Liverpool gritó campeón tras un dramático partido ante Chelsea en Wembley

Liverpool se coronó campeón de la EFL Cup en Wembley luego de superar a Chelsea en los penales por 11-10 y tras 120 minutos intensos de partido, en los que ambos equipos generaron situaciones para romper el cero, pero que no pudieron marcar goles.

La iniciativa pasó por el lado de los Reds, que atacaron mediante la velocidad del colombiano Luis Díaz, la peligrosidad de Sadio Mané y el buen control de balón de Mohamed Salah. Por su parte, los dirigidos por Thomas Tuchel se replegaron y apostaron a salir de contragolpe.

La primera chance clara la tuvo Christian Pulisic, cuyo remate con tiempo en el área probó los reflejos del arquero Caoimhin Kelleher. A su vez, Kai Havertz intentó ser el guía de los ataques de su equipo. Después, las ocasiones se concentraron del otro costado de la cancha y los flashes se posaron sobre la figura de Edouard Mendy que se agigantó.

Naby Keita fue otro de los que entró al área para generar peligro, aunque Sané fue protagonista de una mucho más nítida en la que se lució el guardameta blue. Del otro lado, una contra estuvo a punto de terminar en gol, aunque Mason Mount se lo perdió de manera increíble tras entrar al área y quedar sólo delante del portero rival.

Si bien la segunda parte inició con opciones de gol repartidas entre Salah y Mount, la superioridad en la propuesta de los Reds se acentuó. Salah contó con otra chance para abrir la cuenta y Joel Matip anotó, pero su tanto fue anulado, ya que el árbitro consideró que Virgil van Dijk -adelantado- había bloqueado el paso a un defensor en su afán de interrumpir el pase de cabeza de Mané previo al gol.

El cafetero Díaz, de los más inquietos sobre el césped londinense, tuvo su chance de contragolpe aunque su remate de zurda fue tapado por Mendy. Y, posteriormente, cuando Tuchel buscó cambiar de aire en la ofensiva mediante los ingresos de Romelu Lukaku y Timo Werner, fue Havertz el que vio invalidado su gol por haber estado en offside.

Van Dijk tuvo un último remate de cabeza que hizo lucir aún más al guardameta de la Selección senegalesa, mientras que Lukaku sufrió el anticipo de Kelleher cuando se encontraba en posición para convertir. La historia, finalmente, se extendió a la prórroga.

El suplementario se tiñó de azul, el campeón de Europa tomó las riendas del juego e, incluso, llegó a anotar dos veces a través de Lukaku y Havertz, uno en cada tiempo. Sin embargo, sus gol es finalmente fueron anulados por fuera de juego. La tónica se mantuvo, esta vez le tocó resistir a los de rojo y la historia desembocó en los penales.

Para la serie desde los 12 pasos ingresó especialmente Kepa, quien se paró en el primer remate frente a James Milner aunque no le pudo adivinar el lugar del disparo. Después fue el turno de Marcos Alonso, que con sufrimiento festejó con su disparo cruzado que estuvo cerca de tapar Kelleher.

El segundo de los Reds tuvo la sangre fría de Fabinho, quien picó el balón de manera suave y el mismo entró por el medio del arco; Lukaku le siguió para el 2-2 con un disparo certero y a colocar, mientras el arquero se arrojaba hacia el otro lado.

Van Dijk fue el responsable de anotar el tercero para los de Merseyside, con un bombazo cruzado: a pesar de que Kepa se inclinó por ese costado, nada pudo hacer. A su vez, Havertz pateó con suma tranquilidad y mantuvo la historia igualada.

Trent Alexander-Arnold se hizo cargo del cuarto y, como buen ejecutante, no falló con un disparo fulminante al costado de la red (otra vez el guardameta español se tiró bien). Mientras que Reece James estableció el 4-4 con su derechazo cruzado, el cual también adivinó el irlandés Kelleher, pero que no alcanzó a sacar.

Para las quintas ejecuciones, difícilmente el panorama se destrabaría, ya que los dos se guardaron a los mejores: Mo Salah no falló con su zurdazo y Jorginho ejecutó con categoría para el 5-5.

Con un disparo bajo y al medio del arco, Diogo Jota volvió a adelantar al conjunto de Klopp, a la vez que Antonio Rüdiger tampoco falló en su oportunidad para convertir. Divock Origi tomó el balón para el séptimo de su equipo, mantuvo el 100% de efectividad y, del lado contrario, N'Golo Kanté hizo lo propio (7-7).

Andy Robertson fue letal y tampoco dubitó con su disparo, mientras que Werner anotó con mucho sufrimiento, ya que el portero rival llegó a tocar la pelota tras el remate raso.

A Harvey Elliott no le pesó la responsabilidad pese a sus 18 años y también pateó con jerarquía, al igual que el brasileño Thiago Silva, quien firmó el 9-9. Ibrahima Konaté fue el siguiente y anotó el 10º pese a que casi desvía Kepa (la tocó con su mano derecha), a la vez que Chalobah estableció la igualdad en 10.

Hasta que llegó el momento de los arqueros y la historia se cerró: Kelleher tuvo gran carácter para ejecutar el suyo y Kepa pateó muy alto para desatar el festejo red.

Liverpool es el máximo campeón de la Copa de la Liga de Inglaterra con 9 títulos, al superar la línea de Manchester City, y celebra después de un largo y dramático partido.

Foto: Andrew Powell/Liverpool FC via Getty Images