Las posibles consecuencias de la sentencia judicial sobre el Wanda Metropolitano

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Interior del estadio Wanda Metropolitano durante el último partido de Liga 2017/18. Foto: EFE/Rodrigo Jiménez
Interior del estadio Wanda Metropolitano durante el último partido de Liga 2017/18. Foto: EFE/Rodrigo Jiménez

A más de un aficionado del Atlético de Madrid le habrá dado un vuelco al corazón al enterarse, en la mañana del calurosísimo martes 31 de julio, de que el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad autónoma (TJSM) ha decidido anular el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permitió la construcción del Wanda Metropolitano, el estadio donde, desde la temporada recién terminada, juegan los colchoneros como locales. Todo tipo de rumores, de acusaciones y reproches (y de no pocas felicitaciones) han invadido el universo rojiblanco en las últimas horas, sin que nadie tenga claro del todo qué significa este fallo judicial. ¿El estadio es ilegal? ¿Van a derribarlo? ¿El Atleti tendrá que volver al Calderón? ¿Se quedará sin casa? Intentemos poner un poco de orden en semejante confusión.

Antes de empezar, tengamos en cuenta dos detalles fundamentales que permiten valorar correctamente cualquier otro aspecto. El primero es que los actuales dirigentes del Atlético de Madrid, tanto el presidente Enrique Cerezo como el consejero delegado Miguel Ángel Gil, tienen a sus espaldas un larguísimo historial de asuntos irregulares, chanchullos y trapicheos perjudiciales para el club que desgobiernan. No en vano a Gil se le puede llamar delincuente con todas las de la ley, pues fue condenado por delitos de estafa y apropiación indebida contra el propio Atlético de Madrid a raíz de la conversión ilegal en Sociedad Anónima Deportiva allá por 1992; en el mismo caso la Audiencia Nacional determinó, y el Tribunal Supremo ratificó, que Enrique Cerezo fue cooperador necesario. Solo la figura legal de la prescripción, que básicamente consiste en decir que si un crimen se cometió hace mucho tiempo los culpables ya no pagan las consecuencias, evitó que acabaran en la cárcel y les permitió mantener el control de sus acciones ilegítimas. Por tanto, toda operación en la que Gil y Cerezo estén implicados es, al menos, sospechosa.

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El segundo es identificar a quienes pusieron la demanda que ha dado pie a la situación actual. Se trata de la Asociación Señales de Humo (SdH), una asociación opositora a la gestión de la familia Gil integrada, entre otros, por algunos accionistas minoritarios (los que sí pagaron legalmente por sus acciones hace 26 años) que llevan activos desde 2002 (no son unos advenedizos recién llegados al calor del éxito deportivo) y cuyo objetivo es la defensa de los intereses del Atlético de Madrid (motivo por el que no se meten en asuntos relacionados con otros equipos que escapan a sus fines sociales). SdH es conocida porque su web oficial acoge un foro de aficionados rojiblancos muy activo, del que salieron iniciativas como la bandera gigante que recorrió las calles de Madrid en el Centenario del club en 2003, y porque ya han estado involucrados en otros pleitos para salvaguardar la legalidad de las actuaciones del Atlético en casos como, por ejemplo, la recalificación de los terrenos que todavía ocupa el Vicente Calderón.

Aclarados estos aspectos, centrémonos en lo nuevo: ¿qué dice la sentencia del TJSM que acaba de salir? El fallo declara nulo el PGOU elaborado por el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, alegando, entre otros motivos, que el cambio de catalogación del terreno público (en el que se asentaba la antigua Peineta, estadio de propiedad regional sobre el que se construyó el Wanda) a privado (para que el campo nuevo sea efectivamente propiedad del Atlético) incumple la Ley de Suelo. El tribunal considera que se actuó con “arbitrariedad” porque “no queda constancia del beneficio para el interés general” de semejante actuación. No se han respetado además otros criterios técnicos, como la presencia de dotaciones o los requisitos establecidos en la normativa de ruidos.

Es preciso recalcar que la resolución judicial, recurrible en el Tribunal Supremo en los próximos 30 días, no va contra el club, sino contra las administraciones. Sin embargo, el hecho de que este PGOU ahora anulado es el que permitió la construcción del nuevo Metropolitano implica que el flamante estadio colchonero, a día de hoy, es ilegal, y que el suelo donde se construyó ya no pertenece al club. Todo esto deja abiertas una serie de posibilidades de cara al futuro.

Que no pase nada

A pesar de que el PGOU se aprobó en la época en la que el Ayuntamiento estaba gobernado por el PP, el actual consistorio (Ahora Madrid) dio su visto bueno el año pasado. El gobierno local ya ha anunciado su intención de recurrir la sentencia: a través de un comunicado, ha insistido en que “hay una realidad física, y es que el Atleti está allí ya jugando sus partidos y nosotros vamos a trabajar para que siga siendo así, para consolidar su situación”. La Comunidad de Madrid en principio se ha lavado las manos, alegando que se trata de un expediente de iniciativa municipal y ellos lo único que hicieron fue aprobarlo, pero aun así el presidente Ángel Garrido ha asegurado que estudiarán la sentencia y actuarán “en consecuencia”. Las administraciones y el Atleti (personado como parte afectada) desplegarán todo su arsenal de abogados. Es poco probable que consigan que el Supremo les dé la razón al 100%, porque las irregularidades son flagrantes, pero la hipótesis no se debe descartar.

