El legado de los hermanos Lloyd

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Londres, 17 jun (EFE).- El padre de Ryan Peniston, cuartofinalista esta semana en Queen's, era conductor de tren y muchos días paraba durante unos minutos el vagón que llevaba entre la localidad inglesa de Southend y el centro de Londres para admirar los entrenamientos en las pistas de tenis que regentaba el padre de los hermanos Lloyd, leyendas del deporte británico.

Peniston padre le pasó su amor por la raqueta a su hijo, quien ahora es la sensación del tenis inglés con sus cuartos de final en Queen's, un resultado completamente inesperado para un jugador de 26 años, que está fuera de los 150 mejores del mundo y que, hasta esta semana nunca había ganado un solo partido ATP.

Un jugador invitado por la organización, que sufrió un cáncer durante tres años cuando apenas era un niño y cuyo ídolo es Rafael Nadal. Así se lo sonsacaron en la entrevista a pie de pista tras batir al argentino Francisco Cerúndolo. "Te vamos a hacer unas cuantas preguntas rápidas para que la gente te conozca", le dijo el entrevistador. En apenas unos segundos, Peniston admitió que es aficionado del Manchester United, por su padre, que su ídolo es Nadal y que su programa favorito es el reality 'Love Island'.

Pero para conocer de verdad a Peniston, que se medirá este viernes a Filip Krajinovic por un puesto en las semifinales de Queen's, hay que remontarse a dos de las figuras más importantes del tenis británico en los 70 y los 80: los hermanos Lloyd.

John y David Lloyd nacieron en Southend, misma localidad que dio a luz muchos años más tarde a Peniston. Su padre, Dennis los entrenó en el club de tenis de Westcliff, en la costa este del país, el mismo en el que Peniston dio algunos de sus primeros raquetazos.

John, el mayor de los dos hermanos, fue el más exitoso. Llegó a ser el número 21 del ránking y alcanzó una final de Grand Slam, en Australia 1977. La perdió contra Vitas Gerulaitis, trágicamente fallecido en un accidente doméstico y autor de la famosa frase "nadie me gana 17 veces seguidas", tras romper su racha de 16 derrotas consecutivas contra Jimmy Connors.

Pese a que los logros de John, que también ganó tres 'major' en dobles, puedan parecer poco en comparación a lo que consiguieron otros británicos como Fred Perry o el más reciente Andy Murray, hay que tener en cuenta que la final de Australia que jugó Lloyd fue la primera para el tenis británico masculino desde la de Perry en Nueva York 1936 y una de las dos que hubo, junto a la de Greg Rusedski en el US Open de 1997, entre los éxitos de Perry y el primer Grand Slam de Murray en 2012.

En una época de sequía para el tenis británico, ese que se vanagloria por haber inventado este deporte, los hermanos Lloyd sobresalieron, con un David que llegó a las semifinales del dobles de Wimbledon en 1973. Pero si por algo se les recuerda en Gran Bretaña es por su apoyo a la Copa Davis.

El país británico conquistó nueve 'ensaladeras' antes de la Segunda Guerra Mundial, pero luego frenó completamente su empuje y comenzó un desierto que duró hasta 2015. Desde 1936, el último año que ganó Gran Bretaña, hasta 2015, cuando el combinado liderado por Murray venció a Bélgica, solo se jugaron dos finales, una en 1937, y otra gracias a los hermanos Lloyd.

En 1978, contra la Estados Unidos de John McEnroe, David y John cayeron por 4-1 en California y no pudieron devolver el título a las vitrinas británicas.

John, que fue el primer marido de Chris Evert, se convirtió entre 2006 y 2010 en capitán del equipo británico de Copa Davis, mientras que David también fue capitán, entrenó a Tim Henman y ocupó caros de importancia en la federación británica de tenis.

El padre de ambos, Dennis, fallecido en 2014, entrenó a las nuevas generaciones hasta que tenía 88 años, entre ellos a Peniston.

"Cuando era un chaval, iba los fines de semana al clun de tenis de Westcliff, donde estaban Dennis y su esposa, Doris", explicó el tenista británico. "Siempre hablaban conmigo y con mi padre, nos ayudaban, nos daban consejos. Es agradable que haya gente así que te apoye y que sea tan positiva", añadió el tenista que pasó de ver el tenis desde un vagón de metro a vivirlo ante miles y miles de personas.

Manuel Sánchez Gómez

(c) Agencia EFE

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