El Manchester City termina el partido con un defensa de portero

Kyke Walker atrapa el balón en dos tiempos. Foto: REUTERS/Daniele Mascolo
Kyke Walker atrapa el balón en dos tiempos. Foto: REUTERS/Daniele Mascolo

La imagen curiosa de la cuarta jornada de la Champions League la dejó el Manchester City de Pep Guardiola, que tuvo que terminar su partido frente a la Atalanta con el defensa Kyle Walker como portero.

No se trató, desde luego, de un capricho del técnico de Santpedor o de una propuesta táctica revolucionaria. Al contrario, fue fruto de una serie de desdichas concatenadas producidas por la lesión del brasileño Ederson primero y la expulsión del chileno Claudio Bravo después.

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Así, en el minuto 81 del partido, con 1-1 en el marcador, Guardiola se quedó sin guardamentas disponibles y la necesidad, al menos, de mantener el punto cosechado. El preparador catalán miró a su banquillo y sólo encontró a Kyle Walker, defensa habitual y cancerbero puntual.

El lateral derecho se puso los guantes y camiseta de Bravo y salió dispuesto a mantener la puerta a cero. Algo que consiguió, para sorpresa de muchos.

No en vano, su primera acción no fue nada prometedora. El internacional inglés consiguió atrapar el lanzamiento de una falta en dos tiempo, sin destilar mucha seguridad bajo palos. Sin embargo, de forma incomprensible, los italianos no volvieron a probarle más.

El City, acostumbrado al juego de posesión, dominó el balón durante los diez minutos finales del encuentro y mantuvo al conjunto local lejos de su portería. Walker abandonaba el terreno de juego habiendo mantenido su portería a cero.

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