situación nueva en el contexto europeo. El fútbol moderno ya ha vivido situaciones parecidas, y precisamente Tánger ha sido escenario de alguna de ellas: el mismo campo ya acogió la Supercopa de Francia en sus ediciones de 2017 y 2011. De hecho, el Trophée des Champions lleva desde 2009 jugándose fuera de las fronteras galas y ha visitado lugares tan exóticos como Canadá, China o Gabón. Aunque sin duda los mayores expertos en este sentido son los italianos: la Supercoppa ya se marchó a Washington en 1993 y desde entonces se ha jugado en Catar, China o, de forma muy controvertida, Arabia Saudí (este mismo 2018) o la Libia de Gadafi en 2002.

En el resto de Europa se recurre a varias soluciones que no implican cruzar sus fronteras. Hay lugares, como Inglaterra, que disponen de un estadio nacional en el que se juega siempre, independientemente de los equipos clasificados. En otros, como Portugal, se designa un terreno neutral. Bélgica opta por jugar en casa del campeón de Liga, mientras que Alemania lo hace al revés: el anfitrión es el vencedor de Copa. La fórmula del doble partido está abandonada prácticamente en todas partes. Y tampoco es nada habitual que el escenario donde se decide un título no esté determinado hasta apenas medio mes antes de la fecha prevista. Cosas de la idiosincrasia española.

También te puede interesar:

Conviértete en futbolista por 5.000 euros: el extraño caso del Real Avilés

Gabriel Rufián pide que vuelva Casillas a la selección española