Lewis Hamilton se abraza al discurso victimista repasando su trayectoria en la F1

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Lewis Hamilton camina por el box en el Gran Premio de Hungría. (Foto: Marco Canoniero / LightRocket / Getty Images).
Lewis Hamilton camina por el box en el Gran Premio de Hungría. (Foto: Marco Canoniero / LightRocket / Getty Images).

La figura de Lewis Hamilton trasciende más allá de la Fórmula 1 e incluso del deporte. Es algo que él mismo siempre ha pretendido y que, gracias en buena parte a sus éxitos sobre la pista con siete campeonatos del mundo logrados, ha podido conseguir. El británico es ahora, además de uno de los mejores pilotos de la historia, un icono de la moda, empresario de éxito y referente de causas sociales como la lucha contra el racismo, la defensa de los derechos LGTBI, el ecologismo o el veganismo. Eso le ha hecho ganarse millones de seguidores, pero también muchos detractores que creen que habitualmente adorna sus discursos con una elevada dosis de victimismo.

Sus orígenes son humildes y es el único piloto negro (su padre es de Granada, un pequeño país insular del Caribe) en llegar al Gran Circo, por lo que no lo ha tenido nada fácil. Sin embargo, sí que contó con ayudas. Ayudas que se ganó por su talento innato y por ser un piloto rapidísimo, cualidades que demostró desde que estaba en categorías inferiores.

Hamilton y Ron Dennis cuando se anunció su fichaje por McLaren en 2007. (Foto: McLaren / Getty Images).
Hamilton y Ron Dennis cuando se anunció su fichaje por McLaren en 2007. (Foto: McLaren / Getty Images).

Esas cualidades hicieron que Ron Dennis, ex jefe de McLaren, lo apadrinara desde que tenía 11 años y lo hiciera debutar en Fórmula 1 en 2007. También fue el niño mimado de Bernie Ecclestone, antiguo patrón de la F1, aunque su relación terminó bastante mal. No obstante, en sus declaraciones parece haber olvidado todo eso, así como trata de hacer ver que es víctima de una conspiración cada vez que las cosas no le han ido bien sobre la pista, que en los últimos años no ha sido prácticamente nunca (desde 2014 ha ganado todos los Mundiales menos dos).

Ese discurso victimista que muchos le acusan de adoptar lo ha vuelto a sacar durante una entrevista en ‘Vanity Fair’ en la que repasa su trayectoria. Asegura que nadie creía en él de que era niño, que no se sintió bienvenido en el Gran Circo, que le critican por su forma de ser y que algunas decisiones de la FIA fueron en su contra.

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“No sentí que fuera bienvenido”, empieza diciendo. “No sentí que me aceptaran. Dios sabe cuántos de estos pilotos dicen: ‘Así no debe ser un piloto de Fórmula 1. Así no es como se comporta. Así no es como se hace’. ¿Tatuajes? ¡No! ¡Un piloto de Fórmula 1 no tiene tatuajes! Un piloto de Fórmula 1 no tiene personalidad... ¡ni piercings!”.

Preguntado sobre la prohibición de llevar piercings en las carreras, responde: “Claro, sí. Porque soy el único que tiene joyas, en realidad”. Y añade que no le gusta acatar las normas. “Desde que era un niño, siempre reglas. Nunca me ha gustado que me digan qué hacer”, cuenta.

También recuerda algunos episodios de su infancia. “Mira, cuando estaba en la escuela, era disléxico y luchaba como un demonio”, explica. “Y era uno de los pocos niños negros en mi escuela, estaba en las clases más bajas y nunca me dieron la oportunidad de progresar o incluso ayudar. Los maestros me decían: ‘Nunca serás nada’. Recuerdo estar detrás del cobertizo llorando y creyéndomelo por una fracción de segundo”.

Dice que por eso le dedicó su séptimo título de Fórmula 1 “a todos los niños del mundo que sueñan lo imposible”.

Otro de los momentos más duros de su vida es bastante reciente, cuando perdió el que hubiera sido su octavo Mundial de Fórmula 1 en la vuelta final del último gran premio de la temporada pasada, en Abu Dabi, al ser adelantado por Max Verstappen después que la carrera se reanudase tras un safety car.

“No sé si realmente puedo poner en palabras la sensación que tuve”, cuenta. “Recuerdo que me senté allí con incredulidad. Y darme cuenta de que tengo que desabrocharme los cinturones, tengo que salir de ahí, tengo que salir de esta cosa, tengo que encontrar la fuerza. No tenía fuerzas. Y fue uno de los momentos más difíciles, diría yo, que he tenido en mucho, mucho tiempo”.

Y en la entrevista le preguntan si se sintió engañado y responde: “Yo sabía lo que había pasado. Sabía qué decisiones se habían tomado y por qué. Sí, sabía que algo no estaba bien”.

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