¿Estamos preparados para cuando el positivo lo dé Messi (o Benzema)?

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Photo by Alex Caparros/Getty Images
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La noticia, si no me equivoco, la dio Radio Marca: dos jugadores (algunas versiones apuntan a tres) del Real Valladolid habían dado positivo en el análisis serológico de los anticuerpos del coronavirus y tenían que guardar cuarentena hasta que se les repitiera el test. Como La Liga ha hecho del secretismo su santo y seña en esta cuestión, no sabemos si estos jugadores son parte de los cinco casos positivos reconocidos previamente por Javier Tebas o si deben añadirse a la cuenta. Al poco, Óscar Plano salía a las redes sociales a reconocer que él era uno de ellos: que no tenía síntomas, que ni siquiera había dado positivo en la prueba PCR que determina si la infección está o no activa... pero que, por precaución, tenía que permanecer aislado de sus compañeros.

El regreso de la liga es tan importante para tanta gente -propietarios, aficionados, televisiones, medios en general...- que apenas se lanzan interrogantes acerca de un proceso cuyo inicio está pensado para el 12 de junio y que se anuncia como una maratón en la que, en palabras de su presidente, “no habrá ni un solo día sin fútbol”. Para ese día aún queda exactamente un mes y es normal que lo veamos todo con cierta distancia. Se insiste mucho en el carácter asintomático de los casos detectados pero se obvian algunas particularidades: Rudy Gobert, el pívot francés de los Utah Jazz, también estaba asintomático cuando contagió a sus compañeros y se puso a juguetear con los micrófonos de la prensa. Los jugadores del Dynamo Dresden también lo estaban cuando se detectó la infección y se puso a toda la plantilla en cuarentena obligatoria.

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A veces parece que los problemas no existen si no llegan a la opinión pública. El Valladolid, por ejemplo, puede prescindir de Óscar Plano ahora... pero no le haría ninguna gracia prescindir de uno de sus mejores jugadores en plena competicion por salvarse del descenso. Aun así, reconozcámoslo, tendría que aguantarse. Nadie va a pedir en su portada que le esperen. La idea de una mini-liga de once jornadas durante poco más de mes y medio sin ningún contagio de por medio es demasiado optimista incluso para sus organizadores. Los habrá. Probablemente, esperemos, serán leves o directamente asintomáticos, así que, bueno, parece que la idea es ir dejando a esos jugadores aparte y que el resto continúe.

Ahora bien, aunque esto pudiera pasar con jugadores del Valladolid, del Mallorca, del Espanyol o del Osasuna... ¿estaríamos preparados para que el positivo asintomático fuera Leo Messi y se perdiera los cuatro o cinco partidos decisivos del Barcelona? ¿Lo estaríamos para que lo fueran Benzema o Hazard? ¿Qué pasa si los afectados son Joao Felix y Morata? Hablamos de semanas y semanas de convivencia, viajes, partidos contra distintos rivales, interacciones con los árbitros... Aunque el nuevo protocolo parezca que va a incluir la imposibilidad de chocar manos y celebrar de manera excesivamente corporal los goles, el contacto va a estar ahí continuamente... ¿Y si, en la hipótesis mencionada de que Messi dé positivo, resulta que hay que aislar a todos sus contactos... y sus contactos son precisamente la plantilla entera del Barcelona más la de sus dos últimos rivales?

Photo by Alex Caparros/Getty Images
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¿Cuál es la solución de La Liga al respecto? ¿Suspendemos sus partidos? ¿Rebuscamos entre quienes no den positivo inmediatamente y los ponemos en el campo? ¿Aceptarán los medios, los aficionados y los propios clubes que se decidan campeonatos, clasificaciones europeas o descensos sin los mejores jugadores sobre el terreno de juego? Son preguntas que hay que empezar a hacerse porque es lo que viene. Se podrá mirar hacia otro lado mientras los perjudicados sean los pequeños, como siempre, pero costará más hacerlo con los grandes.

La idea, parece, es observar a Alemania y ver qué pasa durante este mes que nos van a llevar de ventaja. De momento, lo que ya hemos visto es el citado caso del Dynamo Dresden, donde dos jugadores han dado positivo cuando ya estaban entrenando en grupo y por lo tanto el resto de la plantilla ha tenido que aislarse también. Hablamos del colista de la segunda división alemana, así que el shock ahí también es menor, pero ser peor jugador de fútbol no te hace más vulnerable ante un virus. ¿Qué haría Alemania si el positivo fuera Lewandowski y la plantilla a aislar la del líder y eterno campeón, el Bayern de Munich? ¿Seguir adelante sin ellos? ¿Esperarles para continuar? ¿Cuánto tiempo?

Pensar que en España no se van a dar situaciones parecidas es mucho pensar. Queremos fútbol, por supuesto, pero está por decidir a qué precio ni de qué manera. ¿Los equipos de provincias en fase 3 podrán jugar contra los de fase 2? Todos los supuestos de este artículo son benévolos y puramente organizativos. Conscientemente, se habla de casos positivos pero asintomáticos, pues así se conoce que han sido todos los detectados hasta ahora. Los asintomáticos suponen un problema de calendario, los sintomáticos supondrían un problema de salud pública, de jugar con la salud de los trabajadores en aras del negocio.

El único que parece oponerse públicamente a este regreso en junio es Gerard Piqué, pero, en fin, estamos tan acostumbrados a que Piqué se oponga a todo que ya no nos lo tomamos en serio. Además, siempre se puede pensar que lo que busca es una cancelación que otorgue el campeonato a su equipo y ahí saltan las conspiranoias... Sin embargo, a lo mejor Piqué, empresario internacional, acostumbrado a tratar con la realidad de muchos países a la vez, sabe de lo que habla. De entrada, él mismo da por imposible celebrar la Copa Davis de este año, torneo que su empresa organiza. No va a hacer con otros jugadores de otro deporte lo que sus jefes quieren hacer con él: ponerle ahí y ver qué pasa. O el coronavirus es una gripe o es la mayor amenaza sanitaria desde 1918. Pongámonos de acuerdo. Si es lo segundo, “ver qué pasa” igual no es la mejor idea para nadie.


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