Hasta que Modric reviente

Raúl Rioja
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Luka Modric sorprendió hace unos días con unas declaraciones en las que aseguraba sentirse mejor "cuando juego partidos seguidos que cuando me dosifican". A la vista de lo visto este sábado en el Sánchez Pizjuán, parece que no mentía el croata pese a que tiene ya 35 años.

Lo de Modric ante el Sevilla fue un clinic. Una primera parte tremenda con el balón y como lanzador de Rodrygo y Vinícius y una segunda en la que murió en defensa para ayudar a aplacar el ímpetu rival cuando más apretaban los hispalenses. Pero no fue lo que se vio en el Pizjuán algo esporádico, hace ya varios partidos que el croata es de los mejores de un Real Madrid que se atasca ante rivales pequeños pero que se hace gigante ante grandes rivales gracias en buena parte al genio de Zadar.

Luka Modric en el partido ante el Sevilla. (Foto: Fran Santiago/Getty Images)
Luka Modric en el partido ante el Sevilla. (Foto: Fran Santiago/Getty Images)

Fede Valverde le apartó del once de gala hace unas semanas, y su papel parecía reducirse en esta campaña al de refresco de lujo en las grandes noches (que nadie olvide su maravillosa última media hora en el Camp Nouy titular en las no tan importantes, pero la lesión del uruguayo le ha dado todos los minutos que él deseaba y está respondiendo con su mejor fútbol y un buen estado físico pese a su veteranía.

El plan con Modric era otro, pero también lo era en general en el Real Madrid. La transición de los veteranos a los jóvenes no va por buen camino, con demasiado fichaje fracasado o que no acaba de explotar, y con ese panorama, toca tirar de los que no fallan, con Modric a la cabeza. Su conexión con Toni Kroos es la gran esperanza del equipo blanco mientras se recupera Valverde y Odegaard coge la forma y se adapta al equipo. Y cuando estén todos, y a la vista del rendimiento de los delanteros, que jueguen cuantos más centrocampistas, como ya sucedió en muchos encuentros de la temporada pasada.

Se señaló también en la retransmisión del partido, no sin cierta sorpresa, que Zidane solo hubiera hecho un cambio con el Sevilla apretando, en medio de un maratón de partidos y con las finales ante Gladbach y Atlético de Madrid a la vuelta de la esquina. ¿Pero qué va a hacer el galo si mira al banquillo y ve a jugadores fuera de forma (Isco, Marcelo), que salen de lesiones o Covid (Militao, Odriozola) y canteranos sin experiencia (Arribas)? Solo Odegaard parecía una alternativa y pese a que extraña que no saliera, tampoco hay que hacer un drama de cada decisión.

Modric se ha convertido en el reflejo perfecto de este Real Madrid. Puede que no sea el que fue, pero siempre compite, sabes que no te va a fallar en los días grandes. Toca exprimir lo que le quede de fútbol, hasta que reviente. Es lo que hay.

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