La 'rave' ilegal de Llinars de casi tres días deja imágenes deplorables que dejan en evidencia al Govern, Mossos e Interior

Borja González
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Momento en que los Mossos entran a desalojar la 'rave' de Llinars y los asistentes se enfrentan a ellos. (Fuente: vídeo de Twitter/@dabizGV)
Momento en que los Mossos entran a desalojar la 'rave' de Llinars y los asistentes se enfrentan a ellos. (Fuente: vídeo de Twitter/@dabizGV)

Los Mossos han tardado casi tres días en intervenir la ‘rave’ iniciada el pasado jueves por Nochevieja en una nave de la localidad de Llinars del Vallès (Barcelona), a la que llegaron centenares de personas de distintas partes de Europa.

Durante estos últimos dos días y medio se han ido difundiendo diferentes imágenes de la macrofiesta, muy criticada por la opinión pública por producirse ilegalmente, saltándose todas las restricciones para atajar la pandemia de coronavirus.

La entrada de la policía en el recinto ha provocado una de las imágenes de la pandemia con un pequeño grupo que se ha negado a irse y ha optado por la resistencia pacífica, en el que ha destacado una mujer en topless dirigiéndose a los agentes mientras estos intentaban negociar una retirada de los mismos.

Las imágenes difundidas, incluso convirtiéndose en el hazmerreír en redes sociales, no han hecho otra cosa que debilitar la imagen del Govern, la de los propios Mossos e Interior, que han sido incapaces de actuar a tiempo para evitar una hemorragia que será complicada de taponar debido al costoso, y en muchos casos casi imposible, trabajo de localización de las personas implicadas que podrían ser una amenaza para la difusión del virus.

La fiesta ha estado activa más de 40 horas y, en un primer momento, los Mossos no quisieron desalojar alegando "criterios de oportunidad, congruencia y proporcionalidad" y para evitar con ello graves incidentes. Otra excusa puesta ha sido que los organizadores habían colocado unas piedras grandes en los caminos de acceso a la nave industrial, haciendo necesario el uso de una excavadora. Una razón que llegando tres días tarde se antoja escasa.

Pero ahí no queda la cosa. Supuestamente, los Mossos estaban esperando conocer un protocolo de Salud sobre cómo actuar con los participantes cuando salieran, teniendo en cuenta que iban todos sin mascarilla y no se respetaban las distancias mínimas de seguridad

Martí Pujol, alcalde de Llinars, ha señalado que los organizadores de la fiesta son extranjeros y estaban muy bien organizados y convocados mediante una plataforma secreta de internet.

La cuestión ha provocado un choque entre los departamentos de Salud, liderados por Alba Vergés (ERC), e Interior, con Miquel Sàmper (JxCat) al frente, que buscan escurrirse el bulto entre ellos.

Fuentes de la Conselleria de Salud han explicado que Alba Vergés habló este viernes con Miquel Sàmper y que la petición fue clara: que se pusiera fin a la fiesta, se identificara a los participantes de la misma y se impusieran las sanciones correspondientes. De hecho, apuntan que este es el método protocolario que se sigue con todas las fiestas que incumplen normativas contra el covid, por lo que una de las razones de pesos de la defensa de los Mossos carecería de sentido.

Lo que no han mencionado desde Salud es que, según FECASARM, patronal del sector del ocio nocturno en Cataluña, "la mayor parte de las fiestas ilegales" para celebrar la llegada del nuevo año "se celebraron sin ser detectadas".

A las personas pilladas que han abandonado la nave ya se las ha identificado y se ha tramitado la denuncia correspondiente.

Sin embargo, para los expertos no se ha actuado correctamente. El profesor de física computacional de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona Àlex Arenas ha condenado la inacción del Govern y aseverado que la solución pasaba por confinar en cuarentena a los participantes durante diez días antes de salir y mezclarse con la población, y “a la que salgan una multa que recuerden toda la vida”.

Por su parte, el científico Salvador Macip ha considerado "un insulto a los que se han estado esforzando durante meses que no se sepa cómo parar esta animalada, y un peligro para todos". Y, según él, debería haberse cortado la electricidad, acordonar la nave e imponer una "multa épica”. Ha defendido que “no es tan difícil”, justificando que “ya hemos visto que los Mossos saben imponerse a las multitudes cuando quieren".

Más benevolente con las fuerzas de seguridad catalanas ha sido el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, que “lamenta la inacción policial”, pero alegando que si los Mossos hubiesen intervenido también se hubieran enfrentado a “una fuerte crítica”.

En este hilo crítico, FECALON, Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno, a través de su director Fernando Martínez ha manifestado su indignación, criticando la “pasividad” de las administraciones, no ya en el desalojo, sino "en el montaje de un gran acto, una movilización con 200 vehículos, de todas las nacionalidades, con todas las restricciones que hay de movilidad". Es una auténtica barbaridad que toda esta gente llegase a Llinars viajando durante horas e incluso días por carretera sin ser intervenida.

Y, claro, con toda la razón del mundo, ha agregado que tampoco entienden cómo los locales del ocio nocturno siguen cerrados, "con una gran esfuerzo empresarial y personal", pero se ha dejado que esta fiesta con centenares de personas se prolongase 48 horas: "no se han limitado ni los equipos de música, que era lo primero que podría haber hecho la policía".

Una cantidad de incongruencias en comparación con las razones se han dado durante toda la pandemia para mantener muchos negocios cerrados que están generando una crispación comprensible. Escapa a lo comprensible que esta ‘rave’ haya podido salir adelante tantas horas, incluso se haya podido celebrar. Entre que se lavan las manos unos y otros, la casa sin barrer y los perjudicados durante meses se quedan con la cara todavía más larga.

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