Lo que revelan sobre Trump una supuesta Coca-Cola oculta y otros objetos de su nueva oficina

Jesús Del Toro
·4 min de lectura

Donald Trump llamó a boicotear a compañías que han criticado las nuevas leyes electorales aprobadas por los republicanos en Georgia, normas que han sido consideradas restrictivas e incluso supresoras del voto, y entre las empresas señaladas por el expresidente figura Coca-Cola.

La nueva oficina de Donald Trump, en su resort de Mar-A-Lago, Florida. En la foto aparece Stephen Miller, asesor del expresidente y quien publicó esa imagen en Twitter. (Twitter/Stephen Miller)
La nueva oficina de Donald Trump, en su resort de Mar-A-Lago, Florida. En la foto aparece Stephen Miller, asesor del expresidente y quien publicó esa imagen en Twitter. (Twitter/Stephen Miller)

Las reformas electorales en Georgia fueron establecidas bajo el pretexto de ampliar la seguridad del voto y la confianza ciudadana en las elecciones, pero se ha indicado que es un intento de los republicanos para reducir la participación electoral de grupos que apoyan a los demócratas, en especial los afroamericanos, y que todo ello está fundado en la mentira de que en las pasadas elecciones de 2020 se registró un fraude electoral a gran escala.

En Georgia las elecciones fueron ganadas por el actual presidente Joe Biden y por los dos candidatos al Senado del Partido Demócrata, y aunque republicanos, Trump a la cabeza, alegaron fraude, al final no se presentó evidencia de irregularidades a gran escala, varios recuentos confirmaron el triunfo de Biden e incluso funcionarios estatales republicanos avalaron el resultado electoral y la legitimidad de la elección.

Trump al parecer no ha podido superarlo y por ello ha llamado a boicot contra Coca-Cola y otras compañías y entidades –entre ellas las Ligas Mayores de Béisbol, la aerolínea Delta y la empresa de mensajería UPS– que han criticado esas nuevas leyes electorales en Georgia, basadas en la falsedad del fraude electoral contra el expresidente.

Es frecuente que Trump llame a boicotear a empresas que lo critican o van en contra de sus obsesiones y caprichos, pero al parecer en el presente caso su ataque a Coca-Cola no sería sino una suerte de hipocresía.

Eso, al menos, es lo que se desprende de una foto de su nueva oficina.

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La imagen, publicada en Twitter por Stephen Miller, asesor de Trump y tomada en la oficina del expresidente en su resort de Mar-A-lago, Florida, ha sido muy comentada en redes sociales. En general, porque sería un indicativo de la personalidad e imagen de Trump en su nueva etapa tras dejar la presidencia y, en específico, porque sugiere que su boicot contra Coca-Cola sería una falacia, un desplante de relaciones públicas que, en realidad, ni él mismo estaría dispuesto a seguir.

Usuarios en redes sociales han notado que en una esquina del escritorio de Trump, detrás de un teléfono, hay un objeto muy similar a una botella de vidrio de Diet Coke.

Es decir, Trump no estaría boicoteando a Coca-Cola sino, por el contrario, consumiendo sus productos.

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Y otros objetos que se ven en la foto de su oficina han llamado también la atención. Por ejemplo, según un recuento de Politico resaltan dos fotografías: una del avión presidencial, Air Force One, volando sobre Washington DC el 4 de julio de 2020 y otra del helicóptero presidencial, Marine One, en frente del Monte Rushmore (notorio por las cabezas de presidentes estadounidenses históricos, un espacio soñado para Trump, siempre adorador de su propia imagen).

El escritorio mismo es curioso: su estilo se asemeja al del ‘Resolute Desk’, el escritorio de la Oficina Oval de la Casa Blanca, lo que sugiere que Trump querría mantener su imagen presidencial, lo que se refuerza con las dos fotografías antes citadas.

Su silla sí sería la misma que él usó en la Oficina Oval, que él habría llevado a la Casa Blanca desde Nueva York y que ahora ha colocado en Mar-A-Lago, señala Politico.

Sobre el escritorio, páginas del periódico The Wall Street Journal, a quien Trump ha criticado y minimizado pero al que, como la Coca-Cola, al parecer necesita consumir.

Figuran también otras muestras de autoexaltación: una placa conmemorativa del muro fronterizo, que prometió construir en toda la frontera con México pero que en realidad el gobierno de Trump solo levantó algunos cientos de millas, buena parte de ellas reemplazo de vallas ya existentes. Se trató, así, de una promesa fallida, pero Trump al parecer opta por ufanarse de ella como uno los logros de su mandato.

Su egolatría queda de nuevo de manifiesto por el hecho de que, en su oficina, Trump tiene una estatua de sí mismo y, en paralelo, algo que es común que las personas tengan en su sitio de trabajo, figuran fotografías familiares: imágenes de su padre Fred Trump y de su madre Mary Anne, de su esposa Melania y de sus hijos.

Ciertamente, toda persona puede decorar su oficina o su casa como prefiera, y Trump lo hace a su peculiar estilo, en el que hay mucho de su personalidad y también de mercadotecnia. Para el expresidente, su imagen lo es todo. Incluso con una supuesta Coca-Cola, boicoteada y consumida a la vez.

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