El año que todos decidimos engañarnos con Leo Messi

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SEVILA, SPAIN - APRIL 17: (L-R) Lionel Messi of FC Barcelona, president Joan Laporta of FC Barcelona during the Spanish Copa del Rey  match between Athletic de Bilbao v FC Barcelona at the La Cartuja Stadium on April 17, 2021 in Sevila Spain (Photo by David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
Photo by David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images

Bastaba con unos conocimientos mínimos de economía. Eso era suficiente. Si tu empresa está en quiebra, está en quiebra, punto, y el Barcelona lleva tiempo en la ruina y buscando maneras de pagar lo que debe. No es momento de inversiones, por mínimas que sean. No es momento de nuevos fichajes ni de renovaciones multimillonarias. ¿Cómo es posible que durante un año, el club y la prensa hayan estado reconociendo cientos de millones de deuda y a la vez hayan fantaseado con que el mejor jugador del mundo y, con mucho, el mejor pagado, siguiera en el club? O hay mala fe o estamos ante un caso de autoengaño colectivo formidable.

¿Cuándo empezó esta burbuja de fantasía? Antes de las elecciones. Laporta las ganó, de acuerdo, pero ni uno de los tres candidatos salió al frente y dijo: "Señores, Messi no va a seguir. Ni conmigo ni con nadie, dejemos esta cuestión al margen del debate". Todos dijeron sentirse capaces de "convencerle" y el socio pensó que con eso era suficiente. ¿Convencerle de qué? No hay dinero. El club aún no ha pagado siquiera el finiquito del anterior entrenador y tiene una masa salarial de la que no sabe cómo deshacerse. No era un problema de voluntad, no era un problema de cariño. Yo no puedo dar la vuelta al mundo porque no puedo permitírmelo. Pongámonos a discutir cómo pagamos la luz.

Esto no es una cuestión de intuiciones, es una cuestión de auditorías y de portadas en los periódicos. Todo el mundo sabe que el Barcelona no tiene un duro. ¿Cuál era la alternativa, entonces? ¿Que Messi jugara gratis? Messi juega gratis mientras Samuel Umtiti se lleva dieciséis millones de euros brutos al año, ¿es eso? Cuando el argentino dice que hizo "todo lo posible" por quedarse en el Barcelona pero asegura que no sabe si el club hizo lo mismo, ignora que los dos vivían en la misma irrealidad: el Barcelona no podía pagar ni siquiera ese 50% de ficha... pero si le hubieran dejado, lo habría intentado.

Tan grave es la situación que, incluso sin Messi, el Barça no sabe muy bien aún cómo apañárselas para inscribir a Memphis Depay, Eric García, Kun Agüero y Emerson Royal. ¿Qué esperaban exactamente cuando decidieron firmar sus contratos? Un milagro. Hemos vivido durante meses colgados de un milagro, pero con un convencimiento insólito de que los milagros suceden con solo empeñarse mucho en ellos. El día antes de que todo saltara por los aires, la prensa barcelonesa no solo aseguraba la renovación sino que barajaba en qué iba a consistir el discurso que Messi iba a dar en el Torneo Joan Gamper. ¿Cómo puede estar uno tan lejos de la realidad?

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De entre todos los periodistas que sí han hecho su trabajo, destaca Ramón Álvarez de Mon. Quizá porque no es periodista, es asesor fiscal. Álvarez de Mon es un madridista confeso y solo por eso se le consideró durante tiempo inválido para opinar sobre el Barcelona. La no inscripción de Messi es la victoria de una posición que ha defendido contra viento, marea, insultos y burlas. La pregunta es: ¿por qué nadie más se ha puesto a investigar? ¿Por qué nadie ha conseguido llegar a las mismas conclusiones partiendo de los mismos datos? Porque todos estaban enamorados.

El amor es una cosa fastidiosa en ocasiones. De hecho, todo lo que ha pasado en las últimas horas es propio de una ruptura sentimental, con sus reproches, sus arrepentimientos, sus promesas de no olvidarse jamás y todo este dramatismo barato al que estamos asistiendo. Yo entiendo que Leo Messi llore durante su rueda de prensa de despedida porque es un ser humano y es un ser humano que lo está pasando mal y que se siente engañado. Ahora bien, ¿por qué se siente engañado? ¿En qué clase de autoengaño ha vivido también Messi durante todos estos meses?

Hablamos de un futbolista que es en realidad una empresa en sí misma: asesores, abogados, publicistas... el entorno de Messi no tiene fin. ¿No hubo nadie en ese entorno que le explicara la situación? ¿Nadie que le dijera, ya en abril, "Leo, mira, no vamos a ningún lado, hazte a la idea". Sí, vale, Laporta le dio esperanzas, pero eran esperanzas que cualquiera podía ver que iban contra la lógica. Esperanzas que se basaban en unas ventas prodigiosas de jugadores sin mercado o, simplemente, en que LaLiga hiciera la vista gorda y no quisiera exponerse al riesgo de perder un activo como Messi y regalárselo a la competencia.

Ni Laporta engañó a Messi ni Tebas engañó a Laporta ni nadie engañó a la prensa vociferante. Todos se empeñaron en que, con mucho desearlo, ley de la atracción, dos más dos podían ser cinco. Bastaba con quererlo. No había ofertas por Griezmann, no había ofertas por Dembélé, ni por Coutinho, ni por Umtiti, ni por Lenglet... No había ofertas por nadie, pero la comedia seguía. Seguía por ambos lados. La directiva blaugrana filtrando imposibles a los medios y dando por hechas negociaciones que no deberían ni haber empezado... y Messi, tan tranquilo en Ibiza, pensando que estaba todo arreglado. He ahí un hombre que necesita un asesor financiero nuevo como el comer, porque ya van varias de este tipo.

En medio, los aficionados. Yo lo siento mucho por los aficionados aunque intuyo que al Barcelona le va a venir muy bien la marcha de Messi a medio plazo. En cualquier caso, son ellos los que tienen el corazón roto y de manera innecesaria. Se pudo hacer de otra manera pero no se quiso. Mejor mantener una esperanza vana que se rompió en un par de horas, justo las que duró la reunión de Jorge Messi con Joan Laporta. En cuanto los dos vieron la situación de frente y se dieron cuenta de lo que estaba pasando, el club no tardó ni media hora en sacar un comunicado oficial. Esperpéntico. 

A 9 de agosto, Messi no tiene club. Todos dan por hecho que se irá al PSG, más que nada porque no hay más opciones. El City nunca le habría querido pero desde luego no le va a querer contrarreloj, con toda la plantilla ya cerrada y el proyecto para la temporada que viene definido. Menudo es Guardiola. ¿Quién puede pagar a Messi siquiera el contrato amable que aceptó con el Barcelona? Prácticamente nadie. Quizá el Tottenham, pero el Tottenham no juega Champions, así que, sí, será el PSG. Se puede repetir muchas veces que es culpa del Barça por no haberle liberado antes, pero aquí nadie ha dado su brazo de la fantasía a torcer. Tampoco el jugador. En el pecado llevan la penitencia.

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