Las muertes por ahorcamiento de afroamericanos generan temores y ecos de una época horrible de la historia

Yahoo Noticias

Mientras las protestas contra la brutalidad policial y la violencia racista sacuden el país desde hace un mes, la muerte por ahorcamiento de cuatro afroamericanos ha puesto nerviosa a esta comunidad activando horribles recordatorios de los linchamientos que aterrorizaron a los afroamericanos durante la era de las leyes de Jim Crow y la lucha por los derechos civiles.

Robert Fuller, quien tenía 24 años, fue hallado colgando de un árbol en una plaza pública la madrugada del 10 de junio en Palmdale, California, una ciudad de 156 000 habitantes a 60 millas al norte de Los Ángeles. Al inicio los funcionarios del condado declararon que se trataba de un suicidio, pero han reabierto la investigación en respuesta a las demandas de cientos de manifestantes.

“Queremos descubrir la verdad y saber lo que sucedió realmente. Todo lo que nos han estado contando no ha sido correcto”, le dijo a Los Angeles Times Diamond Alexander, la hermana de Fuller. “Mi hermano no se suicidó. Mi hermano era un sobreviviente”.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio

La semana pasada, los funcionarios anunciaron que habían rescindido el fallo de suicidio.

“Al inicio no había ninguna evidencia o información que nos hiciera creer que fuera algo más que un suicidio”, apuntó Jonathan Lucas, director forense del condado de Los Ángeles. “Pero eso cambió, o debería decir que nos sentimos mejor analizando el caso de manera un poco más profunda y cuidadosa teniendo en cuenta las circunstancias que están en juego”.

“Robert Fuller era un hombre joven en la flor de su vida y es obvio que muchas personas han sentido mucho su muerte”, dijo el alguacil del condado de Los Ángeles, Alex Villanueva. “Nos interesa asegurarnos de que no hemos dejado roca sin remover”.

<em>Robert Fuller (Foto familiar)</em>
Robert Fuller (Foto familiar)

Las sospechas sobre la muerte de Fuller aumentaron cuando su medio hermano, Terron Boone, fue asesinado por los alguaciles en lo que la policía describió como un tiroteo salvaje exactamente una semana después. No obstante, las autoridades no han establecido una conexión entre ambos incidentes. Además de la investigación local, las autoridades federales y la oficina del fiscal general del estado también anunciaron que investigarán la muerte de Fuller.

Sin embargo, Fuller no es el único afroamericano que ha sido encontrado ahorcado en un lugar público en las últimas semanas. Un adolescente afroamericano de Texas y un afroamericano de 27 años en un parque de la ciudad de Nueva York también fueron hallados colgados este mes.

El cuerpo de Malcolm Harsch, de 38 años, fue encontrado colgado el 31 de mayo, aproximadamente a 50 millas de Palmdale. Después de revisar las imágenes de vigilancia, su familia dijo que creían que Harsch se había quitado la vida.

Existe una larga historia de investigaciones sobre las muertes de afroamericanos que han sido cerradas de manera perentoria indicando pruebas de suicidio pero que nunca se han investigado adecuadamente. Stacey Patton señaló en el Washington Post varios ejemplos, incluido el caso de Ab Young, un hombre de Mississippi que fue linchado en 1935.

“Huyó a Tennessee, pero un grupo lo capturó y llevó de vuelta a Misisipi, donde lo ahorcaron en el patio de una escuela. Su cuerpo estaba salpicado de balas”, escribió Patton. “Aunque su linchamiento fue anunciado de antemano, un periodista y un fotógrafo se presentaron para documentar el evento y casi 50 personas estuvieron involucradas. Un jurado forense dictaminó que la muerte de Young fue un suicidio”.

Kirk Burkhalter, un detective de policía de Nueva York, ahora retirado, con 20 años de experiencia, y profesor de derecho en la Facultad de Derecho de Nueva York, dice que los forenses y la policía deben mirar más allá de los hechos forenses de un caso y tener en cuenta en sus investigaciones el contexto social y político.

