El llanto preventivo

La Libreta de Van Gaal
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Soccer Football - La Liga Santander - Valencia v Real Madrid - Mestalla, Valencia, Spain - November 8, 2020 Real Madrid's Sergio Ramos remonstrates with referee Jesus Gil Manzano REUTERS/Juan Medina
¿Pero usted no lee 'Superdeporte'? (Foto: Reuters/Juan Medina)

El llanto preventivo es uno de tantos subgéneros de larga tradición en la prensa deportiva española. Podríamos encuadrarlo dentro del segmento win-win pues, si bien no siempre se gana, al menos nunca se pierde.

Esta práctica se cultiva con diversa intensidad en todas las zonas de España, aunque el último caso de éxito lo hallamos en ‘Superdeporte’. Este diario valenciano y valencianista, también conocido por sus llantos a posteriori, nos puso hace unos días sobre aviso del inevitable atraco que iba a perpetrar Jesús Gil Manzano con motivo de la visita del Real Madrid. “Peligro en Mestalla”, alertó la portada del diario a su hinchada ante la inminente llegada del “árbitro fetiche del Madrid”, que desde este domingo es también el único que le ha pitado tres penaltis en contra en un partido en toda la historia de la Liga (noventa años ya).

“La designación del colegiado extremeño, que colecciona errores contra el Valencia CF, indigna a los aficionados”, argumentaba la primera página al calor de las quejas en redes sociales. Ya vimos la semana pasada en esta misma columna, por boca de cuatro directores, que los periódicos están para dar a la gente lo que quiere leer. ¿Y qué mejor que hacerles regurgitar sus propios tuits conspiranoicos? Uno podría pensar que la labor del periodista consiste en valorar la información y darle un tratamiento acorde a su naturaleza, pero por suerte no hay que exprimirse tanto la cabeza. Es todo mucho más fácil.

‘Superdeporte’ calificaba la designación como una “provocación” de la RFEF y la tachaba de “insensible” por los recientes agravios presuntamente infligidos al Valencia. Entre ellos, el diario enumeraba un gol de Iago Aspas “al borde del fuera de juego”. No en fuera de juego, no: al borde. De hecho, fueron las líneas del VAR quienes lo validaron: Gil Manzano, a instancias de su asistente, no lo había concedido.

Como se ve, el llanto preventivo es perfectamente compatible con las retrospectivas sesgadas: todo suma. A la hora de cuantificar perjuicios arbitrales, la prensa de club debe actuar como el VAR: sin jugadas grises. Todos los penaltis reclamados por nuestro equipo son penalti. Y, al calcular los puntos que nos han tangado, hay que contar con que todos los penaltis, sin excepción, son gol. Muy mal se nos tendrá que dar para que la cifra resultante baje de los 10 puntos escamoteados en cada vuelta del campeonato.

“Nadie habría dado un euro por Gil Manzano”, escribía tras el partido el cronista, Rafa Marín; “fue noticia que los penaltis no le pesaran como plomo”. Y ya está. No busquen más alusiones al árbitro en el mismo diario que, hace sólo unos días, dirigió hacia él todos sus focos al colocarlo en portada. De haber sido malo el resultado, ellos ya lo habían avisado. Como ha sido bueno, foco a los futbolistas y a disfrutar del 4-1. No es un win-win de manual pero se le parece bastante.

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