Un nuevo plan urbanístico

Quizás la opción más plausible sea que la justicia obligue a diseñar un nuevo PGOU en el que, ante el hecho consumado de que el estadio no se debió construir pero ya está ahí, se hagan las modificaciones oportunas para que se cumpla la normativa vigente y, posiblemente, se paguen las correspondientes multas. Esto indudablemente obligaría a un desembolso de dinero mayor que ahondaría aún más en lo ruinosa que está resultando la operación. ¿Quién pondría ese capital? En principio, la sentencia del TSJM es contra el consistorio, por lo que saldría del bolsillo de todos los madrileños, atléticos o no. No obstante, habida cuenta de las cuantiosas irregularidades que han salpicado la construcción del Wanda desde antes de empezarse (cuando se proyectó como estadio olímpico para las candidaturas frustradas de Madrid 2012, 2016 y 2020), no parece que el equipo de la alcaldesa Manuela Carmena aceptara de buen grado, y más teniendo en cuenta que insisten en que el proyecto es “heredado del PP”. Un desenlace contra el Atlético podría ser fatal, teniendo en cuenta la deuda multimillonaria que ya arrastra el club debido a la mala gestión de los directivos y que últimamente se ha paliado un poco por los buenos resultados deportivos. La batalla jurídica se enquistaría quién sabe cuántos años más… y quién sabe con qué resultado.

Vuelta al Calderón

Es la alternativa con la que fantasean muchos. Y no es descabellada del todo. Tras años de trámites y reajustes a otro PGOU controvertido, el pasado 18 de julio el Ayuntamiento dio luz verde al proyecto de urbanización del espacio que todavía ocupa el viejo estadio del Manzanares, que tras solo un año de desuso todavía se conserva en buen estado. Sin embargo, todavía falta la fase de alegaciones, que se prolongará hasta septiembre, y luego habría que conceder la licencia de derribo, elaborar un calendario para el desarrollo futuro del barrio y un sinfín de papeleos más; ni los más optimistas creen que la bola de demolición podría empezar a trabajar antes de 2019. Por tanto, la mudanza de vuelta es posible. Y para algunos, como SdH, la mejor solución: alegan que el club seguiría teniendo un estadio de gran capacidad y alto nivel y, a la vez, estaría en posición de fuerza para reclamar una indemnización millonaria alegando que el error en el plan urbanístico actual ha sido de la Administración. Para la directiva atlética esto sería un golpe terrible que vería tambalearse su gran apuesta de futuro y dejaría su reputación aún más hundida de lo que ya la tienen. En la afición, hay opiniones divididas: los hay que opinan que volver sería un atraso, otros muchos lo están deseando. Por culpa de esta división, precisamente, es impredecible lo que harían los distintos partidos políticos, que no sabrían a qué sector del electorado ganarse… con las elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina: están programadas para el 26 de mayo de 2019.

Aficionados del Atlético de Madrid en un partido en el Vicente Calderón. Foto: Goal.
Aficionados del Atlético de Madrid en un partido en el Vicente Calderón. Foto: Goal.

¡El Atleti, sin casa!

¿Qué ocurriría si la operación de derribo y recalificación del Vicente Calderón siguiera en marcha, confiando en una resolución positiva del asunto Wanda, pero al final esta no llegara y se acabara en extremos como retirar la licencia de uso al estadio de Canillejas? El Atleti habría pasado, casi sin darse cuenta, de disponer de dos estadios de primer nivel a quedarse en la calle. La posibilidad existe, no podemos negarlo, pero es tan sumamente improbable que las administraciones llegaran a tal nivel de incompetencia con el que, actualmente, es el segundo club del ranking UEFA que casi la podemos dar por descartada. Antes al contrario, llegado ese caso sería de esperar que algún juez concediera una “suspensión cautelar” al cierre del Metropolitano y el club lo siguiera usando, igual que ha hecho esta campaña, hasta que se alcanzara una solución definitiva… o hasta que el asunto cayera en el olvido. Lo que antes ocurra, que en España no es fácil de prever.

 

¿Qué acabará pasando? Nuestra apuesta es la segunda. Afortunada o lamentablemente, ponga el lector el adjetivo que prefiera, parece que el Wanda Metropolitano ha llegado para quedarse. Demasiado dinero invertido, demasiado marketing hecho, demasiada implicación de los organismos públicos, para que caiga en el abandono un coliseo de casi 70.000 plazas, que tiene muchas irregularidades y defectos, que quizás nunca debió construirse, pero que ya se ha hecho. Ahora bien, tampoco creemos que los hechos se vayan a dar por no ocurridos, por el gravísimo precedente que supondría para el urbanismo de la capital de uno de los países más importantes de la Unión Europea. Al final, como de costumbre, todo se solucionará con dinero. ¿De dónde saldrá? Si es usted madrileño, vaya rascándose el bolsillo, por si acaso.

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