Manolete se corta la coleta

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Manuel Esteban, 'Manolete'.
Manuel Esteban, 'Manolete'. (Foto: 'As')

Manuel Esteban, el popular ‘Manolete’, deja la radio. Lo anunció la semana pasada en el único espacio en el que se le podía escuchar últimamente, una tertulia de Ser Deportivos bautizada como ‘La barra libre’. Se retira por enfermedad —la misma que hace ya tiempo le obligó a dar un paso atrás en el diario ‘As’ y la propia Cadena Ser— y protagonizó un momento emotivo con sus compañeros. Todos ensalzaron su figura humana, como he oído hacer siempre a todos los que le trataron durante su larga carrera profesional.

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No vamos a decir aquí, de repente, que las noticias de Manolete eran la Biblia, claro. De hecho, se retira sin que yo haya sido capaz de encontrarle sentido a su sección, y he tenido casi treinta años para dar con él. Me refiero a esos minutillos de los que disponía al final de ‘El larguero’, primero con José Ramón de la Morena y luego con Manu Carreño, en los que avanzaba seis o siete posibles fichajes. ¿Qué finalidad tenía una sección de noticias que la audiencia sabía sobradamente que no iban en serio, que en ningún caso se iban a cumplir? Pues eso: casi treinta años en antena.

Pese a su tono y timbre de voz, tan inconfundibles como antirradiofónicos, Manolete se dio a conocer al gran público a comienzos de los noventa de la mano de De la Morena. Aún trabajaba en ‘Marca’. Luego, cuando Prisa compró ‘As’, Alfredo Relaño lo fichó y ahondó en su personaje rojiblanco, ideal para oponer al madridista Roncero. Quienes compartieron redacción con él distinguen entre Manuel Esteban, el periodista al que le bastaba llamar a la RFEF o a la LFP para sacar una noticia, y Manolete, el personaje que todos conocimos dedicado a emparejar a futbolistas y clubes de manera improbable. Si los periodistas convencionales se dedican a proteger sus fuentes, lo que Manolete ocultó siempre fue su método: nadie supo jamás si elaboraba su sección con dados, papelitos o algún complejo software. Una vez que se producía el ‘match’, sólo quedaba vestirlo con alguno de los latiguillos de rigor: “El Zaragoza bebe los vientos por Messi”, “Sergio Ramos tiene ofertas de Inglaterra” o “Me ha dicho un taxista que el Madrid sigue de cerca a Rafa Paz”. Y Joserra nos hacía creer que, entre soplo y soplo, estaba ensayando con el acordeón.

François Gallardo dio una vuelta de tuerca a esta fórmula al añadirle el suspense. Se quemó pronto. Como me dijo alguien en Twitter hace unos días, Fabrizio Romano y otras moderneces por el estilo constituyen el falso nueve mientras que Manolete es el ariete puro, primigenio, el que si hace falta te remata una lavadora llovida del cielo. Que sea feliz.

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