Letonia, a los hombros de un gigante

EFE/EPA/BO AMSTRUP/Archivo
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Trondheim (Noruega), 8 ene (EFE).- La imponente figura de Dainis Kristopnas con sus interminables 214 centímetros de estatura ha hecho realidad un imposible, la clasificación de Letonia, un país donde el balonmano tiene un carácter semiprofesional, por primera vez en su historia para un gran torneo de selecciones.

Un milagro imposible sin el concurso del lateral derecho del Vardar macedonio, que se encargó de convertir el sueño en realidad con los trece goles que firmó, más de la mitad de los anotados por su equipo, ante Eslovenia (25-24) en la penúltima jornada de la fase de clasificación.

Sobresaliente actuación que culminó una temporada de ensueño para el "gigante" letón, que apenas un par de semanas antes había conducido al Vardar a su segundo título de campeón de Europa con un no menos impactante ejercicio en la Final a Cuatro de Colonia.

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Y es que nadie puede discutir a Kristopans, de 29 años, su cartel como una de las grandes estrellas del panorama actual, gracias a su rotundo físico y, sobre todo, a un extenso catálogo de recursos, que le convierten en un auténtico quebradero de cabeza para las defensas rivales.

"Es un jugador muy complicado de defender, porque si sólo tuviera lanzamiento, le podrías salir y ya está, pero es que también sabe aprovechar muy bien los espacios. Puede fintar, aunque parezca mentira con su tamaño, y sabe jugar muy bien con el pivote. Es un jugador muy, muy completo", señaló el técnico español Raúl González, que dirigió a Kristopans en el Vardar.

Cualidades que ya estuvieron a punto de permitir a Kristopans llevar a Letonia al Mundial de Francia 2017, del que el conjunto letón se quedó fuera por el mayor valor de los goles en campo contrario en una vibrante eliminatoria con Bielorrusia.

De nada le sirvieron entonces a Dainis Kristopnas los catorce goles que anotó en el partido de vuelta. Un durísimo golpe que, sin embargo, hizo germinar la idea en la selección letona de que se podía lograr el imposible.

Algo inimaginable antes de la irrupción del futuro jugador del París Saint-Germain, donde militará las próximas tres campañas, para un equipo formado en su gran mayoría, como explicó el presidente de la Federación Letona, Martins Bicevskis, por "entusiastas que van a entrenar después de un día de trabajo".

Un carácter aficionado del que no sólo escapa Kristopans, sino un buen puñado de "legionarios", que se han labrado una carrera en las segundas divisiones de países como Alemania o Francia y que constituyen el núcleo duro del equipo báltico.

Jugadores como el central Maris Versakovs, que tras militar durante doce años en el balonmano alemán, donde llegó incluso a jugar unos meses con el TUSEM Essen, regresó el pasado verano a Letonia.

Versakovs, segundo máximo goleador del conjunto letón durante la fase de clasificación, es uno de los grandes beneficiados de los espacios que genera la atención que concita en las defensas rivales el juego de Kristopans.

"Dainis es un jugador que asume perfectamente que hay partidos en los que va a marcar muchos goles y otros en los que en las defensas rivales se van a centrar en él y tiene que dar más balones", explicó el preparador español Raúl González.

Al igual que los laterales izquierdos Aivis Jurdzs, otro jugador con experiencia en el balonmano alemán, y Nils Kreicbergs, que esta temporada disputó la Liga de Campeones con el Cocks Riihimaki finlandés en la que se enfrentó con el Bidasoa Irún.

Pero si alguien ha jugado un papel fundamental junto con Kristopans en la histórica clasificación de Letonia para la fase final del Europeo ese es el portero Artus Kugis, que comparte vestuario con la estrella letona en el Vardar macedonio.

Mimbres con los que Letonia tratará de plantar cara a España y Alemania, las dos últimas campeonas continentales, en un Europeo en el que Dainis Kristopans tratará de prolongar con sus goles el milagro del modesto equipo báltico.

Javier Villanueva

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