Rascar polémicas con Luis Enrique nunca pasa de moda

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Luis Enrique ha dado su primera convocatoria de 2022... y por supuesto ha habido polémica. Foto: REUTERS/Marcelo Del Pozo
Luis Enrique ha dado su primera convocatoria de 2022... y por supuesto ha habido polémica. Foto: REUTERS/Marcelo Del Pozo

Atizar al seleccionador es un vicio sano de todo futbolero que se precie. Otra cosa es lo serio que se tome uno la cuestión. Durante meses, cada convocatoria de Luis Enrique desencadenó una procesión de indignaciones, lamentos y rasgaduras de vestiduras. Que si solo llevaba a los del Barcelona, que si a no sé quién lo representaba su amigo Puyol, que si quién era este o el otro para estar en la lista... Rara vez se ofrecían alternativas, eso sí. Había quien pedía a Aspas, a sus 34 años, o quien sacaba a relucir los nombres de Nacho, Asensio o Isco, pero sin demasiado convencimiento.

Todo eso parecía pasado de moda después de las semifinales en la Eurocopa y la final en la Liga de Naciones con sendos equipos "made in Luis Enrique", pero hay tradiciones que no hay manera de dejar atrás. El seleccionador español ya ha dejado claro con sus decisiones que prefiere tener un equipo fiel, de jugadores en los que él crea, más que hacer una colección de los mejores cromos según sus momentos de forma. No se deja alterar por nada ni por nadie y no hay argumento que le convenza de que lo que está haciendo no es lo mejor que se puede hacer.

Ahora que vienen dos partidos amistosos sin demasiada importancia, Luis Enrique ha vuelto a llamar a toda su guardia pretoriana, con la excepción de Sergio Busquets, que en algún momento tendrá que descansar y que se lo juega todo en el Barcelona de Xavi (como, por otro lado, se lo ha jugado todo con los demás entrenadores). Eso, que debería resultarnos ya muy natural y que no debería levantar ninguna polémica, pues ahí están los resultados y, sobre todo, las actuaciones de los seleccionados como escudo frente a las críticas, ha vuelto a indignar a algunos. ¿Dónde está De Gea? ¿Por qué ha llamado a David Raya? ¿Es justo olvidarse de Oihan Sancet?

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La polémica más extendida ha sido la del portero del Manchester United. Su año está siendo espectacular. Es un porterazo como la copa de un pino y lo lleva siendo más años de lo que la prensa española suele reconocerle. Ahora bien, en la selección, no ha funcionado. Ha ido cuando estaba mal y ha ido cuando estaba tan bien como ahora... y no ha funcionado. Luis Enrique sabe que la posición del portero es definitiva y que no conviene que el titular se sienta amenazado. Las selecciones nacionales no juegan decenas de partidos al año y no necesitan rotaciones. El asunto es apostar por el que tú crees que es mejor y rodearle de compañeros más que de competidores.

Habrá quien opine lo contrario, por supuesto, pero la teoría Luis Enrique ha funcionado bastante bien. Unai Simón empezó su andadura en la selección dubitativo. De hecho, en el Athletic ya había demostrado una tendencia a los errores preocupante. Contra Croacia en la Eurocopa se comió un gol de los que acaban con una carrera internacional, como le sucedió a Molina en 2000 contra Noruega. Sin embargo, creció y lo superó. En buena medida, porque su entrenador creyó en él y se negó a ceder a presión alguna del entorno.

Por eso mismo, Luis Enrique no quiere debates. No quiere dudas. David de Gea probablemente vaya convocado cuando llegue el Mundial o llegue cualquier gran torneo en el que las lesiones jueguen su papel. Es tontería prescindir de él para siempre. Sin embargo, en los amistosos, no es mala idea probar otros guantes, acostumbrarse a otras caras. Nadie negará que los dos porteros suplentes de España son dos desconocidos a los que apenas hemos visto jugar: Robert Sánchez, guardameta del Brighton & Hove Albion, y el citado David Raya, del Brentford.

No está diciendo con eso Luis Enrique que sean mejores que David de Gea. Casi está diciendo lo contrario: no suponen una amenaza para el titular en las grandes citas. Toda la competencia que Lucho mantiene en la delantera, con varios nombres que pueden alternarse en las tres posiciones de ataque, prefiere guardarla en un cajón cuando se trata de su portería. Con las cosas de comer, no se juega. Que esto no se entienda y que siga habiendo un run-run (Eric García es otro de los habitualmente criticados) en cada convocatoria a estas alturas solo puede deberse, como decíamos antes, a una cuestión de hábito. Que tampoco está mal, insisto, pero que no conviene tomarse en serio.

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