El ladrón de bancos que se convirtió en una admirada leyenda

En 1939, el cantante y compositor de música folk, Woody Guthrie, compuso la canción ‘The Ballad of Pretty Boy Floyd’, la cual se convirtió en todo un himno generacional y que fue dedicada a Charles Arthur Floyd (más conocido como ‘Pretty Boy Floyd’) un joven forajido que se hizo inmensamente famoso a finales de la década de 1920 y principios de 1930 al convertirse en uno de los más prolíficos ladrones de bancos en el medio oeste estadounidense.

Cártel de busca y captura de Charles Arthur ‘Pretty Boy Floyd’ como enemigo público nº 1 (imagen vía forbes)
Cártel de busca y captura de Charles Arthur ‘Pretty Boy Floyd’ como enemigo público nº 1 (imagen vía forbes)

El músico compuso la canción cinco años después del fallecimiento de Floyd, quien murió abatido por agentes del FBI el 22 de octubre de 1934. El tema era un claro homenaje a uno de esos ‘héroes del pueblo’ a los que a Woody Guthrie tanto le gustaba cantar.

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Y es que Charles Arthur Floyd, en apenas una década, llegó a convertirse en toda una leyenda del mundo criminal de la época, siendo nombrado por el FBI durante un tiempo como el ‘enemigo público nº 1’.

Perteneciente a una familia numerosa de clase baja, desde muy corta edad Charles Floyd decidió buscarse la vida, cometiendo pequeños delitos que, con el tiempo iban a más. Se inició en el mundo de la delincuencia con pequeños hurtos y estos fueron a más, llegando a convertirse con los años en uno de los más experimentados atracadores de bancos.

En numerosas ocasiones fue arrestado y llevado a prisión, pero sus periodos entre rejas eran relativamente cortos, ya que tenía la habilidad de salirse airoso de casi todas las acusaciones.

Le gustaba vestir de forma impecable, algo que propició para que la prensa lo bautizara con el seudónimo ‘Pretty Boy Floyd’ (Floyd chico bonito) y muchos los artículos que se publicasen relatando las fechorías del joven criminal, quien acabó convirtiéndose en una admirada leyenda.

Pero el hecho de que se convirtiera en uno de los delincuentes más buscados por los agentes federales no fue sus robos a bancos, sino el hecho de haberse involucrado en un complot para liberar a otro famoso criminal (Frank ‘Jelly’ Nash) quien había sido apresado y conducido por el FBI hasta Kansas City. Floyd y un grupo de pistoleros abrieron fuego sobre el automóvil que trasladaba a Nash a la penitenciaría, matando a los cuatro agentes que lo custodiaban pero también al propio delincuente a quien pretendían liberar.

A partir de ese hecho se puso precio por la cabeza de ‘Pretty Boy Floyd’ quien ya tenía un largo historial de fechorías (entre ellas la muerte de un sheriff retirado de Oklahoma).

Los periódicos publicaban numerosas crónicas sobre sus andanzas, algo que le dio una gran popularidad entre las clases más bajas y se convirtió en todo un ídolo para los jóvenes de las zonas rurales.

Numerosas son las ocasiones en las que el propio Floyd indicó que muchos de los crímenes que se le atribuían no habían sido cometidos por él, pero el hecho de convertirse en alguien sumamente famoso provocó que un gran número de fechorías que ocurría en Oklahoma se dijese que habían sido obra de ‘Pretty Boy Floyd’.

Otro de los motivos por el que se ganó la simpatía de gran parte de la ciudadanía es que Floyd fue considerado como un ‘Robin Hood’ moderno, debido a que en muchas ocasiones ayudó a los más desfavorecidos con parte del botín de lo que había robado.

Incluso circula la leyenda de que una Navidad llegó a enviar un camión cargado de comida y regalos para ser repartido entre los pobres de Oklahoma.

Varias son las versiones contradictorias sobre cómo fue apresado y abatido por agentes del FBI el 22 de octubre de 1934 en un bosque cercano a la población de East Liverpool, en Ohio (hay quien indica que fue la policía local quien le dio caza y muerte). Charles Arthur ‘Pretty Boy Floyd’ fallecía a 30 años de edad, convirtiéndose en toda una leyenda a quien le han dedicado canciones, novelas, cómics e incluso películas.

Fuente de la imagen: forbes

 

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