Lange y Carranza: "En trabajo y entrega somos el equipo número uno"

Agencia EFE
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Redacción Deportes, 8 abr (EFE).- Tras nueve meses instalados a orillas de la Bahía de Guanabara para conocer los secretos de sus corrientes, los veleristas argentinos Santiago Lange y Cecilia Carranza cosecharon el fruto de una medalla de oro en los Juegos de Río. Pero en julio afrontarán los de Tokio con solo diez días de preparación en el puerto de Enoshima, un reto que no les intimida porque "en trabajo, determinación y entrega" se consideran "el equipo número uno".

"Hoy no creo que seamos los favoritos, pero estamos tremendamente ilusionados y vamos a hacer todo lo posible para llegar a los Juegos con posibilidades de ganar una medalla de nuevo. Que los aficionados se queden tranquilos, porque vamos a dejar todo lo que tenemos y más", aseguró Lange, nacido hace 59 años en San Isidro y ganador de tres medallas olímpicas, la última el oro de Río en la clase Nacra 17 junto con Carranza.

"Desde 2019 no podemos ir a Japón a estudiar el campo de regatas, como hicimos para Río", precisó Cecilia al hablar de los condicionantes impuestos por la pandemia. "Esto es un gran desafío para Santi, que tiene una gran experiencia en la planificación. Es repensar cómo vamos a trabajar durante este tiempo para llegar bien preparados, a pesar de no estar en Japón y de no poder estudiar el campo de regatas".

"Pero hay una gran determinación, una gran entrega", subrayó Lange. "En eso sí que creo que somos el equipo número uno. Duermo tranquilo, todos, no solo nosotros dos. Detrás hay muchas personas. Pongo las manos en el fuego: nadie va a trabajar más", afirmó a Efe desde Barcelona, donde el equipo tiene una de sus bases de entrenamiento.

"Nos enteramos hace poco de que vamos a poder llegar solo diez días antes de los Juegos y para nosotros era uno de los pilares de nuestra preparación, llegar con tiempo y hacernos del lugar, hacer un excelente trabajo con la meteorología, con la puesta a punto del barco. Así que hoy estoy con un gran desafío por delante, pero también motivado para encontrar el lado positivo de esta nueva situación, para la que tenemos que buscar una solución", indicó.

UNA LINDA PRESIÓN

La pareja de regatistas siente sobre sus hombros "la linda presión" de llegar a los Juegos de Tokio como una de las pocas opciones de medalla de su país, que hace cinco años en Río firmó cuatro podios.

"Sabemos que tenemos una gran responsabilidad como argentinos porque no hay muchas posibilidades de ganar medallas. La tenemos con todo el país, con nuestro deporte. Somos conscientes de que si no ganamos medalla las generaciones que van a venir después no van a tener dinero para seguir aspirando a ello. Así que es una responsabilidad que pone presión, buena presión", afirmó Lange.

Cecilia Carranza explicó que, para mitigar la falta de competiciones en el último año, después del confinamiento de tres meses en Argentina formaron en Europa "un grupo de trabajo con grandes equipos como Inglaterra, Austria e Italia".

"Eso nos dio un montón de beneficios, un montón de aprendizajes, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer y un gran desafío por delante, porque todavía es una gran adversidad la pandemia", dijo la deportista nacida hace 34 años en Rosario.

"Como todas las adversidades, ya sea propia o de las circunstancias, hay que tratar de atravesarla para salir fortalecidos y deseando que la experiencia del equipo nos pague para llegar bien preparados", añadió Carranza.

EN BUSCA DEL BARCO RÁPIDO

Hacer valer esa experiencia recae principalmente en las manos de Santiago, que en Tokio participará en sus séptimos Juegos Olímpicos y que también acumula vivencias personales de esas que dejan huella, como la superación de un cáncer de pulmón apenas un año antes de competir en Río.

Todo ese bagaje lo acaba de plasmar en el libro autobiográfico "Viento. La travesía de mi vida", escrito en colaboración con el periodista Nicolás Cassese.

