La tradición que Nowitzki cumplió en Kenya antes de su matrimonio

Zalen Gades
Dirk Nowitzki / Foto: Creative Commons

Del ala-pívot de Dallas Mavericks, Dirk Nowitzki, se saben muchas cosas gracias al impacto que ha tenido en la NBA durante sus 20 años de carrera en los que se ha convertido en el extranjero más sobresaliente de la historia. Se conocen de sobra logros como el campeonato de 2011, el que se haya convertido en el sexto máximo anotador de todos los tiempos con 30,260 puntos o su galardón al Jugador Más Valioso en 2007. 

Lo que no mucha gente tiene son muchos detalles de su vida personal, como el hecho de que se casara con una chica que se llama Jessica Olsson y que cuando le pidió la mano a su familia tuvo que pasar por un trago de lo más embarazoso.

Su esposa es de origen keniata, ya que su madre es original del país africano (mientras que su padre es sueco). Jessica se crió en Suecia pero aún guarda sus raíces en Kenya fue por eso que antes de la boda con la leyenda alemana del básquetbol Nowitzki tuvo que pasar una prueba irrefutable.

Dirk Nowitzki / Foto: Creative Commons

Según contó en un artículo en The Undefeated, el ala-pívot vio como los familiares de su mujer se la llevaron de su lado y pocos minutos después la devolvieron junto a seis chicas tapadas de pies a cabeza. De primeras no se sabía cuál de ellas era su futura esposa y es que la prueba trataba específicamente en eso, en ser capaz de reconocerla.

“Lo primero que tuve que hacer fue encontrarla, así que me vi echando un ojo a cuán altas eran. Supongo que es una de las tradiciones. Si te equivocas, tienes que pagar a los padres con una cabra. Tuve suerte, la olí y di con ella. Es una experiencia que nunca olvidaré”, aseguró el jugador.

Ambos se conocieron en un evento caritativo celebrado en Dallas en 2010. Ella trabajaba en una galería y él se enamoró al momento, según explicó. Durante el acto, alguien engañó a Nowitzki para que levantara la mano y resultó que al hacerlo tuvo que donar una cantidad de dinero y aceptar dos citas. Pero lo que él realmente quería era una cita con Jessica, algo que logró sin saber en aquel momento que acabaría jugándose una cabra por casarse con ella.

Estos días, Nowitzki está participando en el programa de NBA Africa que se celebra en Johannesburgo, pero antes acudió a Kenya con su familia. Allí intentó poner en práctica el swajili, la lengua materna de su esposa, no con mucho éxito según él mismo aseguró.

Ambos tienen dos hijos. El jugador firmó una extensión de contrato con los Mavericks por dos años más y 10 millones de dólares.      

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