El 50% de quienes viven en la calle sufre una lesión cerebral y los investigadores se preguntan si es causa o consecuencia

Una investigación realizada en varios países y cuyos datos han sido centralizados en Instituto de investigación de servicios de salud mental y uso de sustancias de Columbia Británica en Canadá asegura que un 53% de las personas que viven en la calle sufren en algún momento de su vida una lesión cerebral producida por un golpe. Lo que no han logrado determinar y sería objeto de otra investigación más profunda sobre las causas es si la lesión es consecuencia de no tener un techo sobre sus cabezas o es la causa.

Un estudio realizado en Canadá asegura que el 53% de las personas sin hogar sufre lesiones cerebrales traumáticas. (Foto: Wire Images)
Un estudio realizado en Canadá asegura que el 53% de las personas sin hogar sufre lesiones cerebrales traumáticas. (Foto: Wire Images)

El estudio ha analizado a este segmento concreto de la población en distintos países recogiendo datos en Australia, Canadá, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y EEUU. Todos ellos con un nivel alto de ingresos, como señalan en The Guardian, donde se han hecho eco de la investigación publicada en la revista Lancet Public Health y sus resultados.

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Los datos del muestreo realizado aseguran que un 53% de las personas sin hogar sufren una lesión cerebral traumática. Esta es la que se produce por un golpe en el cráneo por diversas razones como pueden ser un accidente de coche, una caída o una agresión, detallan, y puede derivar en secuelas como trastornos psiquiátricos y neurológicos.

De los afectados por este tipo de traumas se ha estimado que un 25% sufren una lesión de moderada a grave y eso supone un porcentaje 10 veces más alto que en el resto de la población. La incógnita que se plantea es determinar si esa lesión es consecuencia o causa de su situación de desamparo.

Jehannine Austin, perteneciente al instituto en el que ha sido realizado el estudio, ha señalado que “la relación entre la falta de vivienda y la TBI podría funcionar en ambos sentidos: la TBI podría aumentar el riesgo de falta de vivienda y la falta de vivienda podría aumentar el riesgo de TBI”. En este sentido, añade que “necesitamos una mejor comprensión de esta relación para abordar el problema y mejorar los resultados en la población sin hogar y marginalmente alojada”.

Por su parte, y en ese mismo número de la mencionada revista científica, The Guardian reseña el editorial escrito por Jesse T. Young, investigador de la Universidad de Melbourne, en el que apunta que “cada vez está más claro que la LCT puede ser tanto una causa como una consecuencia de la falta de vivienda. Las consecuencias funcionales y socioeconómicas asociadas con TBI pueden presentar desafíos para encontrar y retener viviendas”.

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