"De salud, estoy muy bien. Aunque tengo que pasar mis testeos y soy bastante mal alumno. Y respecto a la motivación, increíble. Creo que es el punto más fuerte que tenemos como equipo. Es lo que nos da más confianza. En lo personal, siempre me asombro de que a mi edad tenga tanta motivación para salir adelante, pero me sale de dentro y a medida que pasan los años cada vez tengo más", destacó.

"Tenemos la humildad de saber que tenemos mucho que trabajar. Supimos correr unos buenos Juegos Olímpicos pero eso no te asegura cuatro años después tener el mismo resultado", advirtió Cecilia.

"Nuestro deporte no es de tiempo y marca y la flota es muy competitiva. Tenemos rivales que han desarrollado un gran potencial. Pero ellos son conscientes de que este es un equipo con muchísima experiencia y nos tendrán muchísimo respeto", dijo.

Lange insistió en que, ante la falta de "una pista para medir resultados", comparar su rendimiento con el de los rivales les permite alcanzar "un altísimo nivel".

"En nuestro grupo de trabajo están los últimos tres campeones del mundo, el medalla de bronce y nosotros. Así que somos una alianza fuerte, que exige mucho en cada entrenamiento y que tiene sus problemas también", indicó.

Para la pareja argentina, la prioridad es ahora "llegar a los Juegos con un barco rápido".

"Con un barco rápido podés perder los Juegos, pero sin un barco rápido es difícil ganarlos", sentencia Lange, que logró sendas medallas de bronce en Atenas 2004 y Pekín 2008 en la clase Tornado con Carlos Espínola.

PRÁCTICAMENTE OTRO DEPORTE

Carranza indicó que, dentro de la clase Nacra 17, el barco con el que competirán en Tokio tiene poco que ver con el que les dio el oro en Río: "Es prácticamente otro deporte, pero es fascinante todo lo que hemos aprendido en este tiempo".

"Sigue siendo un catamarán, pero ha evolucionado. Le pusieron unas orzas diferentes que hacen que el barco vuele. Eso lo hace diferente del barco anterior, que volaba muy poquito, que tenía unas orzas en forma de C y no tenía los timones correspondientes para volar. Hoy si los tiene", detalló.

"Nos hemos tenido que adaptar muchísimo. Es hacia donde va la vela y nosotros estamos haciendo parte de ese gran cambio", manifestó.

Todos los barcos que competirán en Tokio por el oro "en teoría son exactamente iguales, pero en este mundo", avisó Lange, "al nivel que estamos hablando, nada es igual a lo otro".

"Nosotros tenemos a lo largo de estos años un gran trabajo de encontrar el mejor mástil entre los diez que tenemos, el mejor barco entre los cuatro que tenemos, y así sucesivamente con cada pieza que lleva el barco", señaló.

"Eso lleva muchísimo tiempo porque el mar cada día es diferente y por eso es tan importante llegar antes. Y no lo podemos hacer ahora", lamentó. "El mar, el tipo de ola, cómo reacciona el viento, todo es diferente. Representa un enorme desafío".

NOSOTROS POR ENCIMA DEL YO

El libro escrito por el campeón olímpico expone sin cortapisas los altibajos por los que pasa la relación entre dos regatistas de distinta edad, distinto sexo y distinta experiencia que comparten el mismo barco durante muchas horas al día.

"Yo digo las cosas que pienso cuando las pienso. Solo en casos especiales espero hasta mañana para decirle algo a Ceci. Normalmente meto la pata y se lo digo en el peor momento. Y creo que ese es un ejercicio que, obviamente, juega en contra, pero hace que el equipo funcione con naturalidad, que haya confianza. Genera espontaneidad y agilidad. Por eso creo que no tiene que haber filtro", opinó el velerista.

