No hay fútbol, no te pago: el problema al que se enfrentan los operadores que gastaron fortunas para tener los derechos de TV

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Cámara de televisión en la grada, preparada para transmitir un partido de Liga. Foto: Manuel Queimadelos/Quality Sport Images/Getty Images.
Cámara de televisión en la grada, preparada para transmitir un partido de Liga. Foto: Manuel Queimadelos/Quality Sport Images/Getty Images.

Tú, fiel aficionado al fútbol, devoto de los colores de tu equipo favorito, eres uno de tantos millones de españoles que no se pierden un partido de Liga o, si tu club de referencia es de los punteros en el balompié nacional, de competiciones europeas. Cuando puedes vas al estadio, pero, si las circunstancias o la distancia no lo permiten, lo ves cómodamente por la tele desde el sofá de tu casa. Lo malo es que en pleno 2020 ya no es como antes, que los encuentros más interesantes se emitían gratis y en abierto; ahora lo habitual es que toque pagar por disfrutar del deporte que te apasiona.

En España lo más frecuente es que el fútbol se venda en forma de paquetes, que incluyen todo un lote de partidos. Estos paquetes suelen ir vinculados a la tarifa de alguno de los principales operadores de internet del país, o bien como parte integral de la oferta o bien como suplemento que se paga aparte. Ante lo cual, ahora mismo los espectadores (y también las propias emisoras) se han encontrado con un problema: debido a la epidemia de coronavirus todo el deporte se ha detenido por tiempo indefinido. Entonces, ¿qué pasa con ese servicio que se incluye en la factura pero que, aunque sea por causa de fuerza mayor, no se está suministrando?

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Hablamos de una cantidad de dinero que es relativamente baja, pero supone uno de tantos gastos mensuales fijos para muchos usuarios que al final, acumulándose, pueden causar un agujero en la contabilidad familiar, y más ahora que la economía nacional está maltrecha y ERTE se ha convertido en la nueva palabra de moda. Resumiendo mucho, en el sistema actual se comercializa por un lado el campeonato español (Primera y Segunda división) y por otro los torneos internacionales (Champions, Europa League y ligas extranjeras).

Movistar, la compañía que tiene la mayoría de los derechos (aunque no la exclusiva), cobra esta temporada entre 85 y 110 euros, en función de si se ha incluido uno solo de estos lotes o ambos... y de las características de la conexión a internet y la tarifa telefónica que, de manera obligatoria, debe contratarse a la vez. Si se opta por otra compañía, como Orange o Jazztel, el precio es de aproximadamente 16 euros por paquete, que igualmente se suma a la oferta de teléfono y conexión a la red que se haya elegido.

La única opción disponible que no implica necesariamente vincular el fútbol con una opción de telefonía concreta es Mitele Plus, un servicio de televisión por streaming puesto en marcha por Mediaset que cuesta desde 17 euros al mes (solo la Champions y la Europa League) hasta 35 por todas las competiciones; es el sistema al que están recurriendo usuarios de plataformas como Vodafone que de por sí no incluyen el balompié en su catálogo. Por otra parte, está DAZN, un operador nuevo que también funciona a través de la red pero que se contrata aparte, y que por 10 euros al mes ofrece competiciones extranjeras (su principal atractivo es la Premier League) y otros deportes como baloncesto y motociclismo.

Los ingresos obtenidos por los operadores gracias al fútbol que venden a millones de clientes suponen una cantidad muy importante de su presupuesto. El hecho de no poder ofertarlo debido al coronavirus se convierte en un problema importantísimo, porque los consumidores están en disposición de exigir la devolución del dinero pagado por un producto que no se está dando. De hecho, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ya ha informado del procedimiento para reclamar las cantidades oportunas.

Espectadores siguiendo por televisión un partido de Liga. Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images.
Espectadores siguiendo por televisión un partido de Liga. Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images.

Según explica la OCU, en Mitele Plus y en DAZN es tan sencillo como darse de baja, puesto que el contrato no tiene permanencia y se puede cancelar en cualquier momento. En Jazztel y Orange puede reclamarse que se deje de cobrar el paquete concreto que se estuviera pagando; la entidad de consumidores; la entidad de consumidores considera que no debería haber penalización alguna puesto que se trata de circunstancias excepcionales. El caso más complejo es el de Movistar, ya que para ellos el fútbol no es un suplemento sino una parte indisoluble de la tarifa contratada; la OCU indica que la solución que está dando la compañía es solicitar una compensación, pero después de haber saldado la factura.

Que los usuarios dejen de pagar por las retransmisiones que no pueden ver es algo que suena bastante razonable, pero que crea unas consecuencias en cadena inimaginables hace unos meses. Porque el mismo derecho que tienen los espectadores a no hacerse cargo de un gasto por el que no van a obtener nada a cambio, lo tienen los propios operadores con respecto a los clubes de fútbol. Si no hay nada que emitir, no van a pagar a los clubes los derechos correspondientes. Esto significa unos 500 millones de pérdida para los equipos nacionales, indicó hace poco Javier Tebas, el presidente de LaLiga. De ahí que todos se hayan encontrado con dificultades económicas repentinas y que algunos hayan tenido que aplicar ERTEs y recortes salariales.

El problema no es ni mucho menos exclusivo de España. En Francia, por ejemplo, Canal+ ya ha dicho que, ante el descenso de ingresos que está experimentando tanto por la bajada de la cantidad de usuarios como por la disminución de publicidad, dejará de liquidar a los clubes galos la cuota de 110 millones que vence el próximo 5 de abril. Sky Sports, que opera en países como el Reino Unido, Alemania o Italia, se enfrenta a problemas parecidos.

En otros mercados, como el de Estados Unidos, la situación plantea escenarios de características específicas. Allí, más que por internet, está muy implantado desde hace bastantes años el sistema de televisión por cable. Tal como explica el New York Times, los consumidores pagan una cantidad fija no por acontecimientos concretos, sino por los canales que los transmiten. Que se siguen emitiendo, aunque sea con reposiciones de partidos antiguos, reportajes históricos y eSports. Quizás no sea exactamente lo que el espectador quiera ver, pero en rigor no han dejado de ofrecer el servicio, así que la reclamación es más difícil para ellos.

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