Las bellas minicasitas en una isla privada que un hombre ha vuelto su hogar en Florida

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Tim Davidson vive en el paraíso de sus sueños: es propietario de una isla privada en un lago en Sarasota, Florida, y tiene allí varias casas, incluso una especial para enfrentar el azote de los huracanes.

Pero no se trata de grandes y lujosas mansiones colmadas de riquezas construidas en amplios terrenos. En realidad, las casas de Davidson, y su isla, son singularmente pequeñas. Una incluso tiene ruedas y otra tiene una curiosa forma octogonal. Davidson, según él mismo comenta, eligió con alegría el “minimalismo”.

La casita Tiffany, de Tim Davidson, actualmente ubicada en una isla en un lago en Sarasota, Florida. (YouTube / Tiny Homes Tours)
La casita Tiffany, de Tim Davidson, actualmente ubicada en una isla en un lago en Sarasota, Florida. (YouTube / Tiny Homes Tours)

Pero aunque pequeñas, a sus casas y a su isla no les faltan maravillas y son ejemplo de que es posible vivir cómodamente sin acumulaciones materiales ni derroches.

De acuerdo a Insider, a Davidson le dieron en 2017 un plazo de 60 días para mudarse de la casa vacacional que su familia tiene en Florida. Davidson había estado viviendo allí por cerca de un año, hasta que sus familiares, indica el citado medio, consideraron que ya era tiempo que él se consiguiera su propio sitio.

Comenzó entonces a buscar casas pero ninguna le convenció. Le pareció que todas ellas implicaban pagar mucho dinero para comprarlas, pagar muchos impuestos y almacenar en ella muchas cosas que en realidad no necesitaba.

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Decidió entonces comprarse una casa rodante a la que bautizó ‘Tiffany the Tiny Home’ (algo así como la Casita Tiffany). Para Davidson, contar con una habitación y una pequeña cocina era todo lo necesitaba y cuando halló la Casita Tiffany, que solo tiene 270 pies cuadrados (25 metros cuadrados), le pareció la solución óptima.

Pagó por ella 70,000 dólares.

Y cuando se mudó a ella en mayo de 2017 conservó solo sus posesiones más básicas y se deshizo de la mayoría, el 80%.

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Aunque pequeña, la casa es muy iluminada y le permite a Davidson satisfacer sus necesidades básicas: dormitorio en un espacio elevado, cocina, baño con toilet, lavabo y ducha, electrodomésticos e incluso un escritorio y espacio para libros.

El nombre de Tiffany, se cuenta, le viene de las lámparas decorativas que hay en la casita, diseñadas por el artista Louis Comfort Tiffany (hijo del fundador de la joyería neoyorquina Tiffany & Co.). Curiosamente, el padre de Davidson trabajó en la fabricación de lámparas deTiffany y por ello las que había en la casita le atrajeron y recordaron buenos momentos familiares.

Por dos años, Davidson literalmente hizo rodar a su casita y visitó varios lugares, pero llegó un momento en que el nomadismo de vivir desplazándose en una casa sobre ruedas, por más singular que esta fuese, ya no le pareció conveniente.

Comenzó a buscar entonces un terreno donde vivir de modo permanente. Un hogar para su casita.

Fue así que llegó a la Isla Shellmate, ubicada en un lago en Sarasota, Florida. La isla es pequeña, de 1.5 acres (6,000 metros cuadrados) pero le pareció perfecta para colocar en ella la Casita de Tiffany.

Tras un cierto regateo, la compró en 200,000 dólares y procedió a mejorarla. La isla, que él bautizó ‘Rusty Gold’ (oro oxidado), está ahora cubierta de árboles de aguacate, mango, higos y otras frutas.

La Casita Tiffany se mudó entonces a la Isla y Davidson incluso le hizo un especial añadido: un curioso ‘toilet de composta’ que, según dice su nombre, convierte los desechos en fertilizante para los jardines de Rusty Gold.

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Pero eso no fue todo. Al considerar que la Casita Tiffany podría no resistir el impacto de un huracán, Davidson decidió añadir a Rusty Gold un nuevo edificio: invirtió 90,000 dólares y construyó en la isla una segunda casita, de forma octogonal para resistir mejor a los ciclones. Su forma octogonal, indica Insider, le permite resistir mejor la furia de los vientos. Davidson ya tiene, así, un sitio para refugiarse en caso de tempestad.

Pero la segunda casa es, también, una casita: tiene solo 30 metros cuadrados, aunque cuenta con dormitorio, sala de estar, baño y cocina. Davidson la renta vía el servicio Airbnb para ayudarse con sus gastos.

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Y actualmente, en Rusty Island hay cuatro casitas, pues a las dos citadas se añade un granero y un especie de pabellón exterior. Una pequeña maravilla.

El minimalismo de Davidson es, así, notorio su isla y sus casitas tiene también una peculiar grandeza.