"Entre nosotros hay un gran respeto y una gran confianza", aseguró. "Lo importante es compartir ciertos valores que no pueden estar en cuestión, como la entrega, la determinación, la incondicionalidad que esto es lo más importante de nuestras vidas en este momento. Si alguno de los dos tuviera dudas de esto, no podríamos estar juntos".

"Después, para mí en cualquier equipo es importante la sinceridad, poder decir lo que uno piensa y aprender a discutir, pues como equipo seguimos aprendiendo", insistió.

Cecilia coincide con su compañero.

"Obviamente la tensión y la presión en los entrenamientos y en los momentos difíciles hace que muchas veces se pueda cortar el aire con un cuchillo y que se generen discusiones", admitió.

"Pero lo importante es que sobre todas las cosas somos un equipo de buenas personas y que tenemos excelentes intenciones. Cuando al final vos ponés todas esos ingredientes en la ensalada, te das cuenta de que nadie está intentando generarte un daño, sino que acá estamos todos a por el mismo objetivo", destacó.

"Y terminás dejando de lado la palabra yo para poner por sobre todas las cosas la palabra nosotros", añadió.

UN FUTURO CON MUCHOS CAMINOS

La continuidad del equipo más allá de Tokio 2020, hasta París 2024, no está descartada, aunque no es un asunto que se cuele a menudo en sus conversaciones, aseguró Cecilia.

"Cuando uno se embarca en el proyecto olímpico tiene que saber que es una decisión muy importante, tomada muy a conciencia porque hay que dejar muchísimas cosas de lado", dijo. "Si uno lo hace con motivación, porque disfruta de lo que hace, no es un sacrificio, pero es una realidad".

"Yo estoy en una etapa de mi vida en la que pienso en la maternidad y en cómo encajarla en mi carrera deportiva, pues me apasiona lo que hago y no me imagino haciendo otra cosa que no sea esta. Y poco a poco tendré que ver si se pueden hacer las dos cosas", comentó.

Por su parte, Santiago confesó que "por momentos" le agarra "muchísima ilusión de estar en París".

"Creo que este año tan sacrificado puede ser una buena piedra inicial, porque ya el próximo ciclo olímpico será de tres años y no de cuatro. Pero también, tengo que ser sincero, creo que está cerca el retiro. Así que peleo con las dos ideas y, nada, hoy no es el momento de tomar una decisión", afirmó, aunque pronto agregó: "La verdad hay muchísimas más chances de seguir si ganamos una medalla, porque principalmente disfruto de la excelencia, de ser competitivo".

"No me motiva ir a unos Juegos por seguir sumando Juegos. En mi caso, a la edad que tengo, me ilusiona muchísimo sentir que tengo posibilidades de ganar una medalla y de estar bien preparado. Entonces sería un factor muy importante para la decisión de continuar", expuso.

PENSAR A LARGO PLAZO

Desde su experiencia en el más alto nivel competitivo, ambos coincidieron en que en Latinoamérica "hay talento deportivo" pero falta "una mejor planificación".

"Para conseguir atletas olímpicos tenés que pensar a veinte años. Cuatro es el ciclo olímpico, pero vos tenés que agarrar a un chico con catorce años y empezar. Y probablemente necesite dos Juegos para ganar medallas, por lo tanto el proceso es muy largo y eso es lo que más nos cuesta a los argentinos y a los latinoamericanos", consideró Lange.

"El talento, sin lugar a dudas, está, pero hay que trabajar y creo que es una enseñanza para otros aspectos de la vida de nuestros países: ser conscientes de que para cambiar tenemos que pensar a largo plazo", indicó.

Cecilia Carranza hizo constar que "las grandes figuras que han surgido en Latinoamérica" han sido generalmente "esfuerzos individuales, grandes autodidactas talentosos, grandes soñadores".

"Ahora, si no le sumamos lo que es el sistema de trabajo y la planificación, va a ser muy difícil encontrar más gente que siga logrando esos resultados", aseveró la campeona olímpica.

Natalia Arriaga

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