Los sismos en México y el egoísmo de la CDMX: lo que pase en los estados no importa

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El sismo en Colima dejó fuertes afectaciones a nivel estructural; una persona perdió la vida en un centro comercial. (Rafael Cruz/Anadolu Agency via Getty Images)
El sismo en Colima dejó fuertes afectaciones a nivel estructural; una persona perdió la vida en un centro comercial. (Rafael Cruz/Anadolu Agency via Getty Images)

El debate sobre los sismos en México ha abierto muchas interrogantes. Desde preguntar cuál es el motivo por el que tres temblores han coincidido en una fecha en particular (19 de septiembre) hasta cuestionar la utilidad de los simulacros. Pero en toda esta discusión hay factores y contextos que se dejen de lado.

El centralismo que impera en México ha llevado a que todas las implicaciones se reduzcan a Ciudad de México. Desde que se presentó el temblor de ayer, esa ha sido la constante. Los medios de comunicación y las redes sociales acudieron con rapidez a confirmar que no había daños grandes ni pérdidas humanas que lamentar. Esa narrativa desestimaba lo sucedido en otros estados de la República.

Por ejemplo, en Manzanillo, Colima, hubo dos muertes relacionadas directamente con el sismo. También hubo daños en la carrera Minatitlán-Colima, así como fallas en el servicio eléctrico de cuatro líneas de alta tensión en dicha ciudad portuaria. Diversas viviendas de Manzanillo padecieron daños estructurales, lo cual representa un riesgo constante ante las réplicas y también previendo futuros temblores de alta intensidad, porque una cosa son los daños del momento, y otra, las consecuencias que se pueden presentar más adelante.

En el estado de Colima hubo una persona fallecida, además de daños estructurales en viviendas y fallos en el sistema de luz eléctrica de alta tensión. (Rafael Cruz/Anadolu Agency via Getty Images)
En el estado de Colima hubo una persona fallecida, además de daños estructurales en viviendas y fallos en el sistema de luz eléctrica de alta tensión. (Rafael Cruz/Anadolu Agency via Getty Images)

Por otro lado, en Michoacán se reportó la lesión de una persona, luego de que cayera un techo de vidrio en la clínica del IMSS de Coalcomán, municipio del epicentro del sismo. Hubo daños en una vivienda y en dos hospitales. Uno de ellos, el Integral de Maruata, registró daños estructurales y los pacientes tuvieron que ser evacuados.

Así se puede ver que no todo se reduce a la Ciudad de México y la cómoda versión de que no hay daños. Porque esa es apenas una porción de la realidad. Ciertamente, la abundancia de memes se explica a través de eso, como han recordado diversos usuarios en redes sociales: cuando pasa algo malo sin consecuencias, es momento de reír; cuando hay algo malo con consecuencias (como en el sismo de hace cinco años), entonces es momento de callar y guardar todo tipo de chistes. Fue así como pasó en las dos fechas coincidentes de los últimos cinco años.

Sin embargo, en ambos casos se ignora lo que ha sucedido en otros estados. Por ejemplo, en el sismo del 7 de septiembre de 2017, que antecedió al del 19-S, hubo daños en diversas zonas de Oaxaca, Chiapas y Tabasco. Pero al centralismo no le importó: mientras fuera en otros estados, todo seguía siendo color de rosa en la capital, al menos hasta unos días más tarde.

La pregunta más recurrente sobre los sismos ha estado vinculada a la probabilidad de que un temblor de magnitud superior a los 7 grados Richter ocurra en una misma fecha y en el mismo lugar. Pero está interrogante también es un tanto imprecisa: los tres sismos han tenido epicentros diferentes. El de septiembre de 1985, tuvo su epicentro en las costa de Michoacán; el de septiembre de 2017, en Axochiapan, Morelos; y el de septiembre de 2022, en Coalcomán, Michoacán.

Sin embargo, la tendencia a ver Ciudad de México como el principio y fin de todo el país ha estimulado las preguntas sobre esa coincidencia, a la cual han respondido muchas personas con teorías absurdas que, entre otras cosas, han culpado a los simulacros por "atraer" a los sismos. Ya se han establecido parámetros de probabilidad estadística y también se ha llamado a la mesura, pues habrá que buscar respuestas en la ciencia, pero eso llevará tiempo. Por ahora, la tendencia es elucubrar explicaciones absurdas y, desde luego, ver todo desde la óptima centralista arraigada en la capital mexicana.

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