Los peligros de hablar de Mahoma

Mariángela Velásquez
·8 min de lectura
People gather at the Place de la Republique in Paris, to pay tribute to Samuel Paty, the French teacher who was beheaded on the streets of the Paris suburb of Conflans-Sainte-Honorine, France, October 18, 2020. Placard reads "I am a Samuel". REUTERS/Charles Platiau
"Yo soy Samuel" dice la pancarta de uno de los manifestantes congregados en la Plaza de la República París, para rendir tributo a Samuel Paty, el maestro de geografía e historia degollado frente a su escuela el 18 de octubre de 2020. (REUTERS/Charles Platiau)

La decapitación de un profesor francés de secundaria por mostrar a sus alumnos una caricatura de Mahoma puso de nuevo el foco en el conflicto que existe entre la libertad de prensa y las creencias religiosas en un mundo globalizado.

Es posible que burlarse de un dios o de un profeta resulte ofensivo para sus creyentes pero en Francia no es ilegal. Allí nadie se salva del afilado lápiz de los caricaturistas.

Es un país laico que defiende por libertad de expresión como un valor superior y donde hay una completa separación entre la iglesia y el estado.

El profesor Samuel Paty mostró en clase caricaturas del profeta Mahoma para estimular el pensamiento crítico de sus estudiantes sobre los alcances de la libertad de expresión. Entretanto, los tribunales juzgaban a los responsables del ataque terrorista a la revista satírica Charlie Hebdo, al asaltar la sala de redacción y masacrar a 12 personas con ametralladoras en enero de 2015.

Testigos relataron que Paty conversó con los estudiantes musulmanes antes de mostrar las viñetas del profeta para respetar su libertad de culto y les permitió salir del aula para no obligarlos a incurrir en una conducta prohibida por su religión.

La indignación pasó de algunos alumnos a sus padres, que iniciaron una campaña de desprestigio en redes sociales contra el docente.

Paty fue decapitado el 16 de octubre a plena luz del día frente a su escuela en un suburbio de clase media de la capital francesa por un ruso de origen checheno de 18 años de edad.

Entre los siete imputados por la fiscalía francesa se encuentran dos menores que recibieron dinero a cambio de revelar las rutinas de su profesor.

La crisis danesa

La polémica sobre las caricaturas de Mahoma no comenzaron con Patty ni con la masacre de Charlie Hebdo.

Una investigación realizada por la comunicadora María Esther Asperilla sobre el conflicto cultural y político en el humor periodístico reveló que la polémica sobre las caricaturas de Mahoma comenzó en 2005 cuando el diario danés Jyllands-Posten publicó 12 viñetas que desencadenaron "la peor crisis internacional de Dinamarca desde la Segunda Guerra Mundial".

"Podemos fechar el inicio de la controversia en torno a las viñetas de Mahoma el día 17 de septiembre, fecha en la que el diario danés Politiken publica en sus páginas las dificultades que el autor danés Kåre Bluitgen estaba teniendo a la hora de encontrar dibujante que ilustrara un libro para niños que había escrito sobre la figura de Mahoma, titulado “El Corán y la vida del profeta Mahoma”. El autor denunciaba que los ilustradores contactados al respecto habían declinado la oferta por miedo a las posibles represalias", explicó Asperilla en su tesis doctoral.

La revelación hizo que humoristas relevantes como Frank Hvam reconocieran que podían mofarse del cristianismo pero que temían hacer lo mismo con el Islam. Fue cuando el diario Jyllands-Posten pidió a la asociación de dibujantes y caricaturistas daneses un dibujo con su interpretación personal de Mahoma.

El diario publicó 12 caricaturas de Mahoma para denunciar la auto-censura sobre el islamismo en Dinamarca y discutir sobre la libertad de expresión.

"La más famosa, por ser también la más polémica y la más reproducida por los medios de comunicación de todo el mundo, es la realizada por Kurt Westergaard y que corresponde al rostro de un adulto musulmán que lleva un turbante del que sobresale la mecha de una bomba. El dibujante, muy conocido en Dinamarca por sus polémicos y transgresores dibujos, sufrirá un intento de asesinato en su propio domicilio por parte de un integrista somalí, años más tarde, en 2010, del que saldrá ileso", escribió Asperilla.

(Video) Los creyentes no perdonan: Artistas sancionados por la religión

Cronología incompleta la persecución

Uno de los casos más mediáticos sobre la confrontación entre las libertades artísticas y las creencias religiosas fue el del escritor Salman Rushdie, quienes estuvo durante en el ojo del huracán tras publicar su novela Los Versos Satánicos en 1988.

Los musulmanes consideraron que el libro era blasfemo y ridiculizaba al Islam, al punto que Rushdie pasó años en la clandestinidad luego de que el mandatario iraní Ayatolá Jomeini emitió un fatwa (sentencia de muerte) contra el artista.

