Las opciones ofensivas del Real Madrid no son suficiente

Burak Akbulut/Anadolu Agency via Getty Images
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El Real Madrid dejó escapar una ocasión de oro para darle la vuelta a la tortilla y volver a ser el líder en solitario de La Liga tras el tropezón del FC Barcelona ante el Levante. El empate a cero en casa contra el Betis rebajó los ánimos de una afición que empieza a entender que esto es lo que hay, que el equipo no da para mucho más y que, sin un hombre gol de verdad en la plantilla, va a ser muy difícil hacer algo importante esta temporada.

Porque el Real Madrid jugó un buen partido, manejó el balón y creó suficientes ocasiones para llevarse los tres puntos, pero es que no tiene gol.

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Durante el encuentro quedó claro que más allá de que Rodrygo sea un buen proyecto de extremo, no es el jugador (todavía) sobre el que deba caer la responsabilidad llevar el peso goleador de todo un Real Madrid. Lo mismo ocurre con Karim Benzema, que realizó un partido primoroso, pero que rodeado por los siete futbolistas que colocaba en fase defensiva el Betis, se difumina en lo que ocasiones claras se refiere. El francés ha marcado un gol, de penalti ante el Leganés, en sus últimos cuatro partidos, lo que puede explicar que ante un equipo encerrado no lograra convertirse en el salvador de los merengues.

Xaume Olleros/Getty Images
Xaume Olleros/Getty Images

Como de Eden Hazard --que hizo su mejor partido y vio como le anulaban un gol por un fuera de juego milimétrico-- no se puede esperar una grandísima producción goleadora, y menos en las noches en las que se planta el autobús del rival en el Bernabéu, a los blancos se les empiezan a ver las costuras y la pobre planificación en la parte ofensiva durante el verano se nota demasiado.

Porque con James Rodríguez y Gareth Bale en el palco, quien sabe con que problemas físicos, Zinedine Zidane miraba al banquillo y no tenía muchas opciones para romper el partido.

El francés se la jugó on un cambio de cromos puro y duro: Vinicius por Rodrygo, Jovic por Benzema. El resultado fue la patética realidad. En pocos años el Real Madrid ha pasado de contar con algunos de los mejores goleadores del planeta, a tener que intentar desatascar partidos con Jovic y Vinicius.

Denis Doyle/Getty Images
Denis Doyle/Getty Images

Entre los dos cambios llevan los mismos goles que Casemiro esta temporada, y uno menos que Toni Kroos. Su puesta en escena, además, no pudo ser peor. Vinicius volvió a atascarse y marró una oportunidad clarísima tras un gran pase de Ferland Mendy --era el minuto 90. Jovic no tuvo ni una sola ocasión de gol en los casi 15 minutos que estuvo en el campo. O no le buscaron o el no se mostró, pero cuesta recordar que tocara el balón siquiera.

Las otras opciones en la delantera blanca son Mariano Díaz y Brahim Díaz, ambos fuera de la convocatoria junto a Lucas Vázquez. A estos ni se les espera, aunque huelga decir que tampoco son reconocidos goleadores en la Europa futbolística.

Harían bien Zinedine Zidane y la directiva, por lo tanto, en estudiar este partido al detalle, pues describió a la perfección la situación actual del equipo. Un conjunto que puede llegar a jugar bien al fútbol, que tiene futbolistas de calidad, comprometidos y consagrados, además de otros jóvenes meritorios que apuntan maneras, pero que no ha sabido dar con la tecla a la hora de buscar a ese hombre con el gol entre ceja y deja que sea capaz de desatascar los partidos cuando sea necesario, como ocurrió ante el Betis.

Así volaron dos puntos del Bernabéu, como ante el Valladolid, como ante el Brujas en la Champions League, o incluso como ante la derrota en el Mallorca. A este equipo merengue le falta la salsa de la vida, lo más importante, el gol, y aunque parecen que todas las miradas están puestas en la posible llegada de Kylian Mbappé, hasta que se presente el francés puede llover mucho en Madrid.

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