“Los informes de los forenses determinan que estas muertes son suicidios según la evidencia médica disponible”, le explicó Burkhalter a Yahoo Noticias. “Sin embargo, creo que quienes aplican la ley tienen la responsabilidad de analizar la totalidad de las pruebas... en el momento y con todas las tensiones raciales que existen detrás de lo que hemos visto en los vídeos de mala conducta policial. Creo que, en este momento en particular, en junio de 2020, es demasiado prematuro engavetar esas muertes tan rápido como un suicidio, sin investigar más”.

<em>Manifestantes con un retrato de Malcolm Harsch durante una protesta por la muerte de Harsch, quien fue encontrado colgado de un árbol en Victorville, California (Valerie Macon/AFP vía Getty Images)</em>
Manifestantes con un retrato de Malcolm Harsch durante una protesta por la muerte de Harsch, quien fue encontrado colgado de un árbol en Victorville, California (Valerie Macon/AFP vía Getty Images)

También se han iniciado investigaciones sobre la aparición de cuerdas con nudos corredizos a lo largo de todo el país. El domingo por la noche descubrieron una en la plaza de garaje de Bubba Wallace, el único piloto afroamericano que compite en el nivel superior del circuito de NASCAR. Wallace ha sido fotografiado usando una camisa que decía “No puedo respirar” y ha conducido un automóvil con el escrito “Black Lives Matter”. A principios de este mes, NASCAR prohibió la bandera confederada en sus pistas de carreras. La oficina del fiscal de Estados Unidos, el FBI y la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia estaban analizando la situación relacionada con la cuerda que apareció en Talladega Superspeedway en Alabama.

“Como me dijo mi madre hoy: ‘Solo están intentando asustarte’”, escribió Wallace en un comunicado en Twitter. “Esto no me afectará, no cederé ni retrocederé. Seguiré defendiendo con orgullo lo que creo”.

El martes, las autoridades anunciaron que la cuerda, que podría haber sido utilizada para cerrar la puerta del garaje, había estado allí al menos desde el otoño pasado, mucho antes de que Wallace fuera asignado a esa plaza en particular. Pero esa noche, Wallace le dijo a Don Lemon de la CNN que, en lo que a él respecta, “era una cuerda con un nudo corredizo. Lo hicieran en 2019 o en cualquier otro momento, era una cuerda. Así que no estaba dirigido a mí, pero alguien hizo ese nudo. Eso es lo que estoy diciendo”.

También se han descubierto cuerdas similares en Oakland y Harlem este mes. Después de que el alcalde de Oakland, Libby Schaaf, ordenara una investigación sobre crímenes de odio por las cuerdas, se halló un muñeco colgando en la misma área. Schaaf lo calificó como “un intento deliberado y vil de traumatizar y dividir a los habitantes de Oakland”.

Los incidentes han reavivado las especulaciones que siguieron a la muerte de varios activistas que estuvieron involucrados en las protestas de 2014 en Ferguson, Misuri. Dos hombres fueron encontrados con disparos de bala en vehículos incendiados, tres murieron aparentemente por suicidio y uno murió por una sobredosis. Danye Jones, el hijo de 24 años de la organizadora Melissa McKinnies, fue hallado colgando de un árbol en su patio en el otoño de 2018. Aunque un forense dictaminó que se trataba de un suicidio, McKinnies publicó en Facebook que “lincharon a mi bebé” y ha sostenido que asesinaron a su hijo.

<em>Danye Jones (vía Facebook)</em>
Danye Jones (vía Facebook)

“Mi esposo, que era exmilitar, y mi hermano examinaron cuidadosamente los nudos en la sábana y los describieron como ‘intrincados nudos navales’, algo que Danye no sabía hacer ya que jamás estuvo en el ejército y ni siquiera en los Boy Scouts”, dijo McKinnies el año pasado. “Si fueras a suicidarte, ¿harías esos nudos complicados? Además, esa sábana no era de nuestra casa”.

Los líderes y las organizaciones afroamericanas han cuestionado con anterioridad la legitimidad de los fallos de suicidio por parte de la policía. En 2014, la rama de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) en Carolina del Norte cuestionó el fallo de suicido en la muerte de Lennon Lacy, un joven afroamericano de 17 años que fue encontrado ahorcado en un columpio en un parque de autocaravanas fundamentalmente blanco. La delegación le entregó al fiscal federal una carta pidiéndole formalmente al FBI que se uniera a la investigación y cuestionó los suicidios de “resolución rápida” en los que las “muertes sospechosas de afroamericanos se clasifican rápidamente como ‘suicidios’”.

Nicholas Creary, director asociado del Centro para la Diversidad y el Enriquecimiento de la Universidad de Iowa, ha cuestionado las declaraciones de suicidio recientes de la policía ya que los incidentes sugieren ejemplos de linchamientos modernos.

“Esto no parece nada nuevo”, le dijo Creary a Yahoo Noticias. “Es una especie de giro contemporáneo de una tradición de linchamiento muy antigua”.

Creary agregó que en su investigación previa después de linchamientos en el pasado descubrió que había una investigación formal para determinar la causa de la muerte, que casi inevitablemente terminaba con el hallazgo de suicidio o “esta persona encontró la muerte a manos de partes desconocidas”. Los ahorcamientos más recientes se alinean con estos hallazgos.

<em>Lennon Lacy y Titi Gulley. (Fotos familiares)</em>
Lennon Lacy y Titi Gulley. (Fotos familiares)

La familia de una mujer transgénero, Titi Gulley, también cree que la policía de Portland, Oregón, descartó su muerte porque no le dieron valor al cuerpo de una persona afroamericana, queer y sin hogar. Su cuerpo fue encontrado colgando de un árbol en el Rocky Butte Park en la tarde del 27 de mayo de 2019. La Oficina de Policía de Portland dictaminó que la muerte de Gulley, de 31 años, era un suicidio. Su familia insiste en que la policía nunca consideró otra posibilidad.

“La policía no hizo ninguna pregunta”, le dijo al Portland Mercury Kenya Robinson, la madre de la víctima, cuyo nombre de nacimiento era Otis Gulley. “Vieron a un afroamericano colgando de un árbol que estaba en un campamento para personas sin hogar y lo descartaron como un indigente transitorio calificando su muerte como un suicidio”.

Ahora se ha reabierto el caso después de que la familia de Gulley reuniera y presentara evidencias que sugieren que pudo haber tenido lugar un juego sucio.

Ese fue el asesinato violento número 27 de personas trans y disidentes de su identidad de género en Estados Unidos en 2019, según la Campaña de Derechos Humanos, un problema que afecta fundamentalmente a las mujeres trans afroamericanas. En 2020 ya se han producido 15 muertes de personas trans y disidentes de su identidad de género.

Aunque los afroamericanos se suicidan, los datos muestran que ese índice es mucho más bajo que el de otras razas. Los datos del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos en 2018 muestran que las personas afroamericanas se suicidan aproximadamente un 60 % menos que las personas blancas, una tasa de 7,03 por 100 000 habitantes, en comparación con 16,84 por 100 000. Además, las personas que se suicidan de la comunidad afroamericana suelen usar armas de fuego.

Los expertos dicen que el ahorcamiento es una opción poco probable. “Es poco común que los jóvenes afroamericanos se suiciden, y mucho menos ahorcándose”, apuntó Raymond Winbush, quien trabaja como psicólogo desde 1976, ha tratado a cientos de hombres y niños afroamericanos y es director del Instituto de Investigación Urbana de la Universidad Estatal de Morgan.

El número de muertes por ahorcamiento de afroamericanos no le cuadra a Burkhalter.

“Seré franco, es raro que los afroamericanos salgan y se ahorquen públicamente”, dijo. “Aunque eso no quiere decir que los afroamericanos no se suiciden, porque son personas como todas los demás”, agregó.

<em>Un manifestante en un mitin por la memoria de Robert Fuller, el 13 de junio (Ringo Chiu/Reuters)</em>
Un manifestante en un mitin por la memoria de Robert Fuller, el 13 de junio (Ringo Chiu/Reuters)

Marquise Francis and Christopher Wilson

Otras historias