"A pesar de que la propia obra intentaba lidiar con las realidades de la hibridación cultural contemporánea, Los Versos Satánicos se convirtieron, en contra de la intención del autor, en un marcador simbólico de la yuxtaposición de Occidente y el Islam moderno (Ridanpää, 2009)", dijo.

Y que resaltar que no se trata de un ensañamiento mediático contra el Islam. La Vida de Bryan, de los Monty Python, o La Última Tentación de Cristo, de Martin Scorsese, son algunas de las películas que han satirizado al cristianismo y que han causado estupor entre los católicos. Pero más allá de las prohibiciones de exhibición en México, Chile o Argentina y del malestar de los jerarcas de la iglesia, las críticas no pasaron a mayores.

Los antecedentes investigados por Asperilla mencionan la persecución de Talisma Nasreen "por lastimar maliciosamente los sentimientos religiosos musulmanes”. La periodista tuvo que huir desde Bangladesh a Suecia en 1994 al publicar su libro Vergüenza sobre la discriminación de la minoría hindú en ese país.

El académico Nasr Hamed Abu Zaid fue declarado apóstata por una tribunal egipcio en 1995 por sus artículos sobre el Islam y anuló su matrimonio con Ibtihal Yunis porque la corte dictaminó que ese matrimonio no era posible. La pareja huyó a los Países Bajos y el intelectual murió en el exilio en 2010.

La periodista nigeriana Isioma Daniel nunca imaginó un comentario satírico sobre Mahoma casándose con una reina de belleza provocaría revueltas con una centena de muertos y terminaría con un fatwa en su contra en el 2002.

La prestigiosa Tate Gallery de Londres excluyó la escultura Dios es Grande nº 2 del artista John Latham de su exhibición en 2005 porque contiene textos del Corán, el Talmud y la Biblia en un mismo recipiente.

La comunidad musulmana protestó una portada de la revista satírica española El Jueves que mostraba a un grupo de musulmanes en una rueda de reconocimiento policial titulada “¿Pero... alguien sabe cómo es Mahoma?”.

El 7 de enero de 2015 dos terroristas armados entraron en la redacción de la publicación francesa Charlie Hebdo y asesinaron a 12 personas y dejaron otras 11 heridas por publicar caricaturas sobre el Islam.

En el atentado murieron abaleados los caricaturistas Stéphane Charbonnier, director del medio más conocido como Charb, Bernard Verlhac, que firmaba como Tignous, Jean Cabut, conocido como Cabu, Georges Wolinski y Philippe Honoré. “También fallecen el economista Bernard Maris, la periodista Elsa Cayat, Michael Renaud, invitado a la reunión de la publicación de esa semana, el corrector del semanario Mustapha Ourrad, el escolta del directo Frank Brinsolaro, el encargado de mantenimiento Fréderic Boisseau y, por último, el agente de policía que se enfrentó a los terroristas en la calle Ahmed Merabet".

Un debate sobre la libertad de expresión y el Islam en un centro cultural en Copenhague, Dinamarca, termina en un tiroteo en el que murió una persona y tres policías resultaron heridos en febrero de 2015.

Y unos meses más tarde, dos hombres tirotearon un centro cultural en Texas, Estados Unidos, donde se realizaba el concurso "Dibujar al profeta" Mahoma. Los atacantes murieron abatidos por la policía.

El dilema de la educación en una Francia multicultural

En octubre de 2020, mientras Francia intenta controlar la segunda ola de la pandemia de la Covid-19, la fiscalía antiterrorista señaló que existe una relación directa entre las críticas en las redes sociales por el padre de una alumna y el asesinato de Samuel Paty.

Francia ha sufrido 54 casos de terrorismo islamista que ha causado 290 muertos desde 2012.

Pero esta vez ocurrió en una escuela donde los niños son formados bajo los principios de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, que son los pilares de la república francesa

Los medios franceses analizan qué tipo de educación deberían entonces recibir un alumnado cada vez más diverso y multicultural.

Paty, de 47 años, era profesor de geografía e historia y su intento de enseñar que la libertad de expresión y la libertad de prensa son los ejes de la democracia moderna acabó con su vida.

El presidente Emmanuel Macron prometió acciones enérgicas contra los atentados Jihadistas y prometió que Francia preservaría su tradición de publicar viñetas y prensa satírica.

Y mientras miles de franceses llenan las calles en defensa de la libertad de expresión, me pregunto si los chicos de 14 y 15 años que delataron a su maestro por 350 euros tenían plena conciencia de que se estaban implicando en un acto terrorista.

La muerte de Paty genera muchas interrogantes sobre la penetración del islamismo radical en la juventud francesa y las campañas de odio en las redes sociales. También revela la indefensión de los maestros y el desafío de seguir defendiendo las libertades a pesar de los peligros.

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