Llevas pelando mal el ajo toda la vida

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Desde luego, comer ajo es buenísimo para el organismo. Aunque Victoria Beckham se quejó durante sus años en Madrid de que en España todo olía a este fruto, la ex Spice Girl, tan preocupada ella por su imagen, quizá debería estar más atenta a las propiedades del ajo. Es rico en vitaminas, minerales y, además, favorece la salud intestinal e incluso hay estudios que hablan de que puede ayudar a prevenir enfermedades degenerativas. Además, su versatilidad permite utilizarlo con carnes, pescados, en guisos de legumbres, en gazpacho, etc. Eso sí, solo hay un pequeño detalle a tener en cuenta...

Pelarlo no es lo más divertido del mundo.

Pelar ajo es fácil si sabes cómo. Foto: Donovan Govan/Wikipedia (CC)
Pelar ajo es fácil si sabes cómo. Foto: Donovan Govan/Wikipedia (CC)
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Quien más, quien menos, ha tenido alguna vez un incidente con un ajo. Parece que no pasa nada y que va a ser sencillo quitarle la cáscara exterior, pero la realidad es tozuda. A veces, esa cáscara se agarra y no quiere desprenderse de la piel y acabamos toqueteando el ajo más de la cuenta y con un olor azufrado en los dedos del que cuesta desprenderse.

Pero desde hace más o menos un mes todo ha cambiado. Valentina Bachkarova-Lord, una diseñadora de videojuegos afincada en Canadá, demostró que pinchando con un cuchillo pequeño cada uno de los dientes y tirando hacia afuera era posible separarlos con mucha facilidad. El truco se ha vuelto viral, aunque muchos usuarios han dicho que es necesario que el ajo no esté tierno y que no sea de un tamaño excesivo.

Sin embargo, no es la primera vez que aparecen trucos destinados a hacernos la vida más fácil en lo que a pelar ajos se refiere. Para cabezas enteras, uno muy socorrido es el que consiste en cortarle el tallo, meterlo al completo en un recipiente con tapa, cerrarlo, y agitarlo como si fuéramos cocteleros. Lo que conseguimos de esta manera es que la piel y la cáscara de los ajos se separen. Y hacer ejercicio, de paso.

Otro truco que funciona también, aunque con dientes individuales, es el que consiste en aplastarlo con el dorso de un cuchillo. No hace falta aplastarlo como si quisiéramos machacarlo sino ejercer la suficiente presión para que piel y cáscara se separen.

Además de estos trucos, viene bien uno más: el que nos ayuda a eliminar cualquier rastro de olor de nuestras manos. Tan solo tenemos que aclarar el cuchillo que hayamos utilizado bajo el agua sin jabón y éste desaparecerá mágicamente. La razón por la que esto sucede es que las partículas sulfurosas del ajo se transfieren con facilidad a materiales como el acero. Si no ha habido cuchillo de por medio y la pila es metálica, otra solución es frotar las manos para librarse de un aroma tan delicioso en la comida como incómodo cuando lo llevamos